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Paseo Inmoral

Miércoles, 28 Noviembre 2012 20:13
EdmundoVelázquez

¡Adiós a una mafia! (¿Bienvenida otra?)

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Para que un quiste abandone un cuerpo, nada mejor que cirugía mayor.

Una mafia en el Tribunal Superior de Justicia poblano por fin va de salida.

Y para que el Poder Judicial en Puebla, por lo menos pudiera salir de los últimos sitios de transparencia y de la total opacidad administrativa en la que estuvo sumergido por décadas, era necesaria una limpia como la que hemos sido testigos.

La modernidad que supuestamente había llevado (y presumido) Guillermo Pacheco Pulido con casi diez años con el cargo de magistrado presidente, únicamente fue cosmética.

Nunca hubo tal, nunca el Poder Judicial tuvo gran logro más allá de hacerse del galerón que es Ciudad Judicial, proyecto por cierto hoy olvidado. Aliado a él siempre estuvo ese clan, raro y amañado, que coordinó el magistrado (hoy, jubilado por fin) Alfredo Mendoza García.

Se acaba el virreinato de un Mendoza a quien entre los pasillos de Ciudad Judicial conocían con el mote de “La Campana”, porque sonaba y sonaba, y volvía a sonar para presidente del Tribunal, pero nunca lo conseguía. Y así se marchó, con nunca haber conseguido el cargo tan ansiado.

El hoy ex magistrado fue de facto el hombre más poderoso en el Tribunal por mucho tiempo. Arregló negocios (desde los estacionamientos, los chicles y hasta las fotocopias), postuló familiares para cargos (su esposa actualmente es juez), catapultó amigos (Elmo Mayoral, casi se convierte en magistrado en tiempos de Marín).

Como tal, el propio Mendoza fue el primero en alinearse a Javier López Zavala y el primero en desalinearse cuando perdió la campaña. El primero en buscar a Moreno Valle, pero el primero en maldecirlo tras bambalinas cuando notaba que para el actual gobernador lo mejor era una purga.

En efecto, el Tribunal Superior de Justicia realmente necesitaba un Extreme Make Over. Ya suman ocho los magistrados jubilados, y los cuatro que vienen también pertenecían a esa vieja guardia que nunca hizo efectiva la Ley Orgánica del Tribunal Superior de Justicia.

Esa mafia que nunca hizo públicas las sesiones del Pleno del Tribunal.

Esa mafia que nunca veía para cuándo terminaría el proyecto completo del edificio de Ciudad Judicial.

Esa mafia que acomodaba parientes y olvidaba el término “carrera judicial”.

Esa mafia que se oponía a tener un Consejo de la Judicatura que los regulara.

Mafia, al fin, los magistrados actuaban más bien como capos.

Con sus cotos de poder, con sus séquitos, sesionando en un salón ubicado en el estacionamiento subterráneo de Ciudad Judicial.

¿Cambiará la situación?

No lo creo.

Por lo pronto hay que pedir asientos VIP para conocer al próximo presidente del Tribunal.

Según lo marca la Ley Orgánica, antes del 14 de febrero del próximo 2013 debe estar ya en arranque el proceso de renovación del presidente y, es obvio, que David López Muñoz, ya cumplió en tiempo y espacio cediendo totalmente el poder al Poder Ejecutivo.

Ahora, con una mayoría morenovallista en el Pleno del Tribunal ¿quién será el próximo encargado?

¿El Poder Judicial tendrá verdadero peso o será, igual que el Congreso local, otra oficina de trámites para Moreno Valle?

Si así ocurre, qué lástima.

Se eliminará una mafia para generar otra.

Será, otra vez, mucho colmillo disfrazado de buenas intenciones.

Bien dicen, que a veces todo cambia para seguir igual.