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Uno de los objetivos de los tabloides es saciar el morbo de los lectores que, durante las tragedias, se acercan a las zonas de los siniestros para observar las expresiones de las víctimas.

En México, al retratar tragedias como si fueran las escenas de una película de gánsteres de los años 40s, Enrique Metinides le dio otro enfoque a la fotografía de nota roja que se publicaron en medios de comunicación como Alarma!, Crimen, La Prensa o Zócalo.

Durante su experiencia como fotoperiodista de la fuente policiaca, a Metinides siempre le llamó la atención las personas que, cuando retrataba un siniestro, se acercaban para mirar a los cadáveres o los heridos.

A este tipo personas, Metinides los bautizó como “los mirones” porque, de acuerdo con el fotoperiodista, es gente que, al no ser las víctimas, tienen una fascinación por las tragedias y la muerte.

Con la intención de escribir una nota especial por el fallecimiento de Enrique Metinides, que ocurrió, a sus 88 años, el pasado 10 de mayo, PÁGINA NEGRA trató de contactar al fotoperiodista Cristóbal Ortiz para saber si sus fotografías policiacas tenían la influencia del reportero gráfico que laboró en la revista Alarma!

Sin embargo, el fotoperiodista José Luis Bravo advirtió a PÁGINA NEGRA que era imposible localizar a Cristóbal Ortiz porque falleció hace 15 años.

Para José Luis Bravo, Cristóbal Ortiz fue una persona con ojo periodístico porque nadie le decía cómo tenía que tomar fotografías y opinó que no conoció el trabajo de Metinides porque, en los años 70s, su obra no fue popular en Puebla.

Advertencia: las siguientes fotografías contienen material explícito, por favor ver desde una perspectiva periodística-artística.

Dos mujeres murieron cuando un autobús derribó su vivienda

La mañana del 18 de mayo de 1978, Cristóbal Ortiz fotografió un percance vial en donde dos mujeres perdieron la vida y cinco personas resultaron con lesiones.  

El incidente ocurrió cuando el chofer de un camión de la línea Autobuses de Oriente conducía a exceso de velocidad por la prolongación de la 2 Norte.

Fotografías del fotoperiodista apodado "El Niño".
Al retratar a un autobús que se estrelló en una casa de la calle 2 Norte, el fotoperiodista Cristóbal Ortiz capturó, como Enrique Metinides, las expresiones de “los mirones”. Creditos: La Voz de Puebla.

Al quedarse sin frenos, el conductor perdió el control del autobús y se estrelló contra el muro del domicilio 2806. Por el impactó, el techo de la casa se desplomó y los escombros sepultaron a una familia.

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Elementos del Cuerpo de Bomberos acudieron al lugar del incidente para rescatar los cadáveres de las dos mujeres.

En las fotografías que se publicaron del percance, Cristóbal Ortiz capturó imágenes del incidente vial y retrató la expresión de “los mirones”.

En una entrevista para Letras Libres, Metinides explicó que los fotoperiodistas imitaron su estilo porque los directores de los periódicos les pedían que tomaran fotografías en donde apreciaran las personas que se acercan a observar los siniestros.

Mirones

Metinides era un niño cuando comenzó a asistir a los cines de la calle de San Juan de Letrán, de la Ciudad de México, para ver películas de crimines en donde actuó Edward G. Robinson o Humphrey Bogard.

En una entrevista que le hizo la escritora Fernanda Melchor, Metinides explicó que sus fotos de “los mirones” tienen como inspiración la escena de una película de mafiosos.

De acuerdo a la conversación, en una película sobre Al Capone, un grupo de hampones de la ciudad de Chicago explotaron una bomba para asesinar al dueño de un local que no aceptó pagarles 500 dólares semanales.

En la escena de la explosión, el fotoperiodista no vio imágenes de las llamas que cubrían el edificio, pero le llamó la atención que, en lugar del fuego, aparecieron personas que se acercaron a ver el incendio.

Al fondo del vacío

Siete días después, el fotoperiodista poblano tuvo que asistir al kilómetro 132 de la carretera Matamoros-Cuautla para retratar un autobús de la línea Cristóbal Colón que cayó a un barranco de 50 metros de profundidad.

Fotografías del fotoperiodista apodado "El Niño".
Fotografías de percances viales, tomadas por Cristóbal Ortiz. Creditos: Cristóbal Ortiz.

Por el percance vial, seis personas perdieron la vida y cuatro resultaron con lesiones. El conductor del camión fue uno de los sujetos que murieron.

De acuerdo con la versión de los pasajeros, el chofer conducía a exceso de velocidad cuando perdió el control del autobús y cayó por el puente “La Laja”.

Paramédicos de la Cruz Roja, junto con socorristas de Atlixco, Cuautla, Matamoros y de la ciudad de Puebla, se encargaron de rescatar a las personas que quedaron en el interior del camión.

Cuatro horas después de que ocurrió el incidente, los agentes del Ministerio Público llegaron a realizar las diligencias de los levantamientos de los cadáveres.

En una entrevista para la revista Proceso, Metinides declaró que, cuando tenía que cubrir un percance vial, buscaba un lugar en donde pudiera retratar todos los elementos del suceso.

Afición por la fotografía

Enrique Metinides tenía nueve años cuando su papá, de origen griego, cerró su negocio de cámaras fotográficas y rollos que estaba cerca del Hotel Regis para abrir un restaurante en la zona de San Cosme.

Al cambiar de negocio, el papá de Metinides le regaló una cámara Brownie Junior, artefacto que usó para tomar fotografías de monumentos y retratos de coches que, por un percance vial, se convirtieron en chatarra.

Uno de los clientes del restaurante de los papás de Metinides, fueron los agentes del Ministerio Público de la delegación de policías que estaba cerca del local, quienes al ver sus fotografías lo invitaron a sus oficinas para que retratara cadáveres y a los sujetos que detenían.

En una entrevista que le hizo el periodista David Polo, el fotorreportero declaró que, cuando tenía 10 años, los agentes del Ministerio Público le hicieron una broma al enseñarle la cabeza de un sujeto, que decapitaron en un crimen, para que la retratara.

Al ver el rostro del cadáver, Metinides se asustó y corrió para salir de la delegación, pero después regresó y tomo la fotografía.

De acuerdo con el relato del fotoperiodista, el homicidio ocurrió cuando dos sujetos asesinaron a una persona y pusieron su cuello en las vías del ferrocarril de Nonoalco para que le cortara la cabeza.

Tiempo después, cuando Metinides tenía 11 años y fotografiaba un incidente vial en San Cosme, de un taxi bajo Antonio Velázquez, “El Indio”, quien fue fotoperiodista del periódico La Prensa.

Al ver al niño con su cámara, “El Indio” le preguntó por qué tomaba fotos del percance y él le respondió que eran para su colección. Cuando escuchó la respuesta, el fotoperiodista le pidió que, al siguiente día, se las llevará a su oficina.

Después de ver las fotografías, Antonio Velázquez invitó a Metinides para que trabajara como su asistente. Por las mañanas, ambos recorrían Lecumberri, la Penitenciaria, el Servicio Médico Forense, la Jefatura de Policía, la Procuraduría y la Cruz Roja.

Entrevista a Enrique Metinides.

Enrique Metinides y la Clave R-11

Enrique Metinides tenía 14 años cuando se convirtió en el primer corresponsal de la Cruz Roja, nosocomio que estaban en la colonia Roma de la Ciudad de México.

En 1968, cuando al hospital lo trasladaron a Polanco, Metinides creo la primera sala de prensa de la Cruz Roja, pero también fue el autor de 65 claves que los socorristas usan cuando atienden una emergencia.

En una entrevista de J. Raúl Pérez, Metinides explicó que las claves se le ocurrieron cuando a un joven lo atropellaron y su mamá se puso grave porque escuchó que un paramédico de la Cruz Roja dijo que su hijo había muerto.

De acuerdo con el escritor J.M. Servín, Metinides inventó la clave R-11 para indicar la ambulancia en donde viajaban los reporteros que cubrían la fuente policiaca y también propuso que los vehículos de emergencia de la Cruz Roja cambiaran de color gris a blanco.

En una ocasión, la ambulancia en donde viajaba Metinides se volcó y a pesar de las fracturas que sufrió, salió del vehículo para tomar las fotografías del percance vial. Cuando al fotógrafo recibía atención médica, un trabajador del periódico llegó por su cámara y, al día siguiente, sus imágenes aparecieron en primera plana con el título: “Gajes del oficio”.

Metinides también tomo un curso de primeros auxilios y, en muchas ocasiones, cuando terminaba de tomar las fotografías de una tragedia, auxiliaba a las víctimas de los percances que cubría.

Por todos los incidentes que vivó, cuando al fotoperiodista le preguntaban su edad, siempre decía que tenía 133 años, cifra que obtenía por multiplicar los 19 accidentes, en donde estuvo a punto de morir, con las siete vidas que, se dice, tienen los gatos.

