Conductores de Radio Nihuil (Argentina) dialogan con el ingeniero Fernando Padilla Farfán sobre la creciente interferencia en señales GPS en aviación.
Los conductores de Radio Nihuil introducen el tema con preocupación: cada vez más pilotos reportan fallas o comportamientos erráticos en los sistemas GPS durante vuelos comerciales. Le preguntan al ingeniero Fernando Padilla Farfán si se trata de casos aislados o de un fenómeno en expansión.
El ingeniero responde que no es algo aislado. Explica que, en los últimos años, la interferencia en sistemas de navegación satelital —conocidos como GNSS— ha crecido de forma acelerada a nivel global. Cita que organismos internacionales de aviación han documentado incrementos superiores al 200% en incidentes entre 2021 y 2024, con miles de eventos reportados en rutas aéreas críticas.
¿Qué está provocando la interferencia?
Padilla Farfán detalla que existen dos mecanismos principales: Jamming (bloqueo), consiste en “ahogar” la señal GPS con ruido radioeléctrico, impidiendo que el avión determine su posición; y Spoofing (suplantación), más sofisticado, envía señales falsas para engañar al sistema y hacerle creer que está en otra ubicación.
Aclara que el problema se origina principalmente en operaciones militares y ejercicios de guerra electrónica, conflictos geopolíticos, uso criminal de inhibidores, e incluso equipos relativamente accesibles en el mercado negro.
Subraya un punto clave: las señales GPS son extremadamente débiles al llegar a la Tierra, lo que las hace intrínsecamente vulnerables a interferencias externas.
¿Por qué preocupa tanto a los pilotos?
Los conductores le plantean que muchos pilotos ya manifiestan inquietud. El ingeniero responde que la aviación moderna depende fuertemente del GPS para navegación, aproximaciones y gestión de rutas.
Advierte que las interferencias pueden presentarse en cualquier fase del vuelo, incluso en aproximaciones y despegues, que son momentos críticos.
Aunque aclara que los aviones cuentan con sistemas redundantes (como navegación inercial o radio ayudas tradicionales), reconoce que “El problema no es que el avión se pierda de inmediato, sino la degradación progresiva de la confianza en los sistemas”.
¿Hasta dónde puede crecer el problema?
Padilla Farfán señala que la tendencia es claramente ascendente. Datos de la industria indican que cientos de miles de vuelos ya experimentan interferencias cada año, con incrementos sostenidos.
Explica que esto ocurre porque hay más dependencia del GPS, más actores (estatales y no estatales) usan tecnología de interferencia; y el costo de estos equipos ha disminuido.
No obstante, matiza, no se trata de un fenómeno fuera de control todavía, pero sí de una amenaza creciente que está superando la regulación internacional.
¿Podría volverse incontrolable?
El ingeniero responde con cautela. Dice que “incontrolable” es una palabra fuerte, pero reconoce que el riesgo existe si coinciden tres factores:
expansión de conflictos militares con uso intensivo de guerra electrónica,
proliferación de dispositivos ilegales, falta de coordinación internacional efectiva.
Añade que hoy no hay mecanismos globales realmente eficaces para impedir estas interferencias, más allá de recomendaciones y marcos legales.
Riesgos si el problema escala
Ante la pregunta directa de los conductores, enumera los riesgos principales:
- Errores de navegación: el avión puede desviarse sin que el sistema lo detecte de inmediato.
- Aproximaciones fallidas o abortadas: incremento de maniobras de seguridad.
- Sobrecarga de trabajo para pilotos: al tener que validar datos constantemente.
- Riesgos de seguridad aérea: especialmente si múltiples sistemas se ven afectados simultáneamente.
Aclara que los sistemas modernos (alertas de terreno, anticolisión, control de tráfico aéreo) reducen significativamente el riesgo de accidentes graves, pero no lo eliminan.
¿Qué pasaría en una “crisis de interferencias”?
El ingeniero plantea un escenario más amplio: si las interferencias se vuelven masivas o coordinadas, las consecuencias podrían ir más allá de la aviación:
- disrupciones en tráfico aéreo internacional,
- cancelaciones y desvíos masivos,
- afectación a logística global,
- impacto en telecomunicaciones, banca y energía (que también dependen del GPS).
En ese contexto, describe al GPS como una “infraestructura invisible crítica”, cuya falla generalizada tendría efectos sistémicos.
Cierre
Los conductores le piden una conclusión. Padilla Farfán responde que el problema no es el colapso inmediato de la aviación, sino algo más complejo:
Estamos entrando en una etapa donde el GPS ya no puede darse por sentado como confiable al 100%. La aviación tendrá que aprender a convivir con esa incertidumbre”.
Sugiere que el futuro pasa por sistemas de navegación alternativos, GPS más robustos y cifrados y una mayor capacitación de pilotos para operar en entornos degradados.
La entrevista cierra con un tono claro: no es una crisis aún, pero sí una amenaza creciente que la aviación mundial ya no puede ignorar.
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