Flaco favor le hace Gustavo Ponce de León a los propietarios de hoteles y moteles de Puebla a los que dice representar.
Y digo, flaco favor, porque intenta con verdades a medias desviar hechos para, supuestamente, ayudar a los afiliados a la Asociación de Hoteles y Moteles.
Algo así ocurrió después del asesinato de Jesús P. en el motel M14 de la colonia Resurgimiento Norte en la capital de Puebla.

Por donde se quiera ver el caso es un tema de urgencia a atender con total seriedad.
Sin embargo, al llegar al lugar Gustavo Ponce de León intentó desviar los hechos que ocurrieron. Intentó malinformar a los compañeros de medios de comunicación y a la prensa que acudió por los hechos.
Veamos, la madrugada del jueves 20 de febrero, Jesús P. y un acompañante entraron en un automóvil a una de las habitaciones del motel M14.
Unas horas después, el acompañante de Jesús abandonó el hotel en el automóvil, se llevó además el celular y sus cosas personales.
Después se hizo pasar por un miembro del CJNG y vía telefónica llamó a la familia de Jesús diciendo que estaba secuestrado y que deberían pagar un monto.
Jesús, mientras tanto, se encontraba ya sin vida dentro de la habitación del M14.
Cuando los trabajadores tocaron a la habitación no tuvieron ninguna respuesta y encontraron al hombre de aproximadamente 30 años sin moverse en su cama.
Para el mediodía ya se realizaba el levantamiento de cadáver de Jesús y la familia la ser notificada por las autoridades acudió al motel para confirmar su identidad.
Al sitio acudió también la pareja de Jesús, ya que era miembro de la comunidad LGBT+.
Obviamente la familia de la víctima dio por terminadas las conversaciones con el extorsionador y asesino.
Los datos preliminares de los hechos ya estaban en manos de la mayoría de los reporteros cuando al motel M14 acudió Gustavo Ponce de León a desquitar su salario como rostro de los Hoteles y Moteles.
Y a pesar de que sabía perfectamente cómo ocurrieron los hechos intentó desviar la atención de los reporteros con la versión de que la víctima falleció por un paro cardiaco.
Por supuesto que nadie creyó el reporte dado por Gustavo Ponce de León pues, más allá de la poca credibilidad de la que goza en su gremio, usualmente entrega verdades a medias con la premisa de “proteger a su gremio”.
¿Sabrá don Gustavo Ponce de León que realmente no apaga fuegos en su gremio y que nadie lo toma ya en cuenta?
¿Creerá que en verdad le ve la cara a sus agremiados diciendo que opera a su favor en este tipo de crisis?
¿Realmente cuál es la tarea de este señor entre el gremio de los hoteleros?
Y finalmente, ¿por qué miente?
Esas dudas tendrán que ser resueltas en otro momento.
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