22 de Mayo del 2019

Formas tóxicas de amar

Por Betzabé Vancini / /

Tú, yo y el Ello...

Todos los seres humanos hemos sentido amor alguna vez en la vida por algo o alguien, sin embargo, tanto en la pareja como en la familia, existen formas patológicas de amar. Esto se debe a que cada uno de nosotros tiene sus propios problemas, paradigmas y experiencias aprendidas sobre sentir y expresar amor, a veces estas formas de expresarlo no son las más sanas y llegan a ser verdaderamente tóxicas. En esta columna procedo a describir algunas formas tóxicas de amar. Ojo, no son mutuamente excluyentes por lo que una misma persona podría expresar su amor de varias de estas maneras. Es importante considerar que cuando digo AMAR me refiero a todas las formas de amor: pareja, paternal, maternal, fraternal, a una mascota, etc.

SOBREPROTEGER: la sobreprotección se considera la forma más grave de devaluación, pues al proteger en exceso a alguien lo que estamos diciéndole es “como tú no puedes hacerlo, yo lo hago por ti”, “como tú no tienes herramientas para lidiar con el mundo, yo te cubro”. Esto implica que no tenemos confianza en la persona y en sus recursos internos para lidiar con la realidad y con la vida. A veces confundimos sobreprotección con cuidar y el límite está en que al cuidar damos lo que la persona nos pide para su desarrollo y al sobreproteger le cubrimos de todo sin preguntarle siquiera si lo necesita o no.

CONTROLAR: seguir cada paso de la persona amada, prohibir o autorizar amistades, eventos, salidas, actividades, etc., son formas de control y de hacer sentir al ser amado en una jaula. Bien diría José Alfredo Jiménez que “la jaula aunque sea de oro, no deja de ser prisión”, y es que no importa cuánto te esmeres en procurarle una vida cómoda a esa persona o lo amable o dulce que seas al prohibir cosas, no deja de ser control y eso no es una forma sana de amar.

INTENTAR CAMBIAR AL OTRO: muchas veces no amamos a las personas si no la idea que tenemos de las personas, es decir, las expectativas que les pusimos en algún momento. Sucede siempre que en algún punto nos damos cuenta de que la persona no cubre nuestras expectativas y en lugar de hacernos responsables de eso, empezamos a presionar o sugerir cambios en la otra persona como si fuera su obligación llenar nuestros deseos sobre ellos. Puede tratarse de presionar a un/a hijo/a para que sea el mejor en un deporte o pedirle a la pareja que se comporte o hable de maneras que no suele hacerlo. Presionar un cambio en el otro en lugar de crecer juntos no es una forma de querer, es una de las formas más dolorosas de devaluación, pues a la larga, la persona experimenta confusión sobre las razones por las que hace las cosas. No sabe si las hace por sí mismo o por lo que tú esperas.

NECESITAR O DEPENDER: a muchas personas les causa conflicto saberse no necesitadas pues sienten que de esa manera pueden ser fácilmente abandonadas y olvidadas. Por esta razón se hacen dependientes del otro o tratan de volverse necesarios para ser indispensables en la vida de sus seres amados. Pensemos en el ejemplo de una mamá que sigue resolviendo los problemas de sus hijos adultos o en una persona que requiere que su pareja le resuelva absolutamente todo, desde trámites bancarios hasta su vacío y soledad.

EXCLUIR O AISLAR: este es el punto diametralmente opuesto al anterior, y es cuando una persona es tan amante de su independencia que se aísla de sus familiares, amigos o pareja y prefiere hacer todas sus actividades en solitario sin incluir a otras personas. Es natural que haya personas que tienden a disfrutar de su soledad, pero lo que no es natural es enrolarse en alguna relación interpersonal y aún así no estar dispuesta/o a compartir tiempo o algunas de sus actividades. Una persona que dice amar a alguien pero le excluye de sus actividades o planes hará siempre dudar al ser amado sobre si de verdad es tan amado como se dice. Pensemos en alguien que “ama” a sus padres pero nunca les ha presentado a sus amigos/as o de una pareja que no incluye al otro en ninguna actividad de su círculo social.

DESESTABILIZAR: algunas ocasiones tengo la impresión de que esto de ser super inestable es más bien una modita pasajera entre las nuevas generaciones en las que, entre más caóticas y líquidas las relaciones, más están en onda. Una forma tóxica de amar es meter a una persona estable a tu desastre de vida. Claro, el cine y la literatura han romantizado mucho la idea de enamorarse de un loco o loca, de la belleza del caos, de lo impredecible que se disfruta y duele al mismo tiempo. Bueno, pues déjame decirte que romperle la estabilidad a alguien que te quiere no es la mejor manera de corresponderle. No importa si se trata de tus padres, tus hijos, tus amigos o tu pareja, seguramente esas personas han recorrido un largo camino para lograr la estabilidad en sus vidas como para que un día se te ocurra prenderle fuego a todo su esfuerzo y convertir su vida en un desastre. Hay personas que llegan a la vida de otro y son como un huracán: arrasan con todo a su paso.  El amor sano ayuda a las personas a buscar la estabilidad, a crecer, a sentirse mejor consigo mismas y por ende con otros.

OFENDER, DEVALUAR, DENIGRAR: todos estos actos, además de ser violencia, suelen tener el objetivo de que la persona sienta que debe “agradecer” por el amor que recibe como si fuera una dádiva pues no se siente merecedor/a de ello. Es decir, si tú le dices a tus hijos repetidamente que sin ti no serían nada o que deberían estar super agradecidos por recibir tu ayuda, lo único que estás diciendo es “mira cómo te doy mi amor aunque no te lo mereces.” Lo mismo pasa con las parejas que hacen sentir menos al otro para “garantizar” -en sus mentes- que no les cambiarán por nadie más pues no hay nadie más que se fijará en ellos/as.

Por supuesto que hay muchas formas más de convertir algo maravilloso como el amor en algo tóxico que produzca tormento, tal vez después podrá haber una segunda parte de esta columna. Por ahora, me gustaría cerrar con esta definición budista del amor: “El amor es el deseo genuino de que el otro esté bien”, y bajo esa premisa, todas aquellas actitudes que hagan daño o sentir mal al otro no son verdaderamente amor.

Como siempre, estaré atenta a sus comentarios y preguntas vía Twitter. Me encuentras como @betzalcoatl