Parece que, la titular de la Fiscalía de Puebla, Idamis Pastor Betancourt tiene en sus manos una bomba de tiempo.
Ahora o nunca es tiempo de poner orden.
La Fiscalía General del Estado de Puebla en estos momentos se debate entre una refundación urgente y el combate frontal a la corrupción como medida inmediata que debería comunicar un mensaje de rigor.
La sociedad espera que la Fiscalía de Puebla persiga los delitos, incluso cuando estos ocurren dentro de la propia dependencia encargada de la procuración de justicia.
Basta con voltear a ver lo que ocurre en el caso de los ahora exfuncionarios Miguel Islas López, extitular de la Fiscalía de Delitos de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita y Luis Andonio Delgadillo extitular de la Fiscalía Especializada de Investigación en Delitos de Alta Incidencia (Feidai). Los dos y un coordinador más salieron después de las acusaciones de una serie de empresarios y políticos quienes los señalaron como parte de una mafia de extorsión.
Pero los cambios, salidas y enroques se acumulan.
Y a los cambios, sume un nuevo titular en Asuntos Internos.
A esta área llega José Benigno García Ferrer, un jefe de grupo de la Agencia Estatal de Investigación
Pero la noticia no agradó a sus compañeros. Sobre todo, porque llega palomeado por un compadrazgo a la unidad encargada de “vigilar a la propia Fiscalía”
Entre otros jefes de grupo desconocen cómo es que un área estratégica como la Fiscalía de Asuntos Internos, terminará en manos de José Benigno García Ferrer.
El nombramiento ha causado intriga, ya que el elemento promovido cuenta con un historial problemático, antecedentes de conducta irregular y presuntamente varias carpetas de investigación activas en su contra.
Hasta antes de ser ascendido se encontraba castigado y relegado de funciones operativas relevantes debido a investigaciones previas sobre su actuar.
La unidad de Asuntos Internos, como el órgano de control clave encargado de investigar, supervisar y sancionar las malas prácticas, abusos y posibles actos de corrupción cometidos por el personal de la Fiscalía de Puebla tendría que poner el ejemplo y tener entre sus filas a funcionarios intachables.
Sin embargo, el nombramiento de José Benigno García Ferrer ha sido calificado como una puerta abierta a la impunidad.
Lo que agrava la situación, según las acusaciones, es el motivo detrás de esta promoción. Ya que algunos de los agentes ministeriales sostienen que el ascenso no responde a méritos, experiencia o a un expediente limpio, sino a una estrecha relación personal y de compadrazgo con Pedro Federico Bermúdez Tepoz, actual Fiscal de Asuntos Internos.
Esta designación solo pone en entredicho la ya cuestionada credibilidad de los procesos de control interno de la Fiscalía de Puebla.
Hasta el momento, a pesar de que se acumulan los escándalos y los cambios en la institución que dirige Idamis Pastor, la única constante es el silencio.
El área de Comunicación Social sigue sin informar qué ocurre entre las paredes del edificio de la zona de Plaza Dorada.
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