01 de Octubre del 2020

La complicidad de la Policía Turística Municipal en la inseguridad del Centro Histórico

Por Osvaldo Macuil / /

Osvaldo ident

El Centro Histórico de Puebla se ha convertido en un nido de ratas. Y no precisamente por una plaga de roedores, sino por los asaltos que se registran a cualquier hora del día en calles en las que antes no ocurrían, como la zona de la Reforma, en donde te despojan de tus pertenencias a plena luz del día.

Aunado a ello, el desbordamiento de los ambulantes ha servido para que los malandrines hagan de las suyas con mayor frecuencia, pues se les facilita huir de sus víctimas entre tanta gente e irse a esconder a las vecindades.

Ante este aumento de la inseguridad en el primer cuadro de la Angelópolis, existen señalamientos de que la Policía Turística Municipal, instancia adscrita a la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal, está coludida con los delincuentes.

El titular de la esta área, Erick Isaías Hernández Palacios ha sido acusado de recibir sobornos por parte de cadeneros, principalmente, y hasta de quienes se instalan con el juego de la “bolita”, para que los elementos de la Policía Municipal Turística no los detengan cuando cometen algún ilícito.

Los policías de esta corporación tienen que acatar las órdenes de este funcionario, a pesar de que tienen identificados a todos los cadeneros que operan en la zona de la 3 y 7 norte, en la 5 de Mayo, y del corredor que va de la 10 a la 22 poniente.

También tienen conocimiento de todas las vecindades en las que se practica el narcomenudeo que se encuentran en la 3 y 5 norte, así como en la 10, 12 y 14 poniente.

En el caso de los de la “bolita”, ahora jalan a los transeúntes que pasan junto a ellos y entre varios sujetos los despojan de sus pertenencias. Aunque, los uniformados vean esta situación, no pueden intervenir por los acuerdos que ya se establecieron. Los moches para operar sin ser detenidos son de hasta 3 mil pesos semanales.

La Policía Turística Municipal es una instancia que se encarga de vigilar las calles más céntricas de Puebla. Sin embargo, solo operan con 20 elementos, los cuales están divididos en dos turnos.

De estos elementos, solo dos están comisionados al Zócalo y sus inmediaciones. Por ello, ante la falta de vigilancia, en esta zona ha crecido el robo de motocicletas y de bicicletas.

Los propios policías tienen registro de que en el Centro Histórico se cometen hasta 10 asaltos diarios, pero hay una cifra negra que no se denuncia y que es similar a esta cantidad.

De este modo, el Centro Histórico de Puebla, Patrimonio Cultural de la Humanidad, es un campo minado que hay que recorrer con cuidado para no salir lesionado en el intento.