19 de Febrero del 2019
 
 

Política

En un mes, los huérfanos del morenovallismo desmoronan el imperio que heredaron

- Foto: Especial

En cuestión de días, el morenovallismo ha perdido todas las posiciones de poder que lograron desde 2010, cuando Rafael Moreno Valle ganó el Gobierno de Puebla: la gubernatura del estado; la coordinación del Senado de la República; la coordinación de la bancada de diputados locales y a su operador de redes sociales, Marcelo García Almaguer;  su operador electoral, Eukid Castañón, y hasta a Luis Banck, su posible candidato para la próxima elección extraordinaria.

Por Viridiana Lozano Ortíz /

La designación de Guillermo Pacheco Pulido como Gobernador interino de Puebla, avalada con votos del Partido Acción Nacional (PAN), terminó de enterrar la posibilidad de que los herederos del morenovallismo pudieran rescatar el grupo político que se encumbró con la llegada de Rafael Moreno Valle Rosas a la gubernatura de la entidad –el 1 de febrero de 2011– y quedarse con el poder.

En cuestión de horas, el Gobierno del estado y todas las posiciones relevantes de los súbditos de Moreno Valle quedaron perdidas. Ahora el Partido Revolucionario Institucional (PRI) –el partido que se convirtió en la tercera fuerza política en Puebla– y Movimiento Regeneración Nacional (Morena) son los beneficiados.

La desgracia del panismo poblano comenzó la tarde del 24 de diciembre pasado, cuando se desplomó el helicóptero en el que viajaban Martha Erika Alonso Hidalgo, Gobernadora de Puebla –quien apenas el 14 de diciembre tomó posesión del cargo–, y Rafael Moreno Valle, esposo de la mandataria, ex Gobernador y quien fungía entonces como coordinador del PAN en el Senado de la República.

El shock por la noticia, sin embargo, dio algo de esperanza a los panistas, pues en un inicio se permitió que el Secretario General de Gobierno en Puebla, Jesús Rodríguez Almeida, quedara como un Gobernador de transición, mientras en el Congreso local se designaba quién sería el mandatario interino.

Los panistas habían perdido a sus líderes máximos, pero aún parecían tener una posibilidad de mantener el poder. Pero ninguno de los súbditos de Moreno Valle –acostumbrados siempre a recibir órdenes– fue capaz de lograrlo.

El dirigente del PAN a nivel nacional, Marko Cortés Mendoza, presumió un pacto con Olga Sánchez Cordero, titular de la Secretaría de Gobernación (Segob), quien según él se comprometió a permitir que su partido colocara al Gobernador interino.

El supuesto acuerdo se perdió en la mesa, cuando los diputados locales del blanquiazul no pudieron defender la postulación de Rodríguez Almeida y, además, terminaron votando a favor de un priista de cepa: el abogado Guillermo Pacheco Pulido, de 85 años de edad.

Hay que decir que Jesús Rodríguez Almeida no es militante del PAN y tampoco lo es Gerardo Islas Maldonado, Diputado local, quien era la segunda opción, pues aunque Islas es un reconocido morenovallista –fue Secretario de Desarrollo Social en el Gobierno de Moreno Valle– milita en el Partido Nueva Alianza (Panal).

El ridículo nacional provocó el enojo de Marko Cortés y el propio Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, pues cuando éste último fue cuestionado en su conferencia matutina sobre la elección del priista Pacheco Pulido y las acusaciones del blanquiazul sobre una supuesta negociación con Morena, expuso: “Hasta los del PAN votaron por él”.

El Morenovallismo en extinción

En cuestión de días, el morenovallismo ha perdido todas las posiciones de poder que lograron desde 2010, cuando Rafael Moreno Valle ganó el Gobierno de Puebla: la gubernatura; la coordinación del Senado de la República; la coordinación de la bancada de diputados locales y a su operador de redes sociales, Marcelo García Almaguer;  su operador electoral, Eukid Castañón, y hasta a Luis Banck, su posible candidato para la próxima elección extraordinaria.

También están a punto de perder la mega alianza electoral que construyeron con otros institutos políticos como una fórmula para ganar elecciones: el Partido de la Revolución Democrática (PRD) ya advirtió que buscará contender solo y Movimiento Ciudadano (MC) también anunció su salida del convenio electoral. 

Así, sin un líder fuerte, los herederos del morenovallismo en Puebla van quedándose con las manos vacías. Esta es su historia reciente.

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Roberto Moya Clemente: El operador electoral y financiero del morenovallismo ha tomado el lugar de Rafael Moreno Valle en el Senado de la República, como su suplente, pero no la posición que recién había obtenido como coordinador de la bancada del PAN, gracias a que Moreno Valle apoyó y operó la postulación de Marko Cortés a la dirigencia nacional del partido.

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Eukid Castañón: El 16 de enero el operador electoral estrella del morenovallismo anunció públicamente que abandonaba la vida política. Su salida obedece a que fue el exgobernador Tony Gali quien asumió el poder del grupo, a pesar de que, según él, no apoyó activamente la campaña de Martha Erika Alonso a la gubernatura.

“Al no estar Martha Erika Alonso y Rafael, quien fue mi líder moral, he tomado la decisión de retirarme definitivamente de la vida política y concentrarme de tiempo completo en mi familia y proyectos personales”, dijo en su carta de despedida.

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Luis Banck: El ex Alcalde de Puebla, quien ocupaba la jefatura de la oficina de la gobernadora, Martha Erika Alonso, renunció a su cargo en cuanto se supo que el PAN había perdido la designación de Jesús Rodríguez Almeida como Gobernador interino de Puebla. Este 23 de enero, Banck anunció que tampoco buscará la candidatura del partido por el gobierno de Puebla en la elección extraordinaria.

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Marcelo García Almaguer: El operador de redes sociales y experto en campañas negras, fue defenestrado de la coordinación de la bancada del PAN y señalado como el responsable de haber perdido la gubernatura interina, pues no defendió la postulación de Jesús Rodríguez Almeida y dio la orden para que los diputados locales votaran a favor del priista Guillermo Pacheco Pulido, según él, “en pro de la estabilidad del estado”.

El gabinete que se fue

Con la designación de Guillermo Pacheco Pulido como Gobernador interino de Puebla, los morenovallistas que habían sido designados en las secretarías también quedaron fuera.

El Gobernador interino dijo que él no pediría la renuncia de ninguno, pero todos decidieron abandonar sus cargos, el primero Jesús Rodríguez Almeida, a quien ya le habían prometido la gubernatura interina.

Todos los demás han quedado fuera: Eduardo Tovilla, de la Secretaría de Finanzas; Susana Riestra, de la Secretaría de Desarrollo Social; Michel Chaín, de Medio Ambiente; y Max Cortázar como Vocero.

Los beneficiarios de este desplome son el PRI, el partido que menos votos obtuvo en la elección a la gubernatura, y Morena. Primero con la designación de Fernando Manzanilla Prieto como titular de la Secretaría General de Gobierno, y luego con la del priista, Jorge Estefan Chidiac, al frente de la Secretaría de Finanzas, las dos dependencias más importantes en la estructura gubernamental.

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