A pesar de que el senador de Morena, Nacho Mier, le siguió jugando las contras al gobernador de Puebla, Alejandro Armenta Mier, se mantiene estoico, con señales y muestras de solidaridad e inclusión.
Si uno mirara al pasado, por lo menos a los tiempos en que se definió la puja interna por la candidatura de Morena por el gobierno de Puebla para Alejandro Armenta Mier jamás pensaría la resolución que hubo entre él y su primo incómodo Nacho Mier Velazco.
El senador por Morena y su grupo se veían escupidos, pisoteados, desterrados.
Pero, al paso del tiempo, con la llegada de la campaña, el gobernador Alejandro Armenta Mier hizo algo que nos calló el hocico a todos, me encuentro entre ellos.
Retomó los lazos con el primo y su estructura. Supo que era valioso cumplir su palabra y permanecer prudente en una alianza que pocos esperaban.
Cuando ganó Alejandro Armenta las elecciones y se convirtió en gobernador muchos personajes del equipo de Nacho Mier tampoco se veían con mucha vida en Puebla.
Y otra vez, el gobernador recién electo nos calló la boca a varios.
Para muestra está el gabinete.
La primera respuesta del Gobernador a su primo hermano fue apoyar a sus colaboradores.
Luis Antonio Godina Herrera, el cerebro del equipo de Nacho Mier llegó al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores al Servicio de los Poderes del Estado de Puebla (Issstep).
Francisco Ramos Montaño fue nombrado subsecretario de Prevención del Delito y Derechos Humanos, muy cerca y muy activo con Samuel Aguilar Pala.
En julio pasado le encontraron lugar como director general de la Comisión Estatal de Agua y Saneamiento (Ceaspue) a Alberto Jiménez Merino
Enrique Chávez Estudillo, “El Quío”, cercanísimo al grupo de Nacho Mier desde que la batuta la llevaba Enrique Doger, actualmente se mantiene en la secretaría de Planeación, Finanzas y Administración como director de Planeación y Desarrollo y en sus manos tiene el Plan Estatal de Desarrollo y sus Programas Derivados.
Desafortunadamente, parece que Nacho Mier cree que su primo hermano el gobernador no sabe de la perversión de sus operaciones.
Esto solo evidencia que no deja de ser un iluso autócrata y ni los gestos de amabilidad y las señales de buena voluntad para con su gente le bastan.
Mientras tanto, la prudencia del gobernador Alejandro Armenta es estoica.
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