Antonio Valente Martínez Fuentes, alias “El Toñín”, saltó del huachicol a la política y ahora a la manipulación de protestas y causas sociales en Puebla.
El presunto líder huachicolero en el “Triángulo Rojo” de Puebla pasó de ser un objetivo prioritario de las fuerzas federales a un autoproclamado “defensor del campo”.
El contexto histórico de su poder y el trasfondo de enfrentamientos en Palmarito Tochapan exhiben un papel estratégico. Con el que ahora reaparece bajo un falso activismo contra la Ley Nacional de Aguas.
Antonio Martínez Fuentes ha sido señalado por las autoridades federales y estatales como el cabecilla de una de las principales bandas dedicadas al huachicol.
La región de Palmarito Tochapan, en el municipio de Quecholac, Puebla, es el epicentro del Triángulo Rojo. Su poder se consolidó a través de una red de protección social y cooptación comunitaria, una característica del fenómeno del huachicol en el estado poblano.
El punto de inflexión que lo puso en el foco nacional ocurrió el 3 de mayo de 2017. Cuando se registró uno de los enfrentamientos más sangrientos entre huachicoleros y elementos de la Marina y el Ejército Mexicano en Palmarito Tochapan.
Estos choques, que resultaron en la muerte de militares y civiles, revelaron la capacidad de fuego y el nivel de organización de los grupos criminales. Así como el uso de la población como escudo humano para proteger las operaciones de robo de combustible.
A pesar de los operativos de alto perfil, “El Toñín” ha logrado evadir la captura, manteniendo su influencia en la región. Un poder que se extiende a la esfera política, ya que su hija, Guadalupe Martínez, es la actual presidenta municipal de Quecholac.
Previamente, logró que su hermano, Alejandro Martínez Fuentes, fuera presidente municipal entre 2018 y 2021. Tras conseguir la relección, fue investigado durante la administración de Miguel Barbosa Huerta, fue detenido y poco tiempo después liberado.
“El Toñín” del huachicol al mecenazgo en pandemia y ahora a encabezar protestas
El Toñín” explotó su papel de buen samaritano, amigo del pueblo y benefactor durante la pandemia, a finales de 2020, antes de pasar del huachicol a liderar protestas.
En ese periodo, exigió a productores de verdura entregar camiones de sus productos de manera gratuita en colonias del sur de Puebla y Cuautlancingo. Principalmente buscó zonas populares como San Ramón, Loma Bella y Agua Santa en la capital poblana.
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Incluso presumió al aire, en el programa “Buenos días”, uno de los más escuchados de la radio poblana, el buscar ayudar a la gente. Desde entonces ha buscado limpiar su imagen.
La reaparición pública de “El Toñín” comenzó el 27 de noviembre, primero como líder de protestas contra la Ley General de Aguas dentro de Palmarito Tochapan, en la que mantiene mayor influencia.
Días después, arengó la manifestación a la autopista Puebla-Orizaba, movilización que justificó bajo la bandera de la defensa de los derechos de los productores agrícolas, argumentando que la nueva legislación pondría en riesgo el acceso al agua para el campo.
La elección de la Ley Nacional de Aguas como causa de movilización no es casual, sino una táctica sofisticada que busca varios objetivos.
Con esto busca legitimación social, el agua es un recurso vital y su defensa goza de una alta sensibilidad social.
Protesta como el blindaje político de “El Toñín”
Al movilizar a la población bajo esta causa, “El Toñín” se apropia de una bandera legítima, ganando el apoyo de la base social y campesina de la región.
Además, busca blindaje político a través de la figura de su hija, a quien victimizó después de que Samuel Aguilar Pala pidió controlar la manifestación del 2 de diciembre.
Al usar a la población y a su hija, se blinda de cualquier intento de detención o represión, que podría ser interpretado como un ataque político contra un “defensor del pueblo”. Así como un ataque de “violencia política de género” contra su hija.
Después de que el diputado federal Ignacio Mier Bañuelos respaldó públicamente a su hija mediante un video, “El Toñín” también exhibió que cuenta con protección política.
Pese a ello, su padre continuó con las protestas. El 4 de diciembre, diez camiones auspiciados por “El Toñín” llegaron a la Comisión Nacional del Agua de Puebla para tomar sus instalaciones.
La movilización recrudeció el enfrentamiento político que ya existe entre el diputado local Andrés Villegas y el senador Ignacio Mier Velazco. Quienes buscan controlar la región desde lo político.
El propio Andrés Villegas abrió en el Congreso local la probabilidad para disolver el cabildo de Quecholac, al exhibirse la presión de “El Toñín” sobre Guadalupe Martínez.
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