22 de Julio del 2019

Dejo Facebook (y las redes sociales) por salud

Por Rolando Ochoa Cáceres / /

panza identifi

No soy ni el primero ni el único que abandona las redes sociales pensando ahora sí en un para siempre. Las he abandonado un par de veces y cada que regreso (como buen vicio) me desencadenan sentimientos y sensaciones cada vez más negativos. Sí he sentido estrés, ansiedad y depresión por pasar cerca de tres horas diarias frente a la pantalla viendo absolutamente nada.

Tomé la decisión porque me harté de muchas cosas, creo que ya no estoy tan dispuesto a mostrar parte mi vida, ya no estoy tan dispuesto a compartir mis logros y éxitos, frustraciones y caídas con personas que en realidad no les interesa para nada mi vida (por eso que también deben de estar satisfechos con esta decisión). También decidí dejar todas las redes sociales porque me fastidia demasiado la cantidad de crítica negativa que circunda alrededor del todo y de la nada y también porque gente indeseable de alguna o de otra forma intenta ponerse en contacto conmigo para saber algo que desde hace mucho tiempo debió de importarles poco o nada.

No es que quiera volver a la época de las cavernas pero creo que ya no me es necesario vagabundear en las redes sociales, de ahí que de verdad espero que esta decisión sí sea un abandono definitivo.

No juzgo para nada las redes sociales ni mucho menos, supongo que bien empleadas dan resultados positivos pero en mi caso experimenté cosas más negativas que positivas.

He leído en la red que dejar Facebook principalmente lo vuelve a uno más feliz. Creo que en mi caso la cosa no va tanto por ahí sino que ya no deseo ser tan dependiente del celular y de sus aplicaciones y tampoco tengo ganas del impulso de estar encendiendo una y otra vez el teléfono para ver si algo relevante se ha anunciado en mi vida… ¡desde el teléfono!

Durante estos pocos días que llevo sin redes sociales he experimentado cosas que a mi parecer son realmente significativas. Duermo un poco mejor, al despertar ya no tengo la necesidad de recurrir al teléfono para saber que el mundo sigue existiendo, pongo más atención a las personas, respiro mejor (extrañamente) y mi ansiedad y depresión han ido disminuyendo y sobretodo ¡gracias a Dios! ya no me dan ganas de andar observando la vida de los demás evaluando sus éxitos, fracasos o rutinas y mucho menos tengo la necesidad de estar mostrando mis ideales y pensamientos y emociones para ser aprobado por los demás.

No sé si dejar las redes sociales me haga más feliz pero por lo menos creo que puedo vivir un poco más tranquilo y me encanta la idea de que en estos tiempos modernos sea capaz de decir que vivir la vida desde las redes sociales no es ni necesario ni suficiente.

Quiero permitirle a la realidad que me sorprenda, quiero saludar con mucho gusto a personas con las que me puedo encontrar furtivamente y que puede que nunca nos volvamos a ver o que probablemente sí, quiero ofrecer sensaciones y sentimientos reales, quiero ser más que mi foto de perfil o las publicaciones que comparto, quiero ser más que un like o un me enoja o me entristece. Quiero de verdad vivir en el libro de la vida desde las hazañas del destino, las casualidades, desde las conexiones espirituales. Creo que es esta una de las mejores decisiones de mi vida y estoy seguro que ya superé esa época de iniciar sesión y desde mi ventana ver la vida de los demás y también de ser observado. Quiero que la vida nunca deje de sorprenderme.