Wednesday, 23 de August de 2017

Sigamos hablando mal de Trump

Por Daniel Fajardo / /

¿Cuántas veces hemos visto triunfar a un antagonista?, divertirnos con sus maldades e inclusive darle un nivel de popularidad mayor que al mismo protagonista de la historia.

Esto se logra cuando de manera intencionada y planeada, actos que en apariencia pueden generar impopularidad se convierten en acciones que permiten a una figura pública fortalecer su imagen negativa y ser altamente persuasivos.

Donald Trump, mucho antes de postularse por la presidencia, construyó una imagen pública negativa basada en estrategias que lo presentaran como el "chico malo" de los negocios, la cual se potencializó con sus apariciones en medios de comunicación con productos televisivos como el programa "El Aprendiz" donde no podemos diferenciar un comportamiento distinto al que vemos en sus acciones ahora como líder de la Unión Americana.

¡Maldecir a Trump!, un éxito para él

Las recientes manifestaciones de ciudadanos Norteamericanos en diversos puntos del país inclusive la marcha de las mujeres vs. Trump, que fue señalada como una de las mayores protestas en la historia de EU, más allá de una acción civil termina siendo un elemento que fortalece la imagen negativa del magnate, lo legitiman en el exitoso rol que decidió construirse en la estructura social norteamericana y que ahora se acrecienta por su papel como presidente de los Estados Unidos, por lo que veremos y seguiremos viendo sin duda comentarios fuera de lugar, tweets que ponen a temblar a inversionistas y muchos otros comentarios que como hasta ahora, lo tienen en los encabezados de diarios y portales informativos de todo el mundo.

Sería interesante contabilizar la cantidad de notas nacionales e internacionales que ha generado en su corta administración y realizar un comparativo con otros presidentes inclusive como referencia inmediata con su antecesor y notaríamos sin duda un resultado muy interesante acerca de los beneficios de conducirse mediante un programa de imagen negativa.

El efecto Trump es ¿igual para todos?

Desde que se diera a conocer que Donald Trump sería el Presidente número 45 de los Estados Unidos, sus acciones mediáticas y las reacciones a éstas se potencializaron. En el caso de nuestro país la especulación se ha convertido en una especie de paranoia, si revisamos los principales encabezados y notas de muchos medios, la cobertura Trump es exagerada al punto de que cualquier acción que inclusive nada tenga que ver con política amerita una mención y/o una nota contribuyendo, de manera indirecta al fortalecimiento de su imagen negativa, y de manera directa a un proceso de hiperinformación que tiene como resultado una enorme confusión acerca de la postura crítica que los mexicanos debemos asumir sobre la política externa del magnate y sus verdaderas repercusiones. 

La historia no es la misma en otras naciones, Trump, como hombre de negocios juega mucho en la mesa de negociación y lanza el anzuelo esperando ver la reacción del otro, no todos se van con la finta de sus actos y declaraciones.

Por ejemplo cuando Estados Unidos anuncia su salida del TPP (Acuerdo para la Alianza Transpacífico) varios de los países involucrados usaron los argumentos de Trump como bandera para ganar puntos en sus propias negociaciones y dejar fuera (o complicar el regreso) de los Estados Unidos a este tipo de acuerdos, por su parte Canadá, indudablemente reaccionó con mejor tino a la amenaza del multimillonario de disolver el TLC con un argumento donde dejó abiertas las puertas de una futura negociación subrayando y poniéndose a la par de los Estados Unidos manifestando que su prioridad son sus propios intereses, lo que le valió una cita en la Casa Blanca y la intención de construir con Canadá puentes a diferencia de la política con México de crear muros.

En ambos ejemplos las declaraciones de Trump para dar continuidad al asunto, son más mesuradas y en algunos temas inexistentes a diferencia de lo que ocurre con nuestro país, donde Trump ha encontrado un dialogante cómodo a quien sus constantes acciones de blofear surten efecto y lo empoderan en su imagen negativa al grado de convertirlo en un fanfarrón ante el mundo, Trump se muestra fuerte con México y algunos grupos radicales, pero con mucha mesura con países que le pueden jugar al tú por tú en la mesa de negocios.

En negocios no hay rival débil o pequeño salvo el que se ve así mismo como tal para ellos la imagen negativa de Trump es efectiva y por ello el interés del magnate por reforzarla y mantenerla.

 

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