26 de Abril del 2019

¿Qué es la envidia?

Por Betzabé Vancini / /

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Oh, la envidia, esa sensación horrible que nos hace sentir muy enojados cuando otras personas tienen cosas que nosotros deseamos tener y que por cualquier causa, no tenemos. El dinero, el reconocimiento laboral, los viajes, la pareja, la ropa y la apariencia física son las cuestiones que despiertan más envidia entre los seres humanos. Y es que, además de ser uno de los siete pecados capitales, la envida es un sentimiento muy complejo que requiere una explicación mayor y por supuesto, ponerle remedio para no morir envenenado con ella.

¿Has sentido envidia alguna vez? Tal vez pensaste que esa persona no se merecía el ascenso que le dieron o que alguien no es suficiente para tener la pareja o tiene, o que tú te esfuerzas demasiado mientras a otros les llega el dinero muy fácil. ¿Por qué otros/as tienen lo que tú deseas y no puedes tener? ¿Has llegado a hacer algo en contra de las personas que te despiertan ese sentimiento? Es hora de confesarse, tal vez dijiste alguna mentira para desacreditar a un compañero o hiciste un comentario mordaz sobre la apariencia de alguien. No te preocupes, todos lo hemos hecho, sin embargo, el problema no es sentir alguna vez envidia sino quedarse ahí y tenerle envidia a todos/as por todo.

¿Qué es la envidia y cómo remediarla?

Según algunos autores, la envidia es pensar que “la felicidad es limitada y que alguien se está llevando tu parte”. Es decir, creer que eso que tiene la otra persona te corresponde y “te lo está robando”. No obstante, la felicidad y lo que nos corresponde no puede ser robado por nadie pues en sentido estricto, no es limitado. Imagínate que sólo hubiera una cantidad limitada de porciones de felicidad y si no llegamos a la repartición pues ya ni modo, el mundo sería peor de lo que ya es.

Aquí lo primero y lo más importante es que te des cuenta que, no porque otras personas sean muy felices, tú no lo vas a ser. No porque otras personas a tu alrededor hayan encontrado el amor quiere decir que tú ya no lo vas a encontrar. Recuerda: nada de eso es limitado. Después, piensa que estás gastando una cantidad enorme de energía en odiar a alguien que no te ha hecho nada y que estás dejando de invertir esa energía en ponerte en acción para lograr tus metas, cuidar de tu persona o disfrutar de la vida. También es muy importante tener en cuenta que en esta vida nada llega cuando uno quiere sino que la vida en sí misma tiene su propio ritmo. Todo lo existente se mueve a partir de reglas superiores a nuestra voluntad y en algunos casos, esperar pacientemente es lo mejor que puedes hacer, pues por más que te presiones o insistas no depende de ti que se logre. Ahora bien, si el objetivo está en tus manos ¿qué esperas? ¿Por qué estás desviando tu atención viendo los triunfos de otros en lugar de enfocarte en tu camino y lo que necesitas hacer?

Y si en el trayecto te vuelves a frustrar porque alguien lo logró más fácil o le fue mejor, recuerda: la felicidad no es limitada y el sol sale para todos. No gastes tiempo ni energía pensando por qué la vida es así, déjame decirte que no hay NADIE en el mundo que te pueda responder por qué, simplemente es. Trata de no sobreanalizar las situaciones o a las otras personas pues sólo lograrás producirte un dolor de cabeza; mejor analízate tú y ve qué está pasando en tu interior o de qué manera tu conducta puede estarte alejando de tus objetivos. Por ejemplo, si envidias a las parejas felices porque tú no tienes pareja, piensa que es muy difícil que alguien elija estar con una persona quejosa y malhumorada, pendiente de lo que hacen otros todo el tiempo en lugar de estar con una persona libre, amable y alegre. Asumir tu responsabilidad al provocar situaciones en las que te encuentras te ayudará a liberarte y a tomar las riendas de tu vida para llevarla a circunstancias más satisfactorias. Finalmente, si te dejas atrapar por la envidia estarás en una competencia infinita por superar a otros cuando probablemente, ellos ni siquiera estén preocupados por eso porque están ocupados viviendo su propia vida. 

Y por último, dice un proverbio budista que “si no te gusta dónde estás, múevete; no eres un árbol.”

Como siempre, estaré atenta a tus comentarios y preguntas vía Twitter. Me encuentras como @betzalcoatl

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