Delegación de autoridad versus el “arte” de la microgestión

Dentro del mundo empresarial, se llega a asumir que, si la organización ya cuenta con un sistema de trabajo o con un sistema de calidad, el éxito está garantizado, pero ¡oh sorpresa!, faltaría todavía confirmar el seguimiento y la ejecución, considerando si es “la maquina sistémica” o es “el mono”, lo que debe revisar. Claro, no se debe menospreciar el sistema, pero, si se desean ver los frutos de crecimiento del negocio, no se deben pasar por alto “los detalles” y el perfil de las personas que estarán a cargo dentro de la organización (y no se trata solamente de títulos académicos), sino de saber qué tipo de gente tomara las decisiones y como gestionara su labor y tareas con el personal a su cargo.

Y es en este punto, donde independientemente del organigrama y de los procedimientos, que entra en acción la habilidad de un hombre o una mujer, para delegar su autoridad o la de saber gestionar apropiadamente sus áreas de responsabilidad.

Aunque la administración abarca varios campos, uno de los más importantes es la Delegación de Autoridad, que de no aplicarse adecuadamente se convierte en un sistema de microgestión, también conocido como el “micro management” (que, dicho de esa forma, hasta parece una virtud). Pero ¿cómo describirla?, pues es una forma de dirigir, ejerciendo un control excesivo sobre los colaboradores, prestando demasiada atención al trabajo que realizan. Generalmente un jefe “que gusta” de aplicar la microgestion, se caracteriza por querer estar copiando en todos los correos, desea saber en todo momento, dónde y en que están trabajando el personal a su cargo, pide reportes continuos “al detalle”, y sobre todo, muestra una obsesión por el control. En algunos casos, es posible que entienda el objetivo y la meta de su área o departamento, pero “degasta” a su personal provocando muchas perdidas en la productividad y eficiencia de su gente, pues no confía en ellos. Como consecuencia, la personas que trabajan con un jefe así, pierden la motivación, iniciativa, creatividad e incluso llegar a perder su confianza en sus habilidades.

Un ejemplo de esto (aplicado a la guerra), sucedió durante la segunda guerra mundial, cuando en junio de 1944, los aliados desembarcaron en Normandía, Francia (también conocida como el “dia D”), para atacar posiciones de los alemanes, estos no esperaban un ataque de semejante magnitud y buscaron instrucciones urgentes de Hitler, pero dadas las ordenes de que nadie lo molestara mientras dormía y que solo él podía tomar las decisiones (por cierto ese día se levantó tarde), ocasionando con esto, un final lamentable para el ejército alemán (fuente:  El DESEMBARCO de NORMANDÍA en 8 minutos. Resumen del DIA D y la OPERACIÓN OVERLORD – YouTube). Los historiadores han confirmado que debido a la desconfianza que Hitler tenía en su estructura militar, no delegaba todas sus funciones y algunas de ellas eran ambiguas a propósito, por temor a un golpe de estado. Por eso, al iniciar el “Dia D”, ningún general podía reaccionar con toda su fuerza, pues tenían instrucciones de que solo “el Führer” tenía la autoridad de movilizar a todo el ejército de trabajadores, perdón de soldados ¡sin duda un lapsus laboral! ¿ya identificó algo?, cualquier parecido con su empresa, es mera coincidencia.

Con lo anterior ya no tiene usted dudas, de cuanto daño hace la microgestión por parte de un jefe (aunque le llame “arte”), claro otros se van al extremo, pues sacan a relucir sus habilidades de lideres “espirituales”, demostrando que están con su gente solo en forma espiritual, por no decir conchudos (que buscan mantener el “cero estrés”), que no solo no delegan nada, sino que “avientan” la responsabilidad, provocando más angustia que certeza, pero de eso se hablara más adelante.

Si desea saber un poco mas sobre el tema, se recomienda el siguiente vinculo Qué es la microgestión y cómo acabar con ella – HRider.

En conclusión, la microgestion provoca perdidas a la empresa y aunque se cuente una estructura de trabajo, esta no será consistente, si no se vigila el desempeño de las personas que tienen personal a su cargo.

El Diálogo de hoy:  – en la oficina –

jefe – Felipe, no he recibido tu reporte diario de actividades y proyectos ¿ya lo enviaste?

Felipe- ya se lo envíe jefe, hace como 2 horas aproximadamente ¿no lo recibió?

jefe – (gritando) no lo sé ¿porque no me hablaste a la oficina? diciendo que ya habías enviado o me hubieras enviado un “WhatsApp”, e incluso pudiste venir y decirme “ya lo envíe” … ¿acaso ya perdiste habilidades de comunicación?

Felipe – (pensando dentro de sí mismo), solo me falto enviarle un mensaje telepático: ya se lo “eennnnvvvieeeee”.

Crónicas del Elefante Blanco

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Cesar Rios Hernández

Cesar Ríos

Ingeniero Industrial, egresado del instituto tecnológico de Ciudad Juárez, Chihuahua, norteño de sangre sureña. Miembro de la ASQ Asociación Americana de Calidad. Labora en la Industria Maquiladora...