21 de Septiembre del 2019

Lo que Marín se llevó

Por Yonadab Cabrera Cruz / /

losamantes inte yona

Poco a poco la campaña de Alberto Jiménez Merino va cavando su tumba. Todo parece indicar que los días de actos proselitistas del priista terminarán antes de que concluya el periodo de 60 días para buscar la gubernatura de Puebla, pues la gente empieza a abandonarlo, sus eventos cada vez registran menos asistencia y no levanta en las encuestas.

¿Cuál fue el pecado del priista?

Jiménez Merino cometió un error garrafal desde el día en que lo ungieron como candidato a la gubernatura: haber presentado y usado a Mario Marín como imagen de su campaña. Sí, desde el día en que tomó protesta como abanderado a Casa Puebla se dedicó a pasear el “góber precioso” por todo Puebla.

Creyeron que el veto y el exilio del ex gobernador habían terminado con la muerte de Rafael Moreno Valle, por lo que se podía pasear como en sus viejos tiempos por las calles de la entidad poblana y que ya no correría riesgo alguno.

Mario Marín, Jiménez Merino y los pocos marinistas que quedan, creyeron que bastaría la operación y el cariño que la gente siente por el “góber precioso” en el interior del estado para poder hacer una operación política en aras de las elecciones y revivir a su grupo político.

Lo dejaron asomarse una vez, asolearse dos veces, mojarse otra más, desempolvarse. Pensó que ya era impoluto, libre, inocente y hasta él mismo declaró cínicamente que la Corte lo había exonerado por el caso Ludia Cacho y exigió a todo el mundo olvidarse del asunto. Hoy enfrenta una orden de aprehensión y puede que pise la cárcel.

Y el hecho de haberlo paseado una, dos y hasta tres veces, es algo que le pesará a Jiménez Merino pues su campaña va en declive, ya no convoca a los medios de comunicación a sus eventos, y poco a poco la gente lo empieza a abandonar, en especial los priistas. Por ejemplo, al evento que le organizó la Fundación Colosio apenas y llegaron 20 personas, la campaña del priista no levanta y ahora menos levantará.

No puede culpar a nadie más de su gran error, pues ya tenía de ejemplo la historia de Blanca Alcalá, pues también fue criticada y vapuleada por haber presentado a Mario Marín en su toma de protesta como candidata a gobernadora en el 2015. Al parecer a los priistas no les gustan las clases de historia.

Hoy Marín es la cruz de Alberto Jiménez Merino, le ha costado caro la lealtad que le tiene al “góber precioso”, pero eso sí, al menos tendrá un amigo para toda la vida, pues en las buenas y en las malas se ve que ha estado con él y que seguirá con él.

 

Informe

Selene Rios

Neoderma Clinica