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Fernando Padilla Farfán

Cómo levantaron la Nueva España 

Buenas tardes. 

Hoy no vamos a hablar solamente de edificios. 

Vamos a hablar de voluntad, conocimiento, poder y mestizaje constructivo. 

Porque cuando observamos una catedral colonial, un convento o un acueducto, no estamos viendo solo piedra… 

Estamos viendo la unión de dos mundos que aprendieron a construir juntos. 

¿Quién diseñó las grandes construcciones de la Nueva España? 

Cuando los españoles llegan a México en el siglo XVI, no existía como tal la profesión de “arquitecto” como la entendemos hoy. 

Los proyectos eran concebidos por: Maestros mayores de obra, Alarifes, Ingenieros militares y Frailes con conocimientos técnicos especialmente franciscanos y dominicos. 

Muchos de ellos venían de España, principalmente de regiones como: Castilla, Andalucía, Extremadura. 

Algunos nombres históricos relevantes incluyen: Claudio de Arciniega, Catedral de México, Juan Gómez de Trasmonte, Francisco Becerra. 

Pero algo fundamental: no trabajaban solos. 

¿Quién realmente construyó estas obras? 

Las manos que levantaron la arquitectura colonial fueron principalmente: Maestros indígenas, Canteros, Talladores, Yeseros, Carpinteros. 

Los pueblos originarios ya tenían una tradición constructiva impresionante: Pirámides, Centros ceremoniales, Sistemas hidráulicos. 

Lo que hicieron los españoles fue reorganizar ese conocimiento bajo nuevas formas europeas. 

Aquí nace el verdadero milagro: la arquitectura novohispana es mestiza. 

¿Quién capacitó a los maestros de obra? 

El proceso fue gradual: 

Primera etapa (siglo XVI): Frailes enseñaban técnicas europeas. Se establecieron talleres en conventos. Se transmitía conocimiento mediante práctica directa 

Después: Se crean gremios de oficios y se establecen jerarquías: Aprendiz, Oficial, Maestro. 

La enseñanza era completamente práctica, no académica. 

¿Cómo se distribuyó la arquitectura colonial en el territorio? 

La expansión arquitectónica siguió rutas estratégicas: 

Centros principales: Ciudad de México (capital virreinal); Puebla; Oaxaca; Guadalajara. 

Zonas mineras con gran impulso constructivo: Zacatecas, Guanajuato, San Luis Potosí. 

Regiones evangelizadoras: Centro del país (conventos fortaleza), Michoacán, Hidalgo. 

Donde había riqueza, fe o control político… había arquitectura monumental. 

¿Cómo lograron construir estructuras tan altas? 

Aquí entra la ingeniería práctica: 

Andamios hechos de madera, principalmente pino o encino; uniones con cuerdas, cuñas y ensambles (sin clavos en muchos casos). Y sistemas modulares que se desmontaban y reutilizaban. 

Poleas y rampas. Uso de cuerdas de ixtle, sistemas de contrapeso, rampas de tierra para elevar materiales pesados. 

No había grúas… Pero había ingenio, física básica y experiencia acumulada. 

¿Cómo lograron detalles tan finos y exactos? 

Aquí está una de las mayores maravillas: 

Herramientas simples: Cinceles, martillos, reglas de madera, compases rudimentarios. 

Técnicas: Trazos geométricos basados en proporciones clásicas, plantillas, trabajo repetitivo altamente especializado. 

Materiales clave: Cantera, tezontle, cal (para mortero y estuco) 

La precisión no venía de máquinas… Venía de la repetición, la disciplina y la maestría artesanal. 

¿Cuándo llegaron los arquitectos como profesión formal? 

La formalización llegó mucho después. En el siglo XVI–XVII: predominan maestros de obra. En el siglo XVIII: aparece mayor influencia académica. En 1781: fundación de la Academia de San Carlos en México. 

Ahí comienza la enseñanza formal de arquitectura en América. 

Reflexión final 

Cuando ustedes, como futuros arquitectos, observen una catedral o un convento colonial, recuerden: No es solo diseño europeo. No es solo ejecución indígena. No es solo religión o poder. 

Es el resultado de: Un diálogo entre culturas. Una transferencia de conocimiento sin precedentes. Y una capacidad humana extraordinaria para construir lo imposible 

La arquitectura colonial no se explica solo con planos… Se explica entendiendo quiénes fueron las manos, las mentes y las historias detrás de cada piedra. 

Muchas gracias. 

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