Documental sobre Enrique Metinides.

Lo apodaban “El Niño”

En las delegaciones de policías, los paramédicos de la Cruz Roja, los Bomberos, sus compañeros fotógrafos y reporteros llamaban a Enrique Metinides como “El Niño” porque desde muy joven ingresó al mundo del periodismo.

En una entrevista para Cuarto Oscuro, “El Niño” recordó que, en una ocasión, cuando estaban en el vestidor de Tongolele para hacerle un reportaje, a sus compañeros fotógrafos les pidieron que salieran del camerino porque las bailarinas se iban a poner el atuendo para su espectáculo, pero permitieron que Metinides se quedará porque estaba chico.

Metinides le platicó al periodista David Polo que, en los años 60, cuando a Manuel Buendía lo nombraron el director del periódico La Prensa, el comunicador lo llamó para que formara parte del diario. Durante sus primeros tres años laboró sin contrato, pero le pagaban por cada foto que le publicaban.

Años después, “El Niño” fue el fotoperiodista que tomó las primeras fotos del asesinato de Manuel Buendía, crimen que ocurrió, el 30 de mayo de 1984, en la Zona Rosa.

Biografía de Enrique Metinides.

Enrique Metinides hizo obras de arte

Las fotografías de Enrique Metinides representan un estilo de hacer fotoperiodismo de nota roja en México porque, sin faltar el respeto a las víctimas de una tragedia, convirtió en arte escenas impactantes, explicó Carlos Pacheco, director de la Agencia Enfoque en entrevista para PÁGINA NEGRA.

Para Carlos Pacheco existe una evolución en los retratos de Metinides porque de solo fotografiar choques o cadáveres en la vía pública, con el paso del tiempo, el fotoperiodista agregó otros elementos a sus imágenes.

Fotografías del fotoperiodista apodado "El Niño".
De acuerdo con Carlos Pacheco, cuando Metinides retrató, en un plano abierto, percances viales, podemos observar a “los mirones” y sus expresiones al amontonarse para ver el incidente, elementos que le quitan importancia a la imagen de un cadáver. Creditos: Enrique Metinides

Por ejemplo, cuando Metinides retrató, en un plano abierto, percances viales, podemos observar a “los mirones” y sus expresiones al amontonarse para ver el incidente, elementos que le quitan importancia a la imagen de un cadáver.

El retrato del accidente en donde periodista Adela Legarreta perdió la vida, para el director de la Agencia Enfoque, es la mejor fotografía de Metinides.

Fotografías del fotoperiodista apodado "El Niño".
El retrato del accidente en donde la periodista Adela Legarreta perdió la vida, para Carlos Pacheco, director de la Agencia Enfoque, es la mejor fotografía de Metinides. Creditos: Enrique Metinides.

De acuerdo con Carlos Pacheco, la fotografía es atractiva por las figuras geométricas que aparecen en el retrato y porque el rostro de la periodista descansa en el punto en donde los postes se unen, aspecto que muestra a “El Niño” como un fotógrafo que pensaba las imágenes antes de usar su cámara.

Un factor que ayudó a Metinides para tomar ese tipo de fotografías, explica el director de la Agencia Enfoque, fue que, durante el siglo anterior, los reporteros gráficos de nota roja podían ingresar a las escenas del crimen o de un accidente.

Como profesor de la materia de fotoperiodismo, cuando analiza el género de nota roja, Carlos Pacheco siempre les pide a sus alumnos que vean el documental “Enrique Metinides: El hombre que vio demasiado”.

Documental: El hombre que vio demasiado.

Al igual que Metinides, quien tenía como amuletos estampitas de la Virgen de Guadalupe o ranas, la esposa del profesor de fotoperiodismo coloca, entre su ropa o equipo de trabajo, imágenes de San Benito.

De acuerdo con el director de la Agencia Enfoque, el retratar cadáveres no es una tarea sencilla porque esas imágenes nunca salen de la mente y, en algunas ocasiones, provocan problemas psicológicos.

Aunque Metinides declaró que si volvía a nacer no sería fotoperiodista porque es una profesión que pocos valoran, Carlos Pacheco no cree en la rencarnación y disfruta su trabajo.

La información de las fotografías de Cristóbal Ortiz son de los periódicos El Sol de Puebla y La Voz de Puebla. Fondo: Hemeroteca Pública “Juan Nepomuceno Troncoso”, perteneciente a la Secretaria de Cultura del Estado.

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