Lo que inició como una tendencia para admirar la riqueza arquitectónica, las terrazas del Centro Histórico de Puebla ahora son el epicentro de bares.
Un recorrido realizado por CENTRAL constató que los techos de los inmuebles históricos han mutado en centros de consumo de alcohol que operan hasta horas de la madrugada.
Lo anterior ha transformado el paisaje urbano debido a los niveles de ruido que superan la normativa, afectando la tranquilidad de quienes aún residen en el Centro.
Aunque estos espacios ofrecen una vista privilegiada, para los vecinos, la experiencia es radicalmente opuesta, especialmente en calles emblemáticas como la zona de los Sapos.
Durante la inspección, se observó que la expansión de este modelo de negocio ha alcanzado barrios tradicionales y zonas de alta afluencia.

Algunos edificios han adaptado sus terrazas del Centro Histórico de Puebla en bares con mobiliario moderno, iluminación neón y potentes sistemas de sonido.
El sonido, que a nivel de calle parece contenido, se proyecta con mayor fuerza desde las alturas. Provocando que el eco de la música y el griterío de los clientes se perciba con claridad en las viviendas aledañas.
Tal es el caso de El Mirador-Cantina, localizada en pleno corazón del Centro Histórico. Donde este establecimiento se ha convertido en un punto de conflicto constante.

Con una vista directa a la Catedral, este lugar aprovecha su ubicación estratégica para atraer a cientos de clientes. A pesar de ser una zona comercial, el impacto del ruido llega a los hoteles cercanos.
Otro caso similar es Ámbar Terraza Bar, ubicada en 7 Oriente 213, cuya operación genera ruido que afecta el patrimonio histórico de la zona.

Al encontrarse en una zona de calles estrechas, el sonido de la música y bullicio de los clientes rebotan en las fachadas de las casonas coloniales.
Dado que está rodeada de edificios que aún funcionan como viviendas, las quejas por el volumen excesivo son recurrentes. Los habitantes de la zona señalan que el sonido imposibilita el descanso los fines de semana.
La Terraza 77, ubicada en la zona de El Carmen, también ha sido señalado por proyectar música de alta intensidad hacia las viviendas circundantes.
El ambiente en este barrio emblemático de la ciudad se ve interrumpido por la actividad que se extiende hasta altas horas de la noche.
Terrazas del Centro Histórico de Puebla operan en la ilegalidad; Coremun prohíbe estructuras que alteren fachadas
La proliferación de bares en las terrazas del Centro Histórico de Puebla no solo atenta contra la tranquilidad de los vecinos. Sino que viola las disposiciones del Comité de Restauración y Conservación de Monumentos (Coremun).
Tras un análisis de normativa vigente, CENTRAL constató que muchos de estos establecimientos operan con infraestructura prohibida por la ley en la zona de monumentos.
De acuerdo con las restricciones del Artículo 762, en el apartado de obras en cubiertas y fachadas, se prohíbe añadir cualquier tipo de construcción en azoteas.
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En ese sentido, el Coremun prohíbe techar patios con cubiertas permanentes, una práctica común en lugares como Ámbar Terraza Bar y Terraza 77.
Asimismo, la normativa impide colocar cualquier elemento que modifique la imagen del conjunto urbano. Permitiéndose instalaciones solo cuando queden fuera del campo visual desde la vía pública.
Además, el reglamento estipula que cualquier intervención en inmuebles históricos debe contar con un estudio de relación entre vanos y macizos. Y ser revisado por un Director Responsable de Obra (DRO).
A pesar de que el Ayuntamiento prohíbe la colocación de anuncios o elementos decorativos, las terrazas del Centro muestran un paisaje saturado de luces neón.
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