23 de Abril del 2019

No te puedo ayudar y no me disculpo

Por Rolando Ochoa Cáceres / /

panza identifi

Llevo muchos años sintiéndome culpable cada vez que logro pensar en mí por sobre todas las cosas. ¿Por qué me he sentido así? En realidad, se me enseñó que ayudar al prójimo, que ser bueno con los demás, el poner la otra mejilla, el decir “sí” cuando en realidad es “no”, es significado de grandeza humana, de calidez espiritual y de trascendencia.

Para ser sincero creo que más he recibido groserías por ser así que cuando medio comienzo a pensar en mí mismo. Lo más extraño de todo es que, cuando uno se da su lugar, los demás comienzan a alejarse y comienzan a verlo a uno como un paria, un sin corazón.

El texto “El Evangelio de San Yo Yo” escrito por David Brooks y publicado en The New York Times, dice “Es probable que quieras ser una buena persona y también, quizá, que estés muy centrado en ti mismo. Así que puede que te haya pasado por la cabeza un pensamiento como: “No hay manera de ser bueno si también soy narcisista. ¿Ser bueno no se trata de preocuparse por los demás?”. Si eso crees, ¡estás muy equivocado!”. 

Creo que esto es sumamente básico. La pregunta ¿es posible ser bueno siendo narcisista? es un golpe a la moral que en mi caso, se me ha ido enseñando con los años.

El problema que yo veo en esta situación y que es bien descrito por el autor del texto es que esas exigencias morales que se imponen se transforman en calamidades. Es muy padre ver a la gente que recoge perritos y los ayuda a tener un hogar o es igual de lindo ver que otros ayudan a personas sin hogar. La cuestión aquí es, si yo no puedo hacer eso, ¿quiere decir que soy una mala persona? si no quiero ayudar en algun momento porque mi voluntad, mi sensibilidad, o simplemente mi estado de humor no es el idóneo ¿entonces soy mala persona?, como dice David Brooks, el problema de esos estándares morales es que constantemente uno se siente juzgado no sólo por la sociedad sino que también uno mismo se autolesiona el alma por faltar a esa exigencia moral.

Una frase que siempre me molestó escuchar a mis profesores e incluso a mi familia o amigos es: “es que tú no lo has vivido y no sabes lo que es o lo que se siente”. Mi pregunta es la siguiente, para saber que es malo matar ¿debo matar? Ante esto, Brooks explica que hay momentos de identificación en nuestras relaciones, en nuestros gustos y hay otros en los que de plano uno debe decir, ¡no me identifico! Si el Che Guevara me parece un ser detestable o si no comparto las ideas difundidas por John Lennon ¿eso me hacer ser una mala persona?

Brooks dice algo que es totalmente cierto: si por alguna razón algo te indigna, en ese momento ya existe una consciencia moral que puede indicarte el camino. Es decir, el sentirtse indignado es igual de significativo que cuando uno ayuda a otros cuando es posible.

A lo que voy es a lo siguiente, tanto las religiones como las filosofías espirituales nos dicen que tenemos que ser los jugadores en la banca de nuestra vida y que siempre hay que apoyar al otro. Si no lo haces, la sociedad comienza a juzgarte. Algunas preguntas ¿por qué los ricos no ayudan a los pobres? ¿por qué los grandes héroes son aquellos que hacen todo por salvar a los demás, aquellos que se sacrifican? ¿es condenable esto?

Ni los ricos ni los pobres tienen obligación en ayudarse ni el héroe tiene que sacrificarlo todo con tal de que el mundo se salve y se olviden de él. Cuando era más joven, en la universidad, a dos compañeros y a mí se nos ofreció la oportunidad de hacer pruebas en una estación de radio muy reconocida, el problema era que sólo había dos vacantes. Yo tenía el mejor promedio y decidí sacrificarme para que mis otros dos compañeros fueran a la prueba. Me decía: “soy el mejor promedio, oportunidades me llegarán sin problema”. Según mi pensamiento, si hacía ese sacrificio, Dios o alguien me lo iba a pagar con algo mucho mejor porque era un ser “bueno”. En resumen: ellos no aprovecharon la oportunidad y a mí ni las gracias me dieron. ¿Por qué pensar en que tenían que agradecerme cuando yo me eché al fuego solito?

Hay una historia muy padre que de ser verdad resulta terrible. Cristiano Ronaldo y un amigo suyo jugaban en equis equipo. El director técnico les dijo que iban buscatalentos a verlos jugar y que el primero que metiera gol iba a tener la oportunidad de hacer pruebas y fichar para un equipo importante en Portugal. Según lo que recuerdo de esa historia, el amigo de Cristiano Ronaldo llevaba el balón solo contra el portero y era más fácil tirar directo al arco que hacer lo que él hizo, es decir, pasarle el balón a Cristiano y que metiera el gol que lo catapultaría a ser lo que es ahora. Dicen que gracias a ese detalle, Cristiano no olvida a su amigo e incluso, creo, le regaló una casa. Es lindo pero también demasiado cruel. ¿Por qué decidió pasarle el balón lleno de futuro cuando, probablemente Dios, el destino, la vida, le habían dado esa oportunidad a él para aprovecharla?  Era una competencia y él decidió regalar, probablemente, una linda oportunidad de vida.

No estoy diciendo que dejemos de ayudarnos, de apoyarnos, eso es parte de ser humanos pero hay que tener en cuenta que uno también existe y que merecemos ponernos siempre en primer lugar.

En mi caso puede que se me diga que ando ardido con la vida pero en mi experiencia, el ponerme en segundo lugar ha sido demasiado doloroso porque incluso, cuando no ayudo a personas cercanas por el simple hecho de que me es imposible apoyarles en ese momento, se me ha chantajeado emocionalmente y me han dejado una culpa exagerada con la que no debo cargar y sin embargo, me ha generado demasiados traumas.

Una vida de significado, como dice Brooks, es más importante ahora que una vida con fines morales para destacar en las delicias del juicio social y espiritual. Tengo un gran amigo que encontró su significado de vida ayudando a personas de escasos recursos y vaya, eso es demasiado lindo pero ¿qué pasa con los que no encontramos significado en eso? ¿ya por eso somos seres malignos?

Creo que el mantra debe ser “te ayudo mientras no me cause problema alguno y si no puedo ayudarte es simplemente porque no puedo, sin justificaciones y sin culpas”.

Después de terapias que ya he dejado y del descubrimiento del zen me he dado cuenta de que todos, absolutamente todos somos igual de valiosos, nadie es más importante ni por su condición privilegiada ni por su condición de carencia. Todos merecemos ser el jugador número uno del partido de nuestras vidas y a veces podemos pasar el balón o a veces podemos meter el gol gracias a que otro nos pasó el balón y no por meter el gol somos los seres más arrogantes del mundo y no por pasar el balón somos los seres más caritativos del universo. Pero eso sí, nunca hay que ver el partido de nuestra vida desde la banca.

Mi cuenta en twitter: @EnchilaGato

Publicidad