20 de Junio del 2019

Lo tenían que correr y lo corrieron

Por Viridiana Lozano / /

Guiapara interior viri

El lunes por la tarde, Camila López Castelán se presentó en las oficinas de Central con la petición de que le ayudáramos con la difusión de su caso. Había sido víctima de acoso sexual por parte de su profesor Jorge Domínguez quien ahora, como método de presión, la estaba afectado en su vida académica con bajas calificaciones y negándole la asistencia a sus clases. 

Se presentó con los documentos en mano que probaban que había procedido jurídicamente contra el profesor ante la Fiscalía General del Estado, la Comisión de Derechos Humanos y la Secretaría de Educación Pública. 

Una de las primeras cosas que le pregunté era si quería que saliera su nombre, sin titubear me dijo que sí,  nos contó los detalles del acoso que fueron publicados en nuestra edición del martes  y también nos dijo que la escuela le había ofrecido, como reparación del daño, una beca para terminar sus estudios, la cual se negó a aceptar. 

Solo tenía una petición: que se hiciera justicia y se castigara al victimario, no a la víctima, porque una de las medidas tomadas por la escuela había sido cambiarla de salón, como si ella fuera la culpable. 

Pasaron poco más de 12 horas de la publicación, en la que se detallaron hechos de los que la escuela tuvo pleno conocimiento, para que la Libre de Derecho informara a través de un comunicado que se había aceptado la licencia del profesor Jorge Domínguez. 

Lo hizo por presión mediática, claro está, porque antes de que Central publicara la nota intentaron .a toda costa evitar una sanción para el profesor y hasta trataron de persuadir a Camila de desistir y llegar a un acuerdo. 

Le dieron una salida "digna" porque el comunicado dice que fue él quien presentó su solicitud de licencia indefinida y que el consejo solo se la aprobó, pero en un segundo párrafo hablan claramente de la importancia de evitar cualquier tipo de violencia contra las mujeres. 

Aquí el comunicado íntegro: 

A  horas de haber publicado esta nota, recibimos varios mensajes de alumnas y exalumnas que también dicen haber sido víctimas de Jorge Domínguez, pero que por temor a represalias académicas, como las que sufrió Camila, nunca se animaron a denunciar. 

El caso de Camila es hoy la prueba de lo importante que es denunciar y acudir a los medios de comunicación, no como un escaparate, sino como una medida de protección, de hacernos visibles ante cualquier posible represalia, que sepan que no nos quedamos calladas y que nuestros derechos humanos no son negociables ni por una beca de estudio. 

A Jorge Domínguez lo tenían que correr, desde que Camila y su mamá se presentaron para  señalarlo, desde que supieron de su denuncia ante la Fiscalía y Derechos Humanos, decidieron hacerlo hasta que el tema fue mediático ¡es una lástima! pero al menos se hizo justicia. 

¿Más víctimas de acoso? ¡Denuncien y levanten la mano!