Con un pequeño, pero garrafal descuido, algunos miembros de Morena solo demostraron que añoran lo que fue el primer piso de la 4T.
Ayer, la presidenta de México encabezó un evento multitudinario en el Zócalo de la Ciudad de México para exaltar la soberanía del país y cerrar filas ahora que poco a poco ha salido avante en la complicada negociación arancelaria con el gobierno de los Estados Unidos y su presidente Donald Trump.
Durante el evento, Claudia Sheinbaum recorrió lentamente la primera fila para saludar a los integrantes del movimiento al que pertenece. El que la arropó para llegar al poder.
Pero, Ricardo Monreal, Manuel Velasco, Luisa María Alcalde, Adán Augusto López, Victoria Rodríguez Ceja y Alejandro Esquer prefirieron salir en la foto con Andrés Manuel López Beltrán antes que saludar a la presidenta de México.
El pequeño desliz, exhibió no solo que perdieron de vista a la mandataria por un momento o que no estaban alerta a su llegada cuando la tenían a unos pasos.
Exhibió más bien a quién creen que le deben lealtad.
Grave error para el momento en que vive México y su cuestionada clase política.
Porque, por si estos líderes de la 4T no lo han notado, la presión económica arancelaria de Estados Unidos es el pretexto para verdaderamente provocar un resultado político entre la clase gobernante mexicana.
Con el ánimo de la presión de los aranceles que sabemos en abril entrarán definitivamente, se ha presionado para que la clase política mexicana por fin se sacuda de la sospecha de estar íntimamente relacionada al crimen organizado y el narcotráfico.
Paro a diferencia de la rudeza que ha mantenido Donald Trump con otros países, por ejemplo con Justin Trudeau y Canadá, en la negociación específica con México, el mandatario norteamericano más presiona para que, poco a poco, Claudia Sheinbaum se empodere, se sacuda lo negativo de la desastrosa política “Abrazos y no balazos”.
Veámoslo así, la presión de un tema económico como el de los aranceles provocó la primera tanda de 29 delincuentes de alto impacto que el Gabinete de Seguridad deliberadamente expulso de México hacia los Estados Unidos.
Esa expulsión de los personajes de la cúpula del narco, principalmente el caso connotado de Caro Quintero, generan la sospecha de que hay mensajes y subtextos que no todos en Morena están entendiendo.
Un viejo activo de Morena, Manuel Bartlett, por ejemplo, podría salir mal librado de los hechos relacionados a la muerte del agente de la DEA, Kiki Camarena, si es que Caro Quintero da más detalles alrededor del caso.
Pareciera que lo que realmente quiere hacer Donald Trump es aligerar la estructura del partido Morena, el que llevó al poder a Claudia Sheinbaum, de todo lo que huela a crimen organizado.
Y es que, ya lo dijo el periodista Héctor de Mauleón, al menos seis gobernadores o secretarios de estado actualmente en funciones tienen relaciones abiertamente concertadas con grupos del narcotráfico.
Ya hubo un desaire público a la presidenta del país de parte de Morena y los partidos satélites de la 4T cuando la reforma contra el nepotismo y la reelección se mandó hasta el 2030.
Ayer se vivió otro desaire. Lo que parecía una bochornosa imagen, un error de protocolo, un descuido, llámenlo como quieran.
Pero simplemente evidenció que existe un grupúsculo al interior de Morena que olvida que, precisamente tras las negociaciones que ha encabezado Claudia Sheinbaum con Donald Trump, la presidenta mantiene una aprobación histórica de 80%. Algo que ni su antecesor logró.
El día que la presidenta tenga que tomar acciones contra quien sea, con tal de sacudir a la clase política de la sospechosa estela de corrupción y colaboración con narcotráfico, simplemente su aprobación entre los mexicanos se irá aún más por los cielos.
Y créanme que eso, a los que extrañan el primer piso de la 4T, no les va a convenir.
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