01 de Octubre del 2020

Nueve días para que termine la peor campaña a gobernador de Puebla

Por Osvaldo Macuil / /

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La campaña a gobernador de Puebla 2019 será recordada como una de las peores en toda la historia del estado. Después de la polarización que se vivió el año pasado y del desgaste generado por las impugnaciones ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), los poblanos no estaban preparados para regresar a las urnas tan pronto.

Los candidatos que buscan quedarse con el puesto que dejó vacante Martha Erika Alonso tras su muerte trágica, han aportado muy poco para despertar a los electores y convencerlos de que deben salir a votar.

El candidato de Morena, Luis Miguel Barbosa Huerta, prácticamente no ha tenido rival. El ex senador no se ha desgastado durante la campaña que arrancó hace más de mes y medio, pues va montado en la ola de Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

El efecto AMLO-Morena lo tiene con 20 puntos de ventaja, de acuerdo con la mayoría de encuestas públicas.

Lo único que podría mermar esta diferencia, es que el propio Barbosa cometa un error y su imagen pública decaiga. El morenista debe evitar aspectos que aumenten sus negativos, como el ocurrido este 20 de mayo cuando le gritó a la periodista Carmen Aristegui en una entrevista radiofónica.

Enrique Cárdenas Sánchez no conectó con los poblanos y aunque va en segundo lugar, la mayoría de los poblanos no saben quién es.

El gran error que cometió fue traicionar sus principios con tal de aparecer en la boleta. En primer lugar aceptó la postulación de tres partidos políticos —PRD, PAN y Movimiento Ciudadano—, a pesar de que por años critico a este tipo de organizaciones.

Y en segundo lugar se olvidó de que fue un férreo opositor de Rafael Moreno Valle y ahora es escoltado por personajes de la política ligados al ex gobernador.

Cárdenas ha mostrado una y otra vez que le da pena ser candidato de tres partidos. Siempre que puede se presenta como abanderado ciudadano. Eso no ha sido bien visto por la militancia panista, perredista y de MC.

No supo rodearse de políticos con experiencia que lo orientarán. No cuenta con una estrategia para contener las crisis mediáticas; no ha sabido responder a los señalamientos de corrupción; prefiere irse a hacer campaña a la Ciudad de México; no le gustan los mítines; le dan pena los baños de pueblo; etc., etc., etc.

Del candidato del PRI, Alberto Jiménez Merino no hay mucho que decir. Su campaña ya nació muerta. Los mexicanos aún no perdonan el historial de corrupción del priismo y, todo lo que tiene que ver con este partido está apestado.

Si a esto le sumamos que tuvo la brillante idea de sumar a Mario Marín a su campaña, pues claramente la cosa empeoró.

Tras la orden de aprehensión contra el Góber Precioso, Jiménez Merino solo está sentado esperando que la campaña termine. Hace más de un mes que no invita a los medios de comunicación a su campaña para que no le pregunten por su compadre incómodo.

La cuenta regresiva ha iniciado. Solo faltan 9 días para que terminen las campañas de los tres candidatos y por fin dejemos de escuchar la perorata del morenista, panista y priista. Ha sido la peor campaña en años y el 2 de junio se corroborará este juicio con el porcentaje tan bajo de poblanos que saldrán a las urnas.