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Mientras dormía el guardia que lo vigilaba, Santiago Reyes Quezada, “El Capitán Fantasma”, tendió su cama y escapó del Hospital Universitario. Nosocomio que se encuentra en la colonia Volcanes de la ciudad de Puebla.

La mañana del 12 de junio de 1984, durante el cambio de turno, los médicos y las enfermeras se dieron cuenta que “El Capitán Fantasma” ya no estaba en la cama seis del área de Medicina Interna.

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De acuerdo con la información que proporcionó personal del nosocomio, a las 6:30 de la mañana, Santiago Reyes entró a bañarse. Al salir, se vistió con un pantalón de casimir, una camisa blanca, una corbata guinda y un chaleco gris.

Algunos elementos de la policía pensaron que “El Capitán Fantasma” trepó la pared sur del primer piso, hasta llegar al área de Urgencias, para escapar por la puerta de Emergencias de la calle 27 Poniente.

Un día antes de su fuga, Santiago Reyes agradeció la atención que recibió de los médicos y enfermeras que lo atendieron y, después de despedirse, les dijo que, de una u otra forma, iba a salir por la puerta.

Personalidad de “El Capitán Fantasma”

Los médicos y las enfermeras que atendieron a Santiago Reyes lo describieron como un sujeto carismático, inteligente, polifacético y con facilidad de palabra, pero puntualizaron que solo conversaba con algunas personas y que no le agradaba el contacto con la prensa.

Huye del hospital El Capitán Fantasma.
Por un mal gástrico, infección en las vías urinarias y desnutrición en tercer grado, a Santiago Reyes lo internaron en el área de Medicina interna del Hospital Universitario. Creditos: El Sol de Puebla

La mañana del 28 de abril de 1984, “El Capitán Fantasma” ingresó al Hospital Universitario porque el personal de salud del Centro de Reinserción Social (CERESO) de “San Miguel” le diagnosticó cáncer estomacal.

Sin embargo, los especialistas del Hospital Universitario concluyeron que padecía un mal gástrico, infección en las vías urinarias y desnutrición en tercer grado.

Durante el tiempo que estuvo en el nosocomio, Santiago Reyes se negó a conversar con los psiquiatras y psicólogos, pero aceptó que le hicieran una prueba de inteligencia. Sus respuestas lo evidenciaron como un sujeto que buscaba influir en la conducta de quienes lo rodeaban para lograr un beneficio personal.

Sin comunicación

Un médico que atendió a “El Capitán Fantasma” declaró, de manera anónima, que una doctora de la penitenciaría, trabajadoras sociales y empleados del reclusorio, lo visitaban con frecuencia.

De acuerdo con el médico, sólo él y la doctora de la penitenciaria conocerían la fecha en que darían de alta a Santiago Reyes. Además, un grupo de custodios especiales iban a ser los responsables de trasladar a “El Capitán Fantasma” a el CERESO de “San Miguel”.

Horas después de la fuga de Santiago Reyes, el director del CERESO de “San Miguel”, Lucio Ibarra Cadena, informó que no presentó una denuncia por la evasión de una persona privada de su libertad porque los elementos de la Policía Estatal, que custodiaban a “El Capitán Fantasma”, no le comunicaron que escapó del Hospital Universitario.

A las tres de la tarde del 11 de junio de 1984, personal del Hospital Universitario dio de alta a Santiago Reyes.

Por la fuga, las autoridades detuvieron a Clemente Cruz Ortega, Hermilo Niño Flores y Silvio Téllez Jaramillo, policías responsables de vigilar a “El Capitán Fantasma”.

Primer intento de fuga en el Hospital Universitario

Envuelto en un sarape y con una tela adhesiva en el rostro, el policía Isaías Carrera Bautista encontró a Santiago Reyes en el antiguo parque de baseball Aquiles Serdán, terreno que se encuentra en la avenida 25 Poniente, enfrente del Hospital Universitario, de la ciudad de Puebla.

El cinco de enero de 1982, al ver al “Capitán Fantasma” en un estado de salud deplorable, Isaías Carrera llamó a sus dos compañeros para que lo ayudaran a subir a la patrulla y lo llevaran a las oficinas de la Dirección de los Servicios Especiales.

Cuando el agente del Ministerio Público, Jesús Aguirre Saldívar, le tomó su declaración, Santiago Reyes explicó que los custodios le ofrecieron, por una “mordida” de 20 mil pesos, dejarlo en libertad.

De acuerdo a la información que público un periódico local, los policías Carlos León González, Enrique Leyva Castellanos y Armando Valenzuela Cuevas, durante la madrugada del dos de enero, trasladaron a “El Capitán Fantasma” a la fachada norte del segundo piso del nosocomio, que está enfrente de la avenida 25 Poniente. En ese sitio, los custodios pidieron a Santiago Reyes que observara la cuerda por donde bajaría, pero, cuando se asomó, le dieron un empujón y cayó, de una altura de cuatro metros, sobre el techo de la planta baja. Por el golpe, el delincuente quedó inconsciente y reaccionó cuando lo levantaron para llevarlo al antiguo parque de baseball Aquiles Serdán.

Al encontrarse en un estado de salud grave, a “El Capitán Fantasma” lo volvieron a trasladar en una ambulancia al Hospital Universitario, nosocomio en donde, unos días antes, por una úlcera le practicaron una cirugía.

A la sala siete del Hospital Universitario, acudieron el juez segundo de lo penal, Guillermo Esquivel Téllez, y los policías Enrique Leyva Castillo y Carlos León González para llevar a cabo los careos con Santiago Reyes.

Sobre la cama 44, “El Capitán Fantasma” sostuvo su versión, pero solo reconoció a Enrique Leyva, quien quedó en calidad de detenido. Para recuperar su libertad, Carlos León pagó una fianza. Armando Valenzuela se dio a la fuga.

Detención de “El Capitán Fantasma” en Puebla

A bordo de un auto Valiant de lujo que robó al procurador del Estado de México, elementos de los Servicios de Investigación de la Policía Estatal arrestaron a Santiago Reyes en la calle 8 Poniente, entre la 7 y 9 Norte, de la ciudad de Puebla.

El 22 de julio de 1965, al revisar el vehículo en donde viajaba “El Capitán Fantasma”, los policías encontraron unas joyas de un valor de 30 mil pesos, alhajas que Santiago Reyes ofreció para recuperar su libertad.

En una entrevista para los medios de comunicación, “El Capitán Fantasma” declaró que solo robaba a las personas adineradas como el procurador del Estado de México porque era un sujeto que podía comprarse otro auto sin ningún problema.

Santiago Reyes confesó que cometió más de 30 robos en la ciudad de Puebla y dijo que en la Angelópolis solo necesitaba unas horas de observación para ingresar a las casas y saquearlas. Al “Capitán Fantasma” también lo asociaron con un lugar en donde desbalijaban vehículos en la colonia La Paz.

Las autoridades le confiscaron armas, artículos electrónicos, autos, joyas, motocicletas y ropa, objetos que sumaban un valor de dos millones de pesos.

En abril de 1963, Santiago Reyes se estableció en Puebla porque le pareció una ciudad bonita. “El Capitán Fantasma” solía hospedarse en hoteles lujosos, frecuentaba restaurantes y centros de diversión.

Cuatro días después de su arresto, a Santiago Reyes lo trasladaron al Juzgado Segundo de la Defensa Social para que rindiera su declaración. Unas horas antes, debido a su adicción a la heroína y a la morfina, a “El Capitán Fantasma” le recetaron calmantes porque sufrió una crisis nerviosa.

Huye del hospital El Capitán Fantasma.
Santiago Reyes Quezada fumando. Creditos: El Sol de Puebla

Afuera del Palacio Penal, que se ubicaba en la avenida 5 de mayo y la calle 18 Oriente, una muchedumbre esperaba a Santiago Reyes para gritarle frases de apoyo.

El 10 de julio de 1965, “El Capitán Fantasma” llevó a cabo su último robo en una joyería de Córdoba, Veracruz. Por el atraco, obtuvo un botín de medio millón de pesos.

En Puebla, “El Capitán Fantasma” cumplía una condena 14 y otra de 16 años. La primera era una sentencia por robo y la segunda por el asesinato de Evodio Cruz, su compañero de celda en la prisión de “San Juan de Dios”, crimen del que se declaró inocente.

“El Capitán Fantasma”

Santiago Reyes nació en Los Ángeles California, Estados Unidos, pero creció en Tampico, Tamaulipas. Antes de ser famoso con el sobrenombre de “El Capitán Fantasma”, al delincuente lo conocían como “El Jimmy”. 

Por el delito de robo de auto partes, a la edad de 12 años, “El Jimmy” ingresó por primera vez al Palacio Penal de Antonín en Tampico.

De acuerdo a una versión sobre el origen del apodo de Santiago Reyes, el sobrenombre surgió cuando unos policías de la Ciudad de México detuvieron, en el antiguo Parque Delta, a “El Jimmy”. En el momento de su arrestó, el ladrón vestía un traje militar con insignia de capitán.

Para el periodista Francisco J. Corona y Gastaca, las personas privadas de su libertad en la cárcel preventiva de la Ciudad de México fueron quienes, al ver que “El Jimmy” se hacía pasar como marino, lo bautizaron como “El Capitán Fantasma”.

En el mundo del hampa, “El Capitán Fantasma” fue famoso porque escapó de la prisión de San Quintín, California, y, en dos ocasiones, burló la seguridad de la cárcel de Lecumberri, Ciudad de México.

Otra anécdota que le dio popularidad fue cuando, en la Penitenciaría de Guanajuato, “El Jimmy” provocó un corto circuito para que no sonaran las alarmas en el momento de su fuga.

Cuando “El Capitán Fantasma” estuvo privado de su libertad en el penal de Torreón, “El Jimmy” fingió que sufrió una herida de arma de fuego para que lo trasladaran a un hospital. Al internarlo en el nosocomio, Santiago Reyes escapó por una ventana.

En 1975, después de lesionar de gravedad, durante una pelea, a su compañero Antonio Magaña Huitrón, los psiquiatras de la Penitenciaría del Estado de Puebla calificaron a “El Capitán Fantasma” como un preso peligroso y lo trasladaron al área de máxima seguridad.

Al enterarse de la detención de “El Capitán Fantasma” en Puebla, las autoridades de Nuevo León, Veracruz, la Ciudad de México, y el Estado de México, enviaron exhortos para que, cuando terminara de cumplir su sentencia, llevaran a Santiago Reyes a sus penitenciarias.

Con información de Francisco J. Corona, Gustavo Paz, Ernesto Genis, Francisco Martínez, Ignacio Mercado y Cristóbal Ortiz, periodistas y fotorreporteros de el periódico El Sol de Puebla. Fondo: Hemeroteca Pública “Juan Nepomuceno Troncoso”, perteneciente a la Secretaria de Cultura del Estado.

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