Lo he repetido en muchas de mis columnas y lo seguiré haciendo amigo lector, vivimos y viviremos en una situación de riesgo ante las condiciones climáticas que nos rodean, la razón es simple porque a la par de que construimos nuestro entorno mirando a nuestro ecosistema como un aliado, lo destruimos sin ninguna consideración y la factura la pagaremos inclusive…con la misma extinción del ser humano.
Las ciudades las construimos sobre valles en donde hoy (por desperdiciarla y lo más absurdo, contaminarla) escasea el agua ¿a dónde podremos mudarnos?, nuestra vida gira entorno a muchos hábitos que dependen de energía, misma que ha generado el calentamiento global, ¿a cuál estamos dispuestos a renunciar?, y así amigo lector puedo citar más y más ejemplos relacionados a emisión de gases, inundaciones, sequías y otras, todas van a llegar al mismo lugar, la fragilidad que tenemos ante estas circunstancias que cada vez serán peores.
Los discursos sobre cuidar el medio ambiente hoy para las futuras generaciones quedó descontinuado desde hace tiempo, ¡hoy es hacernos de un mejor presente para que puedan haber futuras generaciones!, en pocas palabras sobrevivir.
Tras un 2024 que en México ha sido uno de los años más calurosos en la historia (por citar tan sólo una de las muchas crisis ambientales), ¿qué lección aprendimos y que nos ayudará en lo que viene para este año?
Al menos no vi en ningún medio periodístico, ni mucho menos en la política alguien que alzara la voz para analizar la situación y proponer un plan de acción para las siguientes situaciones.
¡Sólo sobrevivir parece será el plan de acción!, las acciones estarán dirigidas a eso, programas reactivos en lugar de ser preventivos hasta que la situación sea peor o casi insostenible.
Miro con tristeza colonias que poco a poco se quedan sin agua, días cada vez más escasos en donde el cielo sea azul, enfermedades de la piel debido a la radiación que cada vez son más frecuentes, seamos más sensibles ante esta situación y empecemos a comentarlo en las charlas de café, volvamos este tema un asunto cada vez más público porque sólo así podemos pavimentar el camino para que aceptemos que vivimos una crisis ambiental que puede ser (sin exagerar) el fin de la humanidad por todo lo que he argumentado hoy en esta columna.
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