21 de Noviembre del 2019

Qué enojón Enrique Cárdenas

Por E. Sarah Goza / /

Que Perra

Pensaba que Enrique Cárdenas era un “lindo gatito”.

Cada vez que lo veía en la tele decía “Parece que vi un lindo gatito”.

Y ahora que lo vuelvo a ver en sus spots solo confirmó “Es cierto, es cierto, vi un lindo gatito”.

Guauuuuu, guauuuuuuuuu, guauuuuuuuuuuuu.

Aunque más bien parece Chihuahua por chiquito o inofensivo, porque en realidad los gatitos son bien cabrones. A mí el otro día, un gato llamado Gari me arañó bien feo la cara, pinche gato muerto de hambre, casi me deja sin nariz.

¡Bendito Dios! Existe Cicatricure, porque si no, quién sabe cómo hubiera quedado. Pero sí, Enrique Cárdenas definitivamente no es un lindo gatito, aunque tampoco un tierno Chihuahua, pues este jueves descubrimos una personalidad que no le conocíamos.

Guauuuu, guauuuuuu, guauuuuuuuuuuu.

Siempre tan recto, tan ecuánime, tan educado, alineado, solo Dios y su esposa sabrán los secretos que guarda y su verdadera personalidad, porque hoy demostró que inteligencia emocional no tiene, que berrinchudo sí es y que ante algún problema, alguna crítica o trabajo bajo presión, en cualquier rato se nos pone a llorar.

Sí, Enrique Cárdenas no soportó los cuestionamientos de la prensa sobre su padrino mágico, es decir aquel que patrocina su campaña o al menos la guerra sucia contra Miguel Barbosa que no es otro más que el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro.

Guauuuuu, guauuuuuuu, guauuuuuuuuu.

Al principio el ex rector de la UDLAP quiso tomar con mucha filosofía y calma las preguntas sobre este financiamiento y las consultoras que están haciendo la campaña negra, quiso simpatizar con los reporteros, pero ellos siguieron con su labor de saber la verdad, y poco a poco fueron intensificando los cuestionamientos, insistiendo en ellos, hasta que el candidato del PAN, MC y PRD no pudo más y estalló.

“Lo importante es saber todo el dinero que se robó, el dinero, el dinero, dónde está el chingado dineeeeeeeeeeeeeeeeero”, gritó Enrique Cárdenas con la cara verde de coraje, casi se transformaba en Hulk o le giraba el cuello como El exorcista¸ vomitó bilis, se le hizo nudos la tripa, el hígado se le enconchó y de seguro ni un té de Tila lo calmó.

Guauuuuuu, guauuuuuuu, guauuuuuuuuuuu.

Cárdenas sacó una personalidad que no le conocíamos, pero que evidenció que lo lleva a perder los estribos y ponerse a llorar. Más que un Chihuahua parecía un French mal humorado, al menos hubiera parecido Doberman tratando de morder, ahí sí hasta yo me cuadro o pido que me haga caballito en sus piernas.