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Los niños y adolescentes de por lo menos cinco municipios del Triángulo Rojo de Puebla cambiaron los cuadernos, los lápices y las mochilas, por armas, dinero o las drogas, se han convertido en el ejército de los grupos de la delincuencia organizada en esta región del estado, pues resulta más económico sostenerlo y son más leales, les han vendido su alma, cuerpo, así como sangre.

Hilo de Twitter sobre los niños y adolescentes en el huachicol en Puebla

La delincuencia organizada en el Triángulo Rojo de Puebla se dedica a reclutar estudiantes de secundaria y preparatoria para que sirvan como halcones y sicarios en su ejército. Los esfuerzos de los padres de familia, así como de los maestros, para evitar esta situación han sido en vano. Ahora viven amenazados y algunos hasta han perdido la vida. 

En diversas comunidades de los municipios de Tepeaca, Acatzingo, Tecamachalco, Tochtepec y Huixcolotla, es común que las escuelas de todos los niveles educativos estén infiltradas por el crimen organizado, incluso hasta en las primarias.

Su presencia y el dinero fácil han atraído a los estudiantes al narcomenudeo, además del consumo de sustancias, también son contratados como halcones por bandas como “Los Pérez”, “Los Sánchez” y “Los Camarillo”, quienes además de reclutar menores se disputan las zonas.

Los profesores y padres que intentan oponerse enfrentan un destino trágico, a través de amenazas o mediante ajustes de cuentas, que imponen el silencio en las poblaciones.

CENTRAL publicó que, en enero pasado, un grupo de delincuentes interceptó a una directora de una primaria en Tecamachalco, la levantaron y le robaron su auto Versa. Ella y su acompañante fueron dejados con vida en una carretera y el carro fue hallado en el municipio de Tochtepec.

A raíz de esta situación, CENTRAL se dio a la tarea de documentar la situación de los docentes y padres de familia, y de los niños que son reclutados para el ejército del crimen organizado en la región del Triángulo Rojo. A continuación, presentamos los testimonios que recabamos, pero los nombres de las fuentes fueron cambiados por seguridad.

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Con drogas y trabajo, seducen a alumnos para entran al crimen organizado

“Antonio” señaló que el narcomenudeo en el Triángulo Rojo de Puebla es inseparable de las escuelas de nivel medio-superior.

Expuso como ejemplo de la filtración de las bandas delictivas, la situación que se vive en la Telesecundaria María Bustamante, ubicada en la coloniaSan Pablo Actipan; lo mismo que en la primaria Benito Juárez, de la comunidad deSan Nicolás Zoyapetlayocaasí como el bachillerato Los Limones, de San Hipólito, todos pertenecientes al municipio de Tepeaca.

De igual forma, otras escuelas de Acatzingo, Tecamachalco, Tochtepec y Huixcolotla.

Su acercamiento en estas localidades le permite identificar que miembros de “Los Pérez” y “Los Chávez” —grupos dedicados al narcomenudeo y al robo de autopartes— se acercan a los jóvenes de secundaria e incluso a alumnos de sexo año de primaria, ofreciéndoles sueldos bajos para las actividades que desempeñan, pero muy atractivos para los menores de edad.

En San Hipólito los han enganchado con cocaína, marihuana cristal y piedra. “Antonio” hizo hincapié en que se trata de un gancho, pues la misión es otra: “introducirlos al negocio a través del reclutamiento”.

“Más jalan a los chicos que se dejan llevar ahorita por el recurso económico. Si yo gano algo (los jóvenes), lo primero que se compran es un celular mejor, y pues ya tengo para ir aquí a pachanguear, y los mismos chicos pues también lo comentan”, dijo.

En una región con alto nivel de marginación como el Triángulo Rojo, el narcomenudeo se muestra ante los jóvenes como una alternativa para obtener lo que solo ganarían con años de esfuerzo, conforme a los oficios familiares.

Antonio es enfático al señalar que le preocupa la efervescencia de estudiantes ante el dinero. Ellos dicen: “es que yo gano más que mi papá, me dan esto, me dan 300 pesos por estar tres o cuatro horas, o cuatrocientos, quinientos, algunos (jóvenes) dicen que hasta mil pesos les han dado”.

Las consecuencias son visibles en los salones de clase: deserción escolar, desinterés sobre algún crecimiento educativo. Se gradúan menos alumnos de los que ingresan en secundaria y preparatoria. Buena parte de estos niños han sido reclutados al ejército del crimen organizado en el Triángulo Rojo.

Alumnos entran como halcones

Principalmente, los estudiantes que se integran a las filas de las bandas de “Los Chávez y “Los Pérez” ejercen como halcones de sus comunidades, pero el dinero les nubla la vista porque no dimensionan los peligros que corren.

Antonio recordó el caso de un menor de 13 años, que fue halcón durante tres años, hasta que su juventud acabó en octubre del 2021.

Estas bandas entraron en un conflicto por la disputa de los territorios. Dentro de esa pugna, identificaron al menor como halcón. 

Por la noche, el alumno de la primaria Benito Juárez de la comunidad San Nicolás Zoyapetlayoca, en Tepeaca, fue sacado de su hogar. Al día siguiente, su cuerpo fue encontrado junto a las vías del tren. Estaba cercenado. 

No es la primera degollación que ocurre, es un escenario habitual en el narcomenudeo del Triángulo Rojo de Puebla. A 34.5 kilómetros de Zoyapetlayoca, una cabeza fue arrojada en una carretera de Quecholac, cerca de un campo de futbol rumbo a la junta auxiliar de Palmarito Tochapan, según consignó el portal Municipios Puebla

El peligro de levantar la voz

Las familias de San Hipólito y Pablo Actipan, en Tepeaca, están hartas de esta situación. No son pocos quienes han intentado poner un freno al narcomenudeo en las escuelas, entre ellos docentes y padres de familia. Sin embargo, cada una de las voces han sido silenciadas, algunas con amenazas y otras con la muerte directa.

En mayo del 2021, una imagen terrible conmocionó a la comunidad de San Hipólito. Un padre de familia fue encontrado con una cartulina y un cuchillo enterrado en el estómago, según relata “Fabián”, otro de los testigos.

Aquel hombre perdió la vida a manos de los grupos de delincuencia locales, cuando solo intentó que las bandas dejaran de comercializar y reclutar a los menores de las escuelas, entre ellos su hijo.

Con sus propias palabras, Fabián externó el mismo pensamiento de la comunidad: no confían en las autoridades porque han sido infiltradas por estos grupos. A algunos policías municipales los han visto bebiendo con integrantes del narcotráfico en el Triángulo Rojo de Puebla.

Hace 4 años un profesor de Tecamachalco también fue asesinado. Su pecado: hacer una junta con los padres de familia del bachillerato en el que daba clases, para pedirles que cuidaran a sus hijos, que hablaran con ellos y los motivaran a estudiar, pero al día siguiente apareció asesinado.

Eso no es todo, los niños y jóvenes que ya son parte del ejército del crimen organizado en el Triángulo Rojo acuden a sus patrones cuando los profesores los reprueban; de inmediato son amenazados. Además, si los padres de familia intentan castigarlos o sacarlos de las actividades ilícitas, también corren con la misma suerte, para estos menores de edad la única palabra que vale es la de aquellos adultos que les dan dinero.

¿Quiénes son “Los Pérez” y “Los Chávez”?

De acuerdo con fuentes consultadas por CENTRAL, “Los Pérez” son un grupo delictivos formado por una familia oriunda del pequeño municipio de Tochtepec, con presencia en Tecamachalco, Tepeaca, entre otros, dedicada al robo de autos, autopartes y narcomenudeo.

En cambio, “Los Chávez” provienen de la colonia La Purísima de Tecamachalco. Esta banda liderada mayoritariamente por jóvenes se dedicaba al robo de hidrócarburos, migrando de actividad cuando este delito comenzó a perseguirse con mayor ahínco en Puebla, a partir del 2018.

Ahora, se dedican al robo de autopartes y al narcomenudeo, como “Los Pérez”, con quienes rivalizan en el Triángulo Rojo.

Otros implicados en agresiones a maestros por narcomenudeo es la banda de “Los Camarillo”, quienes intimidan a docentes en Yehualtepec, Acatzingo y Quecholac.

En 2019 la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) presentó un diagnóstico de los niños reclutados en ejército del crimen organizado, en este, Puebla destacó cómo el quinto estado a nivel nacional con más niños dedicados a la venta del huachicol.