La Fiscalía de Puebla convertida en nido de amor 

Alto a la extorsión

¿Qué fue lo primero que hizo Idamis Pastor Betancourt a su llegada a la Fiscalía de Puebla? 

Pues si usted cree que se puso a trabajar, está muy equivocado.  

No fue con los trabajadores a presentarse en todas las áreas como la nueva fiscal. 

Ni inició un estudio de diagnóstico sobre el clima laboral para conocer cómo se encontraba cada área del organismo descentralizado. 

Mucho menos revisó qué pasaba con la estructura orgánica o cómo andaban de fondos para la operación. 

No. Nada de eso.  

Al inicio de su administración, Idamis Pastor Betancourt comenzó con una remodelación de la Fiscalía General del Estado.  

Así es, casualmente un rinconcito de la planta baja en las oficinas centrales de Plaza Dorada sufrió un extreme make over.  

La fiscal entró en su modo decoradora de interiores y esta oficina en específico comenzó a tener demasiada atención. No solo porque la remodelación era innecesaria y pidieron los mejores pisos y acabados para el área por órdenes de la mismísima fiscal.  

El tema es quién iba a habitar esa oficina.  

Y no, la oficina no fue para el exmarido Guillermo Méndez Chávez, quien, sin un cargo formal dentro de la dependencia estuvo muy activo los primeros meses en la dependencia junto la estructura de funcionarios del Estado de México que después fueron acusados por extorsión de empresarios en Puebla y que generaron la temprana debacle de Idamis Pastor. 

No, él no fue el habitante de esta oficina. 

El verdadero dueño de este espacio fue Jesús González Ortega, el titular del Instituto de Formación Profesional de la Fiscalía de Puebla.  

Y ahora se preguntará: ¿Quién es este paisano? 

Chuchito es un ilustre desconocido que cobra en la dependencia por no hacer nada y su verdadero cargo es ser el novio de la fiscal. 

Así que presenciaron los trabajadores de la Fiscalía de Puebla fue remodelación del nido de amor. 

A muchos no les salen las cuentas, ni les da para entender la modernidad de la fiscal Idamis Pastor ya que mantuvo al novio y al exmarido bajo el mismo techo, en la misma oficina y casi casi trabajando hombro a hombro.  

Compartiendo y departiendo. 

Según nos cuentan nuestros pajaritos de la Fiscalía de Puebla, realmente no hay tanta complicación.  

Los temas personales no le importaban tanto al exmarido de la Fiscal y al novio mientras los mantengan en la nómina. Con todo y sus negocios paralelos. 

Lo peor de todo es que el nidito de amor que remodeló Idamis Pastor, no le gustó a Chuchito.  

Se tiró dinero a la basura porque a la par de que la oficina no le agradó comenzó todo el escándalo interno de la Fiscalía y la mafia del Estado de México. 

Así que había que guardar las formas y así como se dejó de ver al exmarido de la Fiscal a Chuchito me lo mandaron más lejos.  

Lo enviaron, ahora sí, a las oficinas del Instituto de Formación de la Fiscalía de Puebla en la zona de Plaza San Pedro en el norte de la capital. Para hacer como que trabaja. Porque usualmente lo que ocurre es que Chuchito es más bien un caballero de compañía de la fiscal en giras y reuniones.  

Más allá de la anécdota y los triángulos amorosos.  

¿Quien desconoce los términos mínimos de la ley puede encabezar una instancia como la Fiscalía de Puebla? 

La Ley General de Responsabilidades Administrativas, establece en el Artículo 7, Fracción XII que expresamente que los servidores públicos deben “abstenerse de intervenir o promover, por sí o por interpósita persona, en la selección, nombramiento o designación para el servicio público de personas con quienes tenga parentesco por filiación hasta el cuarto grado o por afinidad hasta el segundo grado”. Y el parentesco de afinidad no establece que tenga que estar casada o divorciada eh, ojo ahí. 

Además cuando hablamos de conflicto de interés, el artículo 3, fracción VI, define “la posible afectación del desempeño imparcial por intereses personales, familiares o de negocios”. 

En la Ley de Responsabilidades Administrativas del Estado de Puebla, también en el artículo 7 también se replica la obligación de actuar con imparcialidad y evitar beneficios para terceros (familiares). 

Y considera una falta grave la contratación de familiares ya que se encuadra como un conflicto de interés o actuación bajo conflicto de interés, lo cual es una falta administrativa grave que puede derivar en la destitución e inhabilitación del cargo. 

De la Ley Orgánica de la Fiscalía General del Estado de Puebla y su Código de Ética ya ni hablamos.  

Esto me imagino que ya lo había leído la fiscal Idamis Pastor. 

Pero como para qué tenemos a una funcionaria haciendo como que ejerce la ley cuando la ha violado en términos administrativos desde que llegó a este espacio. 

Y hay que recordar que además del novio y el exmarido, la fiscal también tenía rondando en la Fiscalía de Puebla a su hermano Quiquet Pastor Betauncourt, de quien nunca quedó claro qué hacía, así como su primo José Francisco Murphy, quien actualmente es titular en la Dirección de Operaciones. 

Mientras tanto, el nidito de amor que se construyó en la planta baja de la Fiscalía de Puebla hoy es una oficina de asuntos sin importancia porque a pesar de todo el gasto a Chuchito no le gustó su changarro. 

De todos modos, en algún momento tanto él como la Fiscal pensaron “que se vería mal” tenerlos tan cerca todos los días.  

Así que a veces llega a su oficina en Plaza San Pedro, a veces lo suben en la camioneta y se lo lleva de gira. Y a veces hace como que trabaja. Total, algún beneficio debería tener por ser novio de la fiscal, ¿no? 

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