26 de Mayo del 2019

Sé valiente… aunque no lo creas

Por Rolando Ochoa Cáceres / /

panza identifi

Estoy entrando en una etapa de la vida en la que prácticamente muchas cosas en las que creía  se han ido diluyendo o desapareciendo totalmente. Sea por el sistema económico, sea por la religión, por la filosofía, por lo que sea, me he dado cuenta que mucho tiempo de mi vida la he pasado añorando la zona de confort en vez de actuar por algo realmente grande.

Claro que me siento desilusionado, he tenido demasiados altibajos en la vida, en mi carrera profesional soy un fracaso, en cuestión laboral prácticamente ya topé con pared, de mi vida emocional no quiero ahondar más en el tema porque mucho he escrito sobre ello y económicamente he ido de más a menos… Sí, el sistema me falló pero no la vida. Resulta que creí realmente que tener una carrera, una maestría me iba a dar un futuro plausible y ahora prácticamente ni siquiera puedo visualizarlo así… ¿cuántas cosas no hemos dejado pasar, dejar de vivir porque amamos nuestra zona de confort?

Sinceramente, sobre todo en estos días, creo que ya estoy demasiado harto de minimizar mi esfuerzo y mi trabajo y delegarlo a empleos o personas que no han sido capaces de apreciar lo que valgo…. pero para llegar a esto tuve que recorrer un gran camino y me he dado cuenta de que ¡es terrible andar complaciendo a los demás! Que es igual de terrible el tener que llenar las expectativas que todo mundo espera que uno cumpla y por ende, salirse del molde les parece pecado.

Sí, la gente es demasiado envidiosa y son capaces de hacer hasta lo imposible para volverte un ser gris, algo así como el agente Smith de Matrix o como los hombres grises del libro de Ende,  Momo. Los hombres grises son esos seres que se dedican a robarle el tiempo a los demás y por lo tanto los otros tienen que ahorrar tiempo y dedicarse a cosas estériles… sólo que aquí no roban tiempo, roban sueños, aspiraciones, vida.

Dicen que la carencia de valentía se le llama conformidad y estoy totalmente de acuerdo pero nos han hecho creer que eso es lo mejor que nos puede pasar e incluso que estamos obligados a agradecer. “Un miserable sueldo es mucho mejor que intentar desde cero algo. Un trato miserable es mucho mejor que no tener nada”, ¿vieron en lo que nos estamos convirtiendo?. 

Nos han inculcado el miedo a fallar cuando ¡es ahí donde está la sabiduría! Ni siquiera nos hemos detenido a visualizar que el método científico tiene toda una aplicación en nuestro día a día: fallamos para aprender y aprendemos para mejorar. En pocas palabras creo que mucho tiempo de mi vida la viví siendo cobarde, silencioso, complaciente (aunque no quisiera) y demasiado temeroso ¿no entonces así me he perdido de mi vida?

Si ser valiente es dar el primer paso ¿por qué nos es tan difícil darlo? Miedo y temor se conjugan para dejarnos parados y apostamos por esa zona cómoda donde incluso pueden putearnos y hacemos como que no vemos la cosa para no dar ese paso.

Yo admiro muchísimo a las personas que hagan lo que hagan tienen la mentalidad de que en realidad no tienen nada que perder al intentarlo y resulta que logran un mundo que nosotros, sinceramente, solemos envidiar.

Creo que todos debemos de apostarle a nuestro fuego interior por muy hippie que suene esto. Creo que debemos ser atentos con nosotros mismos y apostarle al camino que deseamos transitar aunque no lo creamos posible…. Es con ese primer paso cuando podemos obtener respuestas. Hay que pensar y creer que el coraje es destino mientras que la zona de confort es un desatino.

Cumplir sueños requiere de mucha valentía, por eso sólo algunos los alcanzan mientras que demasiados los añoran y creo que aquellos que lograron alcanzar esos sueños fallaron incontables veces.

Todo está en nosotros, eso es una gran verdad pero, como en mi caso, solemos minimizarnos porque a veces pensamos que somos poco o nada.

Ser valientes, en muchísimos casos, es lo último que nos queda.