Crónicas de una madre en tiempos de Facebook

El Nido

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interior cronicaface

Ver crecer a tus hijos es una experiencia agridulce, por una parte te da gusto saber que aprenden cosas nuevas e inician nuevas aventuras o proyectos, por otra parte y sinceramente la más cursi es que sabes que entre más crecen más se acerca el momento de que abandonen el nido, TU NIDO, ese que hiciste especialmente para él, ese que solo tú sabes cuántas lágrimas y risas te costó. Mi hijo mayor se fue, a su primer asesoría para entrar a prepa y al verlo salir con su mochila, lo pude ver chiquito e indefenso como aquel día en que nació y me lo dieron en brazos, solo pude pensar ¡wow se me fue como el agua entre las manos!

Y es que dicen, que estamos nosotros para enseñarles, pero hubo días, hay días en los que son ellos quienes nos dan lecciones y nos dejan ¡sorprendidas!

Cuando mi hijo mayor nació, imaginaba el día en que el tendría 18 años y bromeaba diciendo ¡yo voy a estar chava podré acompañarlo al antro!, tiene casi 15 años y no tuve energía de sobra para poder acompañarlo a un concierto. ¡Claro! No es lo mismo 18 que 33, sí, sí me comí la torta muchoo antes del recreo y les digo algo, ¡estoy orgullosa de lo poco que he hecho como madre! Y digo poco, porque me falta mucho camino.

Hay días en que verdaderamente siento que no puedo más no solo física, si no también emocionalmente ¡como seguramente les pasa a muchas!, no es que uno reniegue, pero ser mamá es una chamba bien cañona, no puedes ser una tirana (aunque algunos días lo quieras un poco), pero tampoco puedes ser la mamá alcahueta que jurabas de niña serías cuando te enojabas con tu mamá (la vida te da cachetadon).

De entrada estamos en la pubertad (you know what I mean), si es la etapa más padre de la vida…. ¡de ellos! (aunque digan lo contrario), pues como madre ¡ay mi madre! que cosas, que si las hormonas, que si tus hormonas, que si es el ser más incomprendido del mundo, que si no le damos chance ni espacio, que si ayuda mucho y ves bajo de su cama y de repente sientes que te saldrá de ahí un kínder de bichos.

Pero también ¡Ah como disfruto sus aventuras!, pues no dejan de tenerlas, que si ya le dio una chicuela un chocolate, que si ya le llevo un pastel a una amiga (con ayuda), que si su amigo lo invito a jugar Xbox, que si el concierto, que si ahora sube videos tocando la guitarra.

En fin, se me fue extremadamente rápido mi niño, así como seguramente sienten que se han ido los suyos, un día estas en su primer día de clases y al otro estas buscando prepa para ellos y bueno de ahí el tiempo seguro se me irá todavía más rápido, pero pues dirían por ahí ¡es ley de vida!

Estoy segura y en verdad espero que lo que venga en su vida sea bueno, y espero estar ahí en primera fila para aplaudir sus triunfos, pero también que cuando necesite el calor de ESE NIDO, piense en mí para ser su refugio.

Y ustedes ¿Cómo van sintiendo el nido?

Mi [email protected] ¡Gracias por leerme!

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Ver crecer a tus hijos es una experiencia agridulce, por una parte te da gusto saber que aprenden cosas nuevas e inician nuevas aventuras o proyectos, por otra parte y sinceramente la más cursi es que sabes que entre más crecen más se acerca el momento de que abandonen el nido, TU NIDO, ese que hiciste especialmente para él, ese que solo tú sabes cuántas lágrimas y risas te costó. Mi hijo mayor se fue, a su primer asesoría para entrar a prepa y al verlo salir con su mochila, lo pude ver chiquito e indefenso como aquel día en que nació y me lo dieron en brazos, solo pude pensar ¡wow se me fue como el agua entre las manos!

Y es que dicen, que estamos nosotros para enseñarles, pero hubo días, hay días en los que son ellos quienes nos dan lecciones y nos dejan ¡sorprendidas!

Cuando mi hijo mayor nació, imaginaba el día en que el tendría 18 años y bromeaba diciendo ¡yo voy a estar chava podré acompañarlo al antro!, tiene casi 15 años y no tuve energía de sobra para poder acompañarlo a un concierto. ¡Claro! No es lo mismo 18 que 33, sí, sí me comí la torta muchoo antes del recreo y les digo algo, ¡estoy orgullosa de lo poco que he hecho como madre! Y digo poco, porque me falta mucho camino.

Hay días en que verdaderamente siento que no puedo más no solo física, si no también emocionalmente ¡como seguramente les pasa a muchas!, no es que uno reniegue, pero ser mamá es una chamba bien cañona, no puedes ser una tirana (aunque algunos días lo quieras un poco), pero tampoco puedes ser la mamá alcahueta que jurabas de niña serías cuando te enojabas con tu mamá (la vida te da cachetadon).

De entrada estamos en la pubertad (you know what I mean), si es la etapa más padre de la vida…. ¡de ellos! (aunque digan lo contrario), pues como madre ¡ay mi madre! que cosas, que si las hormonas, que si tus hormonas, que si es el ser más incomprendido del mundo, que si no le damos chance ni espacio, que si ayuda mucho y ves bajo de su cama y de repente sientes que te saldrá de ahí un kínder de bichos.

Pero también ¡Ah como disfruto sus aventuras!, pues no dejan de tenerlas, que si ya le dio una chicuela un chocolate, que si ya le llevo un pastel a una amiga (con ayuda), que si su amigo lo invito a jugar Xbox, que si el concierto, que si ahora sube videos tocando la guitarra.

En fin, se me fue extremadamente rápido mi niño, así como seguramente sienten que se han ido los suyos, un día estas en su primer día de clases y al otro estas buscando prepa para ellos y bueno de ahí el tiempo seguro se me irá todavía más rápido, pero pues dirían por ahí ¡es ley de vida!

Estoy segura y en verdad espero que lo que venga en su vida sea bueno, y espero estar ahí en primera fila para aplaudir sus triunfos, pero también que cuando necesite el calor de ESE NIDO, piense en mí para ser su refugio.

Y ustedes ¿Cómo van sintiendo el nido?

Mi [email protected] ¡Gracias por leerme!

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