20 de Septiembre del 2019

Las jornadas ciudadanas, el riesgo de Barbosa

Por Viridiana Lozano / /

Guiapara interior viri

Es verdad: en la historia reciente de Puebla nunca un gobernador había hecho jornadas ciudadanas como las que hoy el morenista, Luis Miguel Barbosa encabeza.

Pero poco a poco, sus buenas intenciones e interés por atender personalmente a los ciudadanos le podrían traer más cosas malas que buenas.

En apenas tres jornadas así se ha visto. El primer día los ciudadanos solo debieron formarse, y no eran tantos como los que ayer se han reunido en Casa Aguayo.

Incluso dio una rueda de prensa. Apertura total. 

En la segunda jornada, al gobernador le tomaron una fotografía cuando descansaba su cabeza sobre el brazo, el enfoque y el momento hicieron parecer que atendía “aburrido” a un ciudadano.

La rueda de prensa fue cancelada, y así se anunció desde el principio de la jornada. 

Y ayer, se vieron en la necesidad de cerrar el acceso a la prensa, y como anunciaron que se entregarían fichas, peor, desde las 4 am comenzaron a formarse para que el gobernador los escuchara. 

Esto y la desorganización de la jornada provocó que por poco, los ciudadanos llegaran a los golpes, y que el propio secretario de Gobernación, Fernando Manzanilla tuviera que salir a calmar los ánimos.

Al final tuvieron que triplicar el número de personas que tenía planeado atender Barbosa en persona, de 100 a 312 según el boletín oficial.

Lo malo, a mi parecer, es que la mayoría de esas peticiones no podrán ser resueltas por el mandatario porque no le corresponden.

Según la información oficial las peticiones fueron “en materia de empleo y personas vulnerables”. Y no es que sea  poca cosa, pero el mandatario nada puede hacer. 

Las peticiones de empleo dependen de cada dependencia y en todo caso de Administración. Plazas desocupadas, posibles vacantes y perfiles,  o es algo que tenga el mandatario de memoria para saber si hay lugar disponible.

Y los programas sociales tienen reglas de operación,  no se designa por dedazo al beneficiario. Es algo que tendría que atender, en todo caso la Secretaría de Desarrollo Social. 

¿Entonces? ¿Qué beneficio obtiene el gobierno de Barbosa de las Jornadas? 

¿Percepción de apertura y acercamiento a la gente? 

¿Qué va a pasar, porque a la larga así será, cuando los ciudadanos vean que sus peticiones no fueron resueltas? 

Ellos no entienden que no es de su competencia, y no alcanzan las plazas para emplear o beneficiar a todos, los que encuentren una negativa de llevarán una mala impresión.

Y una cosa más. Hasta ahora la gente ha estado relativamente tranquila, el conato de violencia quedó solo en eso, pero si este martes llegaron 800, el próximo serán mínimo el doble. 

Si eso pasa, va a ser mucho más complicado controlarlos y si no se logra, una nota negativa sobre las Jornadas será la que llegue a los medios  nacionales porque “lo positivo no vende”. 

Por último, no hay garantía de que cada ciudadano que entra a Casa Aguayo va a ser amable y respetuoso, si alguien saca de último momento una pancartas le grita al mandatario, por decir lo menos, será un tema muy difícil de controlar en las redes sociales y en los medios. 

Las Jornadas Ciudadanas, sin un control minucioso de cada detalle, podrían salir más caras que benéficas. 

 

Informe

Selene Rios

Neoderma Clinica