La cárcel de San Juan de Dios albergó a ladrones de diversa calaña, en esta prisión estuvo detenido Enrique Cabrera Barroso, preso político, y también Santiago Reyes Quezada, “El Capitán Fantasma”, delincuente que pagaba una condena de 16 años, por el asesinato de Evolio Cruz, crimen que aseguraba no cometió.
El 14 de febrero de 1976, Eduardo Garzón Valdez, reportero de El Sol de Puebla, informó que ocho reclusos de la Cárcel Municipal de San Juan de Dios, que se ubicaba en la calle 5 de Mayo y 16 Oriente, se fugaron a través de un boquete que hicieron en un muro del taller donde fabricaban llaveros con monedas de plata.
Encarnación Luna Corona, prefecto del penal, y Adrián Otáñez Gómez, subalcaide de la prisión, se dieron cuenta de la ausencia de los presos a las 18:15 horas, cuando finalizaron el pase de lista, y de inmediato iniciaron su búsqueda por las galeras.
Cuando los guardias de la prisión llegaron al taller donde laboraban los presos, observaron que había una resquebrajadura de 50 centímetros que conectaba con la iglesia de San Juan de Dios.
De acuerdo con la declaración de Agapito Reyes Hidalgo, campanero de la iglesia, los delincuentes descendieron por unas piolas que ataron al barandal del coro y huyeron del templo por la cochera. El sacristán hizo el intentó de detenerlos, pero lo amenazaron con una pistola.
Los reos prófugos fueron: Miguel Córdoba Chipton, Rafael Dueñas Ramos, Guillermo Machain Martínez, Platón Cervantes Cabrera, Rodolfo Corona Gómez, José Gutiérrez González, José Carmen Becerra Robles y Gerardo Martínez Alvarado.

Fuga
Las autoridades del penal calcularon que la fuga se llevó a cabo entre las 17 y 18 horas, pues por la tarde habían visto a los reos en distintas áreas del reclusorio.
Cuando notaron la ausencia de los presos, el personal que se encargaba de la vigilancia, acudió al taller donde se fabricaban llaveros y localizaron debajo de una mesa un boquete que daba al coro de la Iglesia de San Juan de Dios.
Además, los guardias explicaron que en el taller había varias cajas de cartón y bolsas de papel llenas de escombro.
Criminales Peligrosos
La fuga de los reos generó una fuerte movilización policiaca en la ciudad de Puebla. Los ocho presos eran criminales peligrosos. Tres de ellos pagaban condenas por homicidio.
De acuerdo con la información que proporcionaron las autoridades del centro penitenciario, José Gutiérrez González, “El Abuelo” y José Carmen Becerra Robles, eran temidos porque cometieron varios asesinatos en la región de Tecamachalco. Al igual que Platón Cervantes Cabrera, responsable de una serie de homicidios que alarmaron a los habitantes de San Martín Texmelucan.
Mientras que Miguel Córdoba Chipton, Rafael Dueñas Ramos, Rodolfo Corona Gómez y Gerardo Martínez Alvarado habían sido recluidos por los delitos de robo y fraude.
Cómplices
Agentes del ministerio público detuvieron al encargado del taller de llaveros, Jesús González Fuentes, y al responsable de la cocina de la prisión, Antonio Moreno Contreras, por haber sido cómplices de la fuga de los reos.
Los vigilantes de la torre del penal declararon a elementos de la Policía Judicial del Estado que durante la tarde, del 13 de febrero, no observaron nada extraño.
