Los números de los consejeros que definirán el próximo 15 de diciembre la Dirigencia Estatal del Partido Acción Nacional más o menos van así:
Felipe Velázquez, 58.
Mario Riestra, 56.
Los teléfonos celulares de los consejeros panistas están a tope. Todos quieren invitarles un café, presentarles a un hermano o hermana, llevárselos al 40 Grados, ofrecerles meterlos a la nómina de quien sea.
La puja por convencer/comprar/jalar/robar/sumar delegados está en pleno entre los panistas.
Originalmente Felipe y Mario tenían acordado sentarse y definir un candidato común para que Acción Nacional sufriera lo menos posible después de haberse estrellado en las últimas elecciones del 2024.
Pero no se pusieron de acuerdo. Había un candado que el grupo de Felipe Velázquez y Eduardo Rivera intentaron imponer y fue el tema de que el próximo dirigente no fuera candidato a ningún puesto de elección popular. Esto no gustó a varios de los panistas en la mesa y obviamente Mario Riestra pateó el tablero.
Y henos aquí. En una batalla real que ha provocado que volteemos a ver de nuevo a lo que queda de Acción Nacional en Puebla.
Pero la batalla real se está dando por la percepción de quién se queda con el control de las migajas de este PAN duro que apenas y sirve para una capirotada.

Genoveva Huerta tenía un fuerte número de delegados y parecía que jalaría con el equipo de Felipe Velázquez y Eduardo Rivera.
Pero bien dicen por ahí que de tanto estirar la liga se rompió y terminó sumada con Mario Riestra.
A muchos panistas la traición de Genobaby –que, por cierto, me urge el número de su nutriólogo– no les agradó y hasta aquellos que era AntiLalo terminaron apoyando a Felipe Velázquez.
La semana pasada vino la anexión del tocayazo Mundo Tlatehui, expresidente municipal de San Andrés Cholula.
Por cierto en una rueda de prensa que no sé a quién madres se le ocurrió citarla a las 7:45am. Pero bueno esa es otra histeria.
Mi tocayo Mundo Tlatehui sabe que su grupo político es el único que logró mantener el poder y que hasta la fecha es de los pocos movilizadores panistas perceptiblemente fuertes en todo el estado. Sin embargo, en la puja del PAN esto es meramente percepción.
La llegada de Mundo Tlatehui es un quemón para decir: “Acá tenemos los fondos, la credibilidad y el único power que nos queda muchachos. ¡JÁLENSE!”.
En ese sentido Mario Riestra y Genoveva han dado golpes fuertes al traer a liderazgos como el de Tlatehui, pero a la hora de la votación de los grupos eso solo representa el sufragio de un delegado. Máximo dos. Así como pasa con figuras como la de Mónica Della Veccia.
Pero las anexiones se venden como un golpe sólido a Felipe Velázquez, quien, encima, no logra quitarse la cercanía a una dirigencia muy mediocre encabezada por Augusta Valentina Díaz de Rivera. Tampoco le ayuda esa sombra –ñaca ñaca–del Yunke– y del más joven pastor del PAN, Eduardo Rivera.
Menos le ayuda el escándalo del hoyo financiero que les estalló en las manecitas a Adán Domínguez, exalcalde de Puebla.
Felipe la tiene complicada. Pero tiene los números arriba. El tema es que la percepción que venden Mario y Geno no sea comprada por más delegados.
Este 15 de diciembre viene la batalla de todos los panes.
¿Ganará la hojaldra? ¿Ganará el mamón? ¿La chilindrina? ¿El bolillo?
¿Terminarán hechos migajas para que otro se los coma?
¿Qué pasará?
Seguiremos pendientes e informando.
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