20 de Septiembre del 2019

Cómo sobrevivir al divorcio

Por Betzabé Vancini / /

Tú, yo y el Ello...

A pesar de que cada día es más común que las parejas se divorcien, este tema en México sigue siendo una suerte de tabú. Un tabú bastante manoseado pero que no deja de causar asombro entre los amigos en común de las parejas que deciden poner fin a su matrimonio. Y es que, pese a que estamos en pleno siglo XXI, sigue habiendo una romantización tal del amor en pareja que la gente sigue creyendo que la historia de amor culmina en la boda y que después de ese mágico día “fueron felices para siempre.” Pero no. El matrimonio es un proyecto que requiere trabajo cotidiano y esfuerzo de ambas partes para que funcione adecuadamente, de otra manera, se convierte en un cúmulo de frustración y de problemas.

En los últimos meses, algunos de mis amigos y amigas cercanos han pasado por este proceso que suele ser eterno y desgastante. Así como la decisión de casarse, la decisión de divorciarse es algo que no debe tomarse a la ligera: hay que irse cuando la situación ya no tiene remedio y en el caso en que decidan quedarse juntos, hay que hacerlo por las razones correctas. Quedarte con tu pareja por “el qué dirán”, por los hijos, por miedo a la reacción de sus familias o por motivos económicos, no son las razones adecuadas. Mucho menos cuando la convivencia se ha vuelto insostenible debido a las discusiones, la infidelidad, la indiferencia, la violencia, la estafa o cualquier otra situación. La percepción externa carece de relevancia pues sólo las dos personas que conforman la pareja saben lo que está sucediendo al interior de su relación y, en consecuencia, son las únicas personas capaces de determinar si pueden resolver los problemas para seguir juntos o ya no pueden continuar.

Ahora, te estarás preguntando ¿hay alguna forma correcta de divorciarse? Sí, sí la hay. En primer lugar, hay que tomar la decisión mediante un diálogo tranquilo, no al calor de la discusión. Hay que hablarlo, una y otra vez, hasta que estén seguros de dar el paso siguiente. Lo más recomendable es que una vez que han decidido divorciarse, se separen, es decir, que vivan en lugares diferentes en lo que van consiguiendo la asesoría legal pertinente para hacer sus trámites. Ayuda mucho que antes de involucrar a los abogados, ustedes estén de acuerdo sobre la repartición de bienes, la custodia y visitas de los hijos, etc., pues de esta manera ya sólo queda formalizar por la vía legal. Sin embargo, hay situaciones en las que el enojo y el resentimiento no permiten a la pareja dialogar para separarse pacíficamente. En estos casos, lo mejor es buscar asesoría legal desde antes de soltar la bomba “me quiero divorciar.” Así podrás saber cuál es tu panorama y cuáles son tus posibilidades de salir avante al menos en la parte legal. Otra herramienta que funciona de buena manera es asistir a terapia de pareja previo a tomar la decisión de divorciarse. De esta manera, podrán saber si se mantienen juntos o se separan por las razones correctas y si, efectivamente, la situación ya no tiene remedio. Conozco muchas parejas que prolongan esta etapa de negociación por meses, incluso por años pues tienen miedo a dar el paso de separarse físicamente y de emprender el proceso por la vía legal. Normalmente, esta renuencia viene de un enorme miedo a la soledad o de temer enfrentarse a una nueva vida fuera de la rutina que tenían hasta ese momento. Hay muchas parejas que aplican eso de “más vale malo por conocido que bueno por conocer” y prefieren quedarse con alguien que les hace infelices en lugar de ser libres y hacerse cargo de su propia felicidad. El punto importante aquí es que la vida es muy corta y no hay por qué hacérnosla miserable mutuamente ‘para siempre’ nada más porque dijimos que sí frente a una autoridad y algunos -muchos o pocos- testigos. El amor se alimenta cada día y hay que aceptar que a veces el amor se muere, o bien, el amor no es suficiente para solventar una situación que está dañando a ambos.

¿Qué hacer una vez que ya estás en el proceso de divorcio?

Lo primero es mantener el proceso pacífico en la medida de lo posible. Las amenazas, los gritos, y el llanto, no abonan en nada a cerrar el ciclo para poder continuar con sus vidas. Mucho menos ayudan a que los niños -si es que los tienen- estén en paz y puedan comprender la separación. Ahora bien, es recomendable iniciar el proceso de divorcio en los primeros seis meses de la separación, de otra manera se va quedando relegado. Muchas parejas permanecen casadas legalmente a pesar de tener hasta diez años de haberse separado. Esto no sólo tiene implicaciones legales sino también psicológicas: el ciclo nunca se cierra oficialmente y a la larga, cuando tengas otra pareja, esto va a ser injusto para ambos porque, sin importar si quieres o no volver a casarte, nunca podrás darle un lugar adecuado a tu nueva pareja mientras no estés oficialmente libre de la pareja anterior.

¿Qué hacer después del divorcio?

Claro que lo primero que vas a querer hacer es ir a ponerte una borrachera asquerosa para “festejar” o al menos para pretender que estás festejando, pero no, no va por ahí. Lo más importante es que después del desgastante proceso de divorcio, vivas tu duelo y actives todo el autocuidado del que seas capaz. Es importante que empieces proyectos nuevos: un nuevo trabajo, nuevo negocio, aprender un idioma, estudiar un posgrado, meterte a clases de arte, lo que sea que hayas querido y por ‘falta de tiempo’ no hayas hecho aún. También es importante reconectarte con tu familia y tus amigos pues son quiénes te darán soporte cuando te ataque la nostalgia y el sentimiento de fracaso inducido por todos aquellos que te dirán que “fracasaste” en tu matrimonio pero no los peles. Seguir en un matrimonio que te hace infeliz no es precisamente la definición de éxito. Conoce a muchas personas, muchas, sal, ten citas, ve de fiesta -moderadamente-, vete de viaje, ten crushes, etc., pero NO TE METAS EN UNA NUEVA RELACIÓN INMEDIATAMENTE. Si lo haces únicamente estarás sustituyendo a la persona perdida por alguien más y eso no es sano -ni justo- para nadie. Tómate tu tiempo para vivir el duelo, para ir cerrando los pendientes, para volver a conocerte a ti y recuperar tu individualidad porque muchas veces las parejas se mimetizan y al divorciarse no saben ni quiénes eran antes de casarse. Si hay algo que trabajar ve a terapia, sana tus heridas y aprende de la experiencia pero,  sobre todo, no dejes de creer en el amor. Sí, leíste bien. El hecho de que tu matrimonio no haya funcionado no quiere decir que no puedas ser verdaderamente feliz con alguien más adelante.

Como siempre, estaré atenta a tus preguntas y comentarios vía Twitter. Me encuentras como @betzalcoatl

 

Informe

Selene Rios

Neoderma Clinica