Crónicas de una madre en tiempos de Facebook

Como cuando te quieren ver la cara

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interior cronicaface

Me quisieron ver la cara de estúpida, si así como lo leen, puede que la tenga, puede que aparente serlo, pero ¡no, no! soy todo menos estúpida y todavía menos cuando de mis hijos se trata.

Tuve junta con la maestra del kínder y al entrar al salón ¡oh sorpresa, mi hijo no estaba! conozco a los míos y dije seguro está escondido en algún lugar haciendo de las suyas, busqué por aquí y por allá ¡nada!

Antes de que pudiera la maestra empezar la junta hice lo que toda madre en mi lugar haría ¿Dónde está mi hijo? pregunté, con una risita nerviosa me preguntó ¿no está ahí bajo la mesa? Tajantemente dije no. ¡Ah ya me acordé fue el baño! salió por él y una mamá me dijo ¡no es cierto se lo llevó a otro salón!

Como si un volcán hiciera una erupción (sí con todo y tonada) sentí cómo la sangre me corría a mil por hora, entró de nuevo con esa sonrisa y me dijo, fue al baño y lo mandé a dejar unos papeles; peor me puse, pero por respeto a los presentes y además por ser una persona educada (aunque no lo crean o no lo parezca) lo dejé para el final.

Inició la junta, puso en marcha una actividad y mi hijo no estaba ahí, los demás niños al ver a mi hijo lo relegaban y no lo dejaban sentarse cerca de ellos, el pobre daba de vueltas con su sillita a cuestas y nadie lo dejaba tomar lugar, cosa que me molestó y me acerqué a él y lo puse cerca de mí.

Al final de la junta con el corazón y el orgullo lastimado me acerqué a la maestra y le dije que no me molestaba que sancionara a mi hijo, pero que no iba a permitir que me mintiera ¿Cómo era posible que ella siendo maestra mintiera? Y que gracias a sus “métodos” confirmaba que mi hijo era discriminado por ella y algunos niños, pues claro ¡si la maestra lo hace, yo también! Le ofrecí opciones, mi hijo se aburre porque lo que usted está viendo ya lo sabe ¿necesita material para él? ¿Libros? A todo dijo que no.

Salí molesta a hablar con la directora, mi hijo no es un problema que va y se vota, si no puede o no quiere lidiar con él, díganme por semana que labores hacer, traigo sus tareas, yo lo veo en casa y ustedes me dan al final de ciclo sus papeles “HACEMOS DE CUENTA QUE VIENE” y así dejan de “sufrir” ustedes y dejan de hacer eso con mi hijo. TAMBIÉN DIJO QUE NO.

Sé la parte que me corresponde a mí como madre, es cierto que es inquieto, rebelde por naturaleza, y debo trabajar el doble con él en esos aspectos, pero también creo y se por mi experiencia trabajando con niños, que chicos así deben explotarse al máximo si quieren aprender denles conocimientos ¡ese no se limita!

Hice lo que toda madre (creo yo) debe hacer, no me ciego se muy bien como es, pero hay modos. O díganme ¿Qué harían ustedes?

Mi [email protected], gracias por leerme.

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Me quisieron ver la cara de estúpida, si así como lo leen, puede que la tenga, puede que aparente serlo, pero ¡no, no! soy todo menos estúpida y todavía menos cuando de mis hijos se trata.

Tuve junta con la maestra del kínder y al entrar al salón ¡oh sorpresa, mi hijo no estaba! conozco a los míos y dije seguro está escondido en algún lugar haciendo de las suyas, busqué por aquí y por allá ¡nada!

Antes de que pudiera la maestra empezar la junta hice lo que toda madre en mi lugar haría ¿Dónde está mi hijo? pregunté, con una risita nerviosa me preguntó ¿no está ahí bajo la mesa? Tajantemente dije no. ¡Ah ya me acordé fue el baño! salió por él y una mamá me dijo ¡no es cierto se lo llevó a otro salón!

Como si un volcán hiciera una erupción (sí con todo y tonada) sentí cómo la sangre me corría a mil por hora, entró de nuevo con esa sonrisa y me dijo, fue al baño y lo mandé a dejar unos papeles; peor me puse, pero por respeto a los presentes y además por ser una persona educada (aunque no lo crean o no lo parezca) lo dejé para el final.

Inició la junta, puso en marcha una actividad y mi hijo no estaba ahí, los demás niños al ver a mi hijo lo relegaban y no lo dejaban sentarse cerca de ellos, el pobre daba de vueltas con su sillita a cuestas y nadie lo dejaba tomar lugar, cosa que me molestó y me acerqué a él y lo puse cerca de mí.

Al final de la junta con el corazón y el orgullo lastimado me acerqué a la maestra y le dije que no me molestaba que sancionara a mi hijo, pero que no iba a permitir que me mintiera ¿Cómo era posible que ella siendo maestra mintiera? Y que gracias a sus “métodos” confirmaba que mi hijo era discriminado por ella y algunos niños, pues claro ¡si la maestra lo hace, yo también! Le ofrecí opciones, mi hijo se aburre porque lo que usted está viendo ya lo sabe ¿necesita material para él? ¿Libros? A todo dijo que no.

Salí molesta a hablar con la directora, mi hijo no es un problema que va y se vota, si no puede o no quiere lidiar con él, díganme por semana que labores hacer, traigo sus tareas, yo lo veo en casa y ustedes me dan al final de ciclo sus papeles “HACEMOS DE CUENTA QUE VIENE” y así dejan de “sufrir” ustedes y dejan de hacer eso con mi hijo. TAMBIÉN DIJO QUE NO.

Sé la parte que me corresponde a mí como madre, es cierto que es inquieto, rebelde por naturaleza, y debo trabajar el doble con él en esos aspectos, pero también creo y se por mi experiencia trabajando con niños, que chicos así deben explotarse al máximo si quieren aprender denles conocimientos ¡ese no se limita!

Hice lo que toda madre (creo yo) debe hacer, no me ciego se muy bien como es, pero hay modos. O díganme ¿Qué harían ustedes?

Mi [email protected], gracias por leerme.

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Selene Rios

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