La Ciberseguridad en pañales: una nueva oportunidad para contener el Sicariato Digital

Alto a la extorsión

¿Qué tan expuestos estamos en internet? ¿Qué tanto urge iniciar con legislatura en materia digital e informática? 

El gobierno no invierte, ni en hardware ni en software ni en el talento necesario para sacar adelante estos temas. 

No hay leyes informáticas, ni en lo federal ni en lo estatal. 

Una ley de ciberseguridad no se ha concretado a pesar de que desde el Congreso de la Unión hace varias legislaturas se ha propuesto revisar. 

¿Pero qué podemos esperar en términos legales si incluida la Ley de Seguridad Nacional está congelada desde tiempos de Andrés Manuel López Obrador? 

En México hay alrededor de 200 mil empleos en áreas de seguridad en gobierno estatales y en la Federación que laboran en esta materia, pero siempre desde un ánimo preventivo. Y en lo reactivo pocas veces han dado resultados precisamente por lo poco del marco legal especializado. 

El hacktivismo o los hackers de sombrero blanco –algo así como las brujas buenas del internet y la tecnología– surfean entre los vacíos de lo legal y las organizaciones no gubernamentales que se mueven en líneas curiosas. 

Y algunos de estos hackers éticos han optado también por meterse en el lado criminal convirtiéndose en asesores de grupos delictivos como crackers y generando minas de criptomoneda que sirven para financiar desde políticos “de izquierda”, líderes charros sindicales y uno que otro grupo beligerante que sirve como entrada de grupos de la delincuencia organizada a mayor escala. 

En general en México y Puebla en estas condiciones estamos del asco. Hay varios desafíos en materia de legislación informática y de ciberseguridad, son muchos, pero entre los primordiales está: 

La fragmentación normativa. La regulación está dispersa en diversas leyes y no existe una ley marco de ciberseguridad consolidada. 

Actualización constante urgente. Los especialistas señalan que un día en el internet equivalen a 30 en la vida diaria. La inteligencia artificial (AI) avanza a una escala impresionando. Al grado que, si usted cree que ChatGPT4 es lo más actualizado en AI, pues sigue ciberpañales. ChatGPT4, Gemini, Copilot, Perplexity y Grok son solamente modelos de lenguaje metahumano para generar tareas sistemáticas, que algunos usan para sustituir a Google. Pero eso es apenas un ápice de toda la AI. Es tan rápida la evolución de la tecnología y las amenazas alrededor del de cada avance que se requiere adaptación constante y con prospectiva digital del marco legal. 

Capacidades institucionales. Las instituciones no tienen los candados y los dientes suficientes. Fortalecer las capacidades de las autoridades para investigar y perseguir los delitos cibernéticos es urgente. 

Cultura de ciberseguridad. Promover una mayor conciencia y cultura de ciberseguridad entre la ciudadanía y las empresas. Empezando por de lo básico en seguridad personal cibernética, como tu navegador web, tu antivirus, tu correo electrónico y tu sistema de mensajería en el celular. 

La legislación informática y de ciberseguridad en México se encuentra en un proceso de evolución. Entonces qué podemos esperar del caso de Puebla.  

Porque encima de los fraudes digitales, del robo de información y las bases digitales que se ofrecen en la Deep Web con nuestros datos, encima tenemos que cubrirnos todos los días del acoso de cuentas anónimas específicas que, así como ganan notoriedad se pierden en el mar del olvido cuando se aburren de ti. Y como pasa siempre, nunca hay responsables. 

Recientemente, al Congreso de Puebla regresó el documento madre de la propuesta de Ley en contra del Sicariato Digital que impulsó la activista Edurne Ochoa año atrás. 

Edurne Ochoa vivió en carne propia lo que fue el acoso en redes sociales. Vivió horas negras cuando atacaron a seguridad personal y la de su familia.  

No duden que ese primer intento de propuesta de ley sea un buen borrador o punto de partida la actual Legislatura que encabeza Laura Artemisa García.  

Ojo ahí porque parece que después de los ataques que sufrió la secretaria del Deporte y Juventud, Gaby “La Bonita” Sánchez, por fin se retomará en qué quedó esa legislación específica. 

Actualmente tenemos la Ley Olimpia que genera algo de background y un primer inicio para que las mujeres vivan sin violencia incluso en lo digital. El tema es generar un entorno seguro para todos los usuarios y en extensión, potenciales víctimas. Y algo más extendido como la propuesta de la Ley contra el Sicariato Cibernético sería útil. 

Sí, hay personajes específicos señalados por el manejo, filtración de información y acoso sistemático a través de una cuenta en específico, la conocidísima y multicitada “La Aldea Puebla”. Y sí, hay denuncias y los primeros avances legales contra quienes la nutrieron con información y documentos oficiales, la manejaron, comercializaron y utilizaron a su favor.  

Software especializado en minería de datos y redes de vínculos ya analizó la cuenta en cuestión. Saben en específico quién es el dueño o dueña de la cuenta madre y quiénes por una u otra razón están ligados por análisis de contenido semántico, por filtración de datos y por uso de ciertos grupos y personajes políticos. 

 Esta cuenta de X, antes Twitter, es una cuenta coral, con más de 7 usuarios, diversas IPs, equipos celulares, computadoras y tabletas usados por personas activas en la comunidad local de redes sociales, la política y la administración pública. Por cierto, provenientes de distintos grupos políticos y en distintos momentos históricos, que como sabemos en menos de tres años se han movido demasiado en el estado. 

Que se salve quien pueda porque, las denuncias están presentadas y en lo que se termina de encuadrar en los delitos existentes habrá, seguramente nueva legislación en puerta para por fin contener el sicariato digital. Y digo contener porque eliminarlo está complicado. 

Mientras tanto, si avanzan las denuncias, podrían bloquear por orden del juez la cuenta y generar un buen trabajo forense que ahora sí generaría información para tener comportamiento constitutivo de delito. Fincar responsabilidades e incluso terminar con alguna consecuencia legal. 

Hay hechos, momentos históricos y nombres que no se pueden revelar en este momento porque forman parte de carpetas de investigación abiertas. Y sí también va a demostrar muchas incongruencias de quienes decían estar a favor de la inclusión, la política feminista y el rol de las mujeres en la vida pública. 

Pero, no se despeguen de esta telenovela porque, entre que actualizan la legislación y se genera un ambiente seguro para todos los usuarios en Puebla y el país, aún falta mucho. 

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