26 de Mayo del 2019

El “para siempre” no existe

Por Betzabé Vancini / /

Tú, yo y el Ello...

Después de un par de semanas de vacaciones, decidí empezar el año desmitificando algunas creencias que solemos tener sobre temas varios que afectan nuestra vida, por lo que las columnas subsecuentes en este mes irán más o menos en la misma temática. Pensé que empezar con el gran mito del amor podría causar escozor, pero creo que si sobrevivimos y sigo teniendo lectores, será un excelente aliciente. Perdón de antemano, amigos de Central. 

Hace unos días publiqué en twitter una encuesta -sin ningún tipo de criterio o arbitraje formal, así nomás, como se hacen ahora las consultas ciudadanas- con la finalidad de averiguar qué factores creían los tuiteros que determinan la duración de una relación. No me sorprendió que el 49% de los encuestados respondieran que se debe “Al compromiso hecho”, aun cuando las otras opciones eran: al amor, a la costumbre, y al miedo a la soledad. Este último fue el más bajo por dos puntos debajo del amor. Al parecer, las personas que respondieron la encuesta piensan que si ya le entraste, pies te aguantas y te quedas hasta la muerte. Ahora, el compromiso es algo importante de lo que cada día carecemos más, pero cuando hablamos de temas de pareja, la razón para quedarse no debería ser el contrato matrimonial o los hijos sino el amor. Y el amor no dura para siempre. 

No me lo tomen a mal, pero “hasta que la muerte los separe” es muchísimo tiempo y además es una suerte de adivinación que no toma en cuenta factores que afectan las relaciones todos los días. Factores como la economía familia, el nivel de estrés en el trabajo y la vida sexual de la pareja tienen mucho peso en el éxito o fracaso de una relación estable. 

Seré franca, cada vez que veo en mi Instagram que alguien publica fotos de su boda con alguna frase cursi que hace alusión a que estarán juntos por la eternidad, pienso si de verdad esas dos personas saben lo que enfrentarán a los 5, 10, 15, 35 años de casados y si lo verán con el mismo optimismo del día de su boda. La verdad es que estoy casi segura que no tienen ni idea. 

Al casarse, ¿sabía usted si su matrimonio iba a sobrevivir a la infidelidad, a la enfermedad, a la crisis económica o a los familiares metiches? Y es que ese tipo de cosas son muy comunes en parejas que llevan más de cinco años juntos y sí pese a eso deciden seguir, el amor se va desgastando. La pareja se va llenando de resentimientos, de deudas por cobrarse el uno al otro. He trabajado en terapia con parejas que tienen alrededor de diez años juntos y no se cuentan nada, no se besan, no se tocan. A veces no recuerdan cuándo fue la última vez que tuvieron intimidad. Y si escucharon alguna vez eso de “al paso de los años el sexo se va volviendo menos necesario y hay cosas más importantes que les unen” pues les mintieron... La comunicación, el afecto y el sexo es lo que hace a una pareja ser eso, pareja. Sin sexo son buenos amigos o buenos socios. Nada más. 

Hay muchas parejas que permanecen mientras sacan adelante a los hijos y, una vez que los hijos se van, se separan. 

En México estamos muy contaminados por ideas arcaicas de “para siempre”, cuando lo último que une a esas parejas es amor. Pero “es lo correcto” socialmente. Porque a pesar de que estamos en pleno siglo XXI sigue siendo feito divorciarse. 

Ahora bien, cuando digo que “para siempre” no existe, en ningún momento estoy negando la existencia del amor. Al contrario, el amor florece en libertad y cuando lo estiramos para que dure pese a los problemas o queremos que encaje en el esquema social, lo rompemos. El amor de pareja es algo que se cultiva todos los días, todos, todos. Gran parte del fracaso de los matrimonios se debe a que la gente entra en una zona de confort enorme cuando piensa que ya tiene seguro al otro y que van a estar juntos “para siempre” y se olvidan de cultivar el amor diariamente.  Ser atractivo para el otro deja de ser importante, la conquista y los detalles quedan de lado porque ya están “amarrados” para siempre. El amor se muere. 

Algunos autores plantean que la pareja es nuestro/a compañero de viaje. Por un periodo corto o largo permaneceremos juntos acompañándonos en la vida, disfrutando de ella, compartiendo, ayudándonos; pero habrá un día en el que ya no queramos ir para el mismo destino y entonces, terminaremos. Ver a la persona con la que estamos como un/a compañero/a transitorio/a nos permite valorarle y apreciar todo eso que aporta a nuestra vida. Y compañeros de viaje puede haber muchos, o sólo uno. Eso nunca lo podemos saber hasta que estamos ahí. 

En resumidas cuentas: hay que amarnos mucho mientras nos dure el camino y aprender a dejar ir con mucho amor y agradecimiento cuando se haya terminado el viaje. “Para siempre” es un término acartonado que solo le funciona a La Cenicienta y no a las personas reales. 

¿Qué cosa diferente harías hoy con tu pareja si supieras que un día se irá? 

Como siempre, estaré atenta a tus comentarios y preguntas vía Twitter. Me encuentras como @betzalcoatl