Alto a la extorsión
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Las emblemáticas cafeterías del Centro Histórico de Puebla atraviesan una transformación forzada: dejaron de ser puntos de encuentro social y ahora funcionan como oficinas improvisadas.

Lo que antes eran espacios de charla hoy luce semivacío o dominado por trabajadores con laptops y audífonos. Así, reflejan una sociedad que sustituyó el encuentro físico por la interacción digital.

En un recorrido realizado por CENTRAL, se confirmó que estos establecimientos enfrentan pérdidas de hasta 40 por ciento debido a un cambio cultural profundo.

Además, la digitalización de la amistad redujo el flujo de grupos de amigos de forma drástica. La necesidad de convivir frente a un café quedó desplazada por la inmediatez digital.

Aplicaciones como WhatsApp, las historias de Instagram y las videollamadas ahora sustituyen esos encuentros. Por ello, los consumidores cambiaron sus hábitos de convivencia cotidiana.

Por su parte, locatarios del sector señalaron que la falta de rotación de mesas impacta directamente en sus ingresos. El consumo de grupos grandes prácticamente desapareció.

En cambio, las cafeterías encontraron un respiro —aunque insuficiente— en empleados que realizan teletrabajo y permanecen varias horas en el lugar.

Durante el recorrido, se observó que la mayoría de las mesas están ocupadas por personas en silencio, concentradas en sus equipos de trabajo.

De este modo, el ambiente cambió por completo, ya que el sonido predominante es el tecleo constante y no las conversaciones entre clientes.

Sin embargo, estos clientes permanecen jornadas de hasta ocho horas, lo que limita la rotación de mesas y reduce las oportunidades de venta.

Un trabajador ocupa una mesa durante media jornada con el consumo mínimo de un café, mientras utiliza la energía eléctrica y el internet del establecimiento”, señalaron los encargados.

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Cafeterías de Puebla se convierten en oficinas improvisadas para sobrevivir a bajas ventas

Paradójicamente, los negocios invirtieron en redes Wi-Fi más eficientes y habilitaron contactos eléctricos para retener a este sector.

No obstante, estas “mesas largas” suelen ahuyentar a clientes potenciales que buscan consumir rápido y liberar el espacio en poco tiempo.

Para los locatarios, el principal reto no es la competencia directa, sino la comodidad que ofrecen las redes sociales en la vida cotidiana.

Incluso, en horarios estelares de 17:00 a 20:00 horas, varios locales apenas registran una o dos mesas ocupadas con consumo activo.

Ante este panorama, los negocios recurrieron a una “guerra de promociones” para atraer clientes y recuperar flujo.

Actualmente, ofrecen 2×1 en capuchinos en días seleccionados y combinaciones de repostería con bebida por menos de 90 pesos.

Asimismo, implementaron tarjetas de lealtad donde la quinta o décima visita resulta gratuita para incentivar el regreso de consumidores.

En consecuencia, la evolución tecnológica se convirtió en un reto de supervivencia para las cafeterías tradicionales del Centro Histórico de Puebla.

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Luis Camacho

Luis Camacho

Licenciado en Televisión y Producción Audiovisual de As Media. En el periodismo digital ha laborado en medios como e-consulta, Diario Cambio y actualmente en Periódico CENTRAL