Dario Mendoza

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Darío Mendoza

La velocidad y los tiempos del señor

Como hemos venido comentando en este espacio, la sucesión presidencial arrancó en México desde junio, al terminar la elección del estado de México. Cuando el presidente López Obrador decidió adelantar los tiempos, suscitó una vorágine de acontecimientos que han culminado, en esta primera etapa, con el posicionamiento de una candidata de la oposición, cuyo impulsor fue el mismo presidente López Obrador, que un día sí y otro también, le aventó el potente reflector de la mañanera.

Mientras en el Palacio Nacional se pretendía mantener todo el control de los tiempos y que su candidata surgiera primero, pero la oposición aceleró y en un proceso lleno de desafíos, “haiga sido como haiga sido”, ahora tiene una candidata; a la espera de que la encuesta o el “sondeo” presidencial se haga efectivo y Claudia Sheinbaum por fin sea ungida esta semana como la candidata del partido Morena.

En el sistema político mexicano del siglo XX, el presidente en turno buscaba alargar lo más que se pudiera la decisión de quien sería su sucesor, consciente de que, al hacerlo, empezaría a perder poder. Cuando López Obrador adelantó la sucesión, y lo quiera o no, ya alteró los pesos y contrapesos, los intereses políticos y económicos de las élites, el péndulo y las expectativas de los que toman decisiones se mueve y el presidente empieza a debilitarse con el surgimiento de otro probable rey o reina.

De aquí en adelante la velocidad de los acontecimientos tomará una nueva dinámica y la candidata, o candidato, que logre moverse con aplomo en el torbellino de los intereses, que consiga tomar decisiones veloces y sabias, será quien gane más puntos entre sectores de votantes indecisos o los llamados “switcher”, que es la franja de la población que provoca los cambios cuando sale a votar.

En esta nueva etapa, el presidente, como jefe central del movimiento que comanda desde el gobierno, buscará sacar adelante a su candidata y seguir controlando los tiempos, a como de lugar, y cueste lo que cueste, como ya lo ha demostrado; sin embargo, el poder habrá sufrido una “variación en su fuerza.” En un escenario, la política, en donde los amigos son de mentiras y los enemigos de a deveras, los involucrados actúan y, como se vio, con esta primera etapa, surgen nuevos actores que arrebatan el reloj de la sucesión.

Agréguele usted los sucesos inesperados, porque, aunque el rey es el rey, si el tren maya sufre una falla y se queda parado, alterando los tiempos del señor, pues por mucho poder y mucha voluntad, no se cumple con lo planeado por el monarca.

En la antigua Roma cuando un general desfilaba victorioso por las calles, un esclavo caminaba adelante y su misión era recordarle las limitaciones de su naturaleza humana, la idea era impedirle que se llenara de soberbia y actuara como si fuera un dios. El esclavo le decía: “recuerda que eres mortal”. Esta frase quiere decir muchas cosas, y una de ellas es que recuerdes que lo que hoy tienes, mañana ya no lo tendrás.

Uno de los rasgos más interesantes de las campañas electorales, entre muchas, es que es de gran importancia saber conducir la campaña a gran velocidad, en una dinámica donde hay poco tiempo para procesar y analizar, en donde la intuición se pone a prueba; y donde también el saber a quién escuchar y cuando escuchar, es una decisión vital para no estrellarse. Pero sí, la velocidad acaba con el adversario.

La velocidad, como sabemos y lo dice la física, altera los tiempos. Saber decidir y decidir pronto puede ser la diferencia entre ganar o perder.

En esa dinámica está el público que empieza a ver a los actores en tiempo real: les chifla y les aplaude. Ve sus comportamientos y sus fallas. El gran público no analiza, como lo hacen los sabios y entendidos, pero percibe mejor la autenticidad de los protagonistas, que la prensa o la opinión publicada, como o ya lo hemos comentado en otro momento.

Por ahora, los tiempos del señor, con s minúscula, no, no son perfectos.

“Cuando uno patina sobre hielo fino, la salvación es la velocidad. “

—  Zygmunt Bauman

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Darío Mendoza

Darío Mendoza Atriano es consultor en comunicación política y manejo de crisis. Asesora a líderes políticos y del sector privado, en México y Centro América.