Crónicas de una madre en tiempos de Facebook

Trabajando en equipo

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Cómo sabrán, tengo dos hijos y me gustaría decir que ambos sanos, sin embargo, y con todo el dolor de mi corazón, no es así y, en esta historia, uno de los personajes es MI MAYOR.

Cuándo en tu familia hay un hijo que requiere supervisión médica constantemente, los análisis las visitas al doctor, se vuelven parte de ti, buscas por aquí y por allá, googleas, buscas uno y otro y otro doctor, pensando en únicamente en hacer que tu hijo mejore.

Pero en cada uno de esos “pasos a seguir” sin querer asumes que tu otro hijo entiende y no sufre porque él, afortunadamente, está sano, pero con el paso del tiempo y con todo el dolor de tu corazón OTRA VEZ, te das el fregadazo contra la pared y te das cuenta que no es así.

Te acompaña y sufre tanto como uno, escuchando el llanto de tu otro hijo mientras le sacan sangre,  espera contigo pacientemente las consultas. Al entrar por esa puerta y quedarse fuera (protegiéndolo de oír malas nuevas), ves su cara de angustia y aguarda de nuevo en soledad a que salgas. Si dentro te dieron buenas noticias, no pasa nada le sonríes y el se calma; pero si dentro te dieron malas noticias, sales con tu nudo en la garganta y de igual modo le sonríes, y, como ya te conoce tan bien, él es quien termina dándote fuerza.

Se aprende sin ser su obligación, horarios y dosis de medicamentos, si ser su obligación ¡se suma sin dudar!

En momentos críticos el ha sido pieza clave y ha soportado lleno de lágrimas en una sala de espera a su corta edad en soledad buenas noticias.

 Sé que no es fácil para él, y que en ocasiones sienta celos o se sienta desplazado aunque no sea así, pero también sé que todo esto lo ha hecho madurar, sé que sus sentimientos son en mayoría más nobles, valora más los momentos de alegría e incluso la vida al final. Hasta de situaciones no tan agradables se aprende.

Al final en esta historia no todo es malo, no todo es negro, van apareciendo luces y cosas. En mi caso este equipo se ha hecho más fuerte, aunque haya días que pareciera que no se puede más, y que estamos cansados de recibir únicamente golpe tras golpe, y esto es algo que nos hace más más fuertes y más unidos.

Yo sé que como mi historia hay muchas, unas menos duras que otras, y sé que muchas veces  te sentirás culpable por todo. Te pido ¡no lo hagas! Llora lo que tengas que llorar, grita lo que tengas que gritar, simplemente haz lo sientas que te hará sentir mejor, el dolor no se va a ir hasta que escuches lo que deseas escuchar.

A ti, hermano o hermana  de alguien que sufre alguna enfermedad o discapacidad, quiero decirte que no eres menos importante que tu hermano, sé que te cuesta entender que por momentos la atención se dirija a un solo lado, pero ten por seguro que tus padres viven eternamente agradecidos de saber que tú no tienes que pasar por lo mismo. Te aman del mismo modo que aman a tu hermano, te admiran por ser fuerte en momentos en los que cualquiera se quebraría, y créeme, no hay segundo del día que tú no estés en sus pensamientos y desean para ti lo mejor, y buscarán a toda costa que no sufras.

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Selene Rios

Neoderma Clinica