18 de Febrero del 2019

Cómo distinguir a un acosador

Por Betzabé Vancini / /

Tú, yo y el Ello...

Hace algunos días, un paciente me dijo una frase que resonó en mi cabeza por horas: “No todos los hombres son acosadores, pero todas las mujeres han sido acosadas por un hombre.” Mis amigas, mis alumnas, mis pacientes, mis colegas, todas sin excepción, han sufrido algún tipo de acoso por parte de choferes de taxi o aplicación, entrenadores, compañeros de trabajo,  maestros, ex parejas, etc. Y seguimos culpando a la víctima, seguimos haciendo responsable a la chica que sufre el acoso por la forma en la que iba vestida, por ser amigable, “por darle entrada”, por lo que sea. No, señores. No nos engañemos: NO, significa no y al poner ella un alto, ustedes tienen que detenerse.

Hay quienes se justifican diciendo que, cuando los hombres se sienten atraídos por una mujer, surge un impulso irrefrenable en ellos de estar cerca, de tratar de convivir y de intentar conquistarla. Bueno, entenderíamos este planteamiento si estuviéramos controlados únicamente por el impulso pero resulta que como seres humanos tenemos uso de razón y además, estamos mediados por la cultura. Una cultura confusa, por cierto. Porque por un lado tenemos miles de organismos internacionales que buscan proteger a las mujeres del acoso y por el otro lado, en nuestro país se suprimen los fondos para atención a mujeres víctimas de violencia o de algún otro tipo de delito por causa de género. Supongo que el gobierno no cree que sea necesario proteger a las mujeres en uno de los países con mayor tasa de feminicidios y que se encuentra en situación de crisis por los numerosos secuestros e intentos de secuestro en la Ciudad de México. 

Hace unos días leí en Twitter un hilo muy interesante que hablaba sobre las justificaciones que se dan ante los intentos de secuestro alegando que el agresor es pareja de la víctima. Lo diré muy claro: SER PAREJA NO TE DA UN TÍTULO DE PROPIEDAD SOBRE ALGUIEN y por esto mismo, NO PUEDES OBLIGAR A ALGUIEN A IRSE CONTIGO EN CONTRA DE SU VOLUNTAD. Llevarte a alguien por la  fuerza es un delito y se llama Privación Ilegal de la Libertad.

Ahora bien, antes de dejar entrar a un tipo de esta calaña a tu vida, es necesario precisar qué pistas puedes observar en la conducta de un hombre que puede ser un potencial acosador:

Se acerca con mucho interés a tu persona y te colma de atenciones especiales aún sin tener una relación de amistad o ningún tipo de cercanía o reciprocidad de tu parte.

Te envía solicitud en redes sociales aún al poco tiempo de haberse conocido o sin haber establecido una relación de amistad. Si lo hace, no te sientas comprometida a aceptarlo y elimina su solicitud o bloquéalo.

Se mete en aspectos de tu vida u opina de cosas que no le incumben o le corresponden. Puede usar como pretexto cosas que escuchó “por casualidad” cuando hablabas con alguien más o cosas que leyó en tus redes sociales si es que lo tenías antes de que su conducta te incomodara.

No respeta tu espacio personal y se acerca a menos de 50cms; busca la manera de tener contacto físico, te forza a saludarle de beso en la mejilla o te abraza aún cuando tú te alejas.

Te llama o te envía mensajes frecuentemente, al principio con un tono amistoso o con algo gracioso que poco a poco va volviéndose fastidioso o subiendo a un tono de coquetería o de abiertas propuestas sexuales.

Te da obsequios e insiste en que los aceptes pese a que los rechaces o le hagas notar tu incomodidad al respecto.

Pese a que le has pedido que deje de escribirte, de hablarte o que no se acerque a ti, lo sigue haciendo de manera insistente.

Se burla de los límites que le pones y disfruta cuando te ves atemorizada o incómoda.

Trata de convencerte de que estás malinterpretando la situación al grado en el que puedes hasta sentirte culpable por “pensar mal de él”.

Inventa historias o anécdotas que supuestamente ha compartido contigo y las difunde con la finalidad de que los demás piensen que tienen una buena relación. Esto lo hace con el objetivo de que, en caso de que tú te hartes y te quejes de él, los demás piensen que no es para tanto o que seguro es un problema entre ustedes dos y no un caso de acoso.

Lo encuentras frecuentemente en rumbos que no son los suyos o bien, comienza a frecuentar los lugares en los que sabe que tú estarás: centros comerciales, cafés, librerías, gimnasio, tu colonia, misma ruta del transporte público, etc.

Comienza a hacer bromas de contenido sexual que termina por negar o empieza a hacer amenazas veladas sobre qué sucederá si no le haces caso.

Te juzga o te denigra con frases como: “¿por qué con otros si te andas fajando y conmigo no?”, “con otros andas de puta pero conmigo te pones mamona”, “muy mustiecita ahorita pero seguro bien que te gusta lo que te digo”, entre muchas otras frases denigrantes que emite para socavar tu autoestima y tu seguridad.

¿Qué hacer ante el acoso?

Lo primero es que hables de esto, mucho. Cuéntaselo a tus amigas, a tu familia, a tu pareja, que la mayor cantidad de personas en tu círculo sepan que hay un tipo que te incomoda y que insiste, pese a que le has pedido que se aleje en repetidas ocasiones. Si la persona está dentro de tu ambiente laboral o escolar, pon una queja, denúncialo. La mayoría de las escuelas, universidades y empresas tienen políticas contra el acoso o al menos hay alguna instancia a la que puedas recurrir. No dejes que te culpen por su conducta, no hay NADA que tú podrías haber hecho para que él se obsesionara contigo y quiera forzarte a entablar una relación de cualquier tipo con él. Incluso si fue tu pareja o si era tu amigo más cercano, NADA le da derecho a querer tenerte a la fuerza, a investigarte, seguirte u hostigarte con su comportamiento.

No estás sola. Muchas mujeres podemos entender lo que estás viviendo porque muchas de nosotras lo hemos vivido en carne propia. Busca ayuda, acércate a tu círculo familiar y social, busca instituciones que trabajan con víctimas de acoso. Protégete, cuídate siempre, elimina de tus redes a quienes te causen desconfianza y bloquea de tus contactos a quienes sean insistentes o desagradables.

CONFÍA EN TI Y EN TU INSTINTO, si sientes que algo no está bien con una persona, aléjate. Los acosadores suelen mostrarse al inicio como personas muy amables, gentiles, y sentirás un desagrado hacia ellos aunque no tengas “razones” para desconfiar. Hazle caso a tu instinto, rara vez se equivoca.

Por último, pasa la voz a tus hermanas, tu mamá, tus amigas, tus hijas, tus alumnas, tus compañeras de la escuela y de trabajo. Habla con ellas sobre el acoso y anímalas a confiar en sus instintos. Sólo desmitificando el tema y quitándole el enorme tabú de género que tiene encima podremos estar más seguras. Queremos una vida libre de acoso, queremos vivir seguras y en paz.

Como siempre, estaré atenta a tus comentarios y preguntas vía Twitter, me encuentras como @betzalcoatl

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