19 de Febrero del 2020

¿Quién quiere a Amezaga fuera de la SSP?

Por Edmundo Velázquez / /

CUENTA HASTA DIEZ

Van ya dos semanas en las que, de una manera impresionante, nacen, se reproducen y mueren los rumores sobre la salida de Ildefonso Amezaga Ramírez de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de Puebla.

Todo mundo aplica el viejo y conocido refrán: “Si el río suena es porque agua lleva”.

¿Será que sí se nos va el Vicealmirante Amezaga?

Es curioso porque las filtraciones han venido de todos niveles, de todos lados, de todas las mafias y de todos los grupos de uniformados.

He recibido hasta el hartazgo la misma versión en Twitter, vía WhatsApp y por llamadas telefónicas de varios y muy conocedores amigos.

Lo curioso es que, como el dinosaurio de Monterroso, Amezaga sigue ahí.

(Y cuando hablamos de dinosaurio, en este caso, el sentido figurativo nos traiciona.)

El hecho es que el secretario ahí se mantiene.

Hasta el momento se han reportado dos bajas, las cuales conforme a la tradición no trascienden ni llegan a un boletín que se agradecería.

No sé si la carencia de los informes en estos movimientos obedece al estilo parco del Vicealmirante o que la Dirección de Comunicación Social aplica el clásico cerco informativo.

Las dos bajas del equipo de Amezaga, que han trascendido son José Guadalupe Ávila Gil, Subsecretario de Administración, quien inició el movimiento de entrega recepción en la dependencia que provocó que todo mundo pensara que se nos iba el secretario.

Y el segundo cambio que trascendió fue el de José Aniceto Sánchez Saldierna, quien como director de la Policía del Estado ni siquiera se presentó con la tropa.

Es más, nos enteramos era el director de la Policía Estatal por su escándalo equino. El director de la Policía Estatal utilizó una camioneta con sellos de la secretaría de Seguridad Pública de Puebla para el traslado de caballos pura sangre de su propiedad desde Oaxaca, donde fue funcionario antes.

VER: Preparan la salida del director de la Policía Estatal y del Sub Secretario de Administración de SSP

Total que la SSP en manos de Amezaga nomás no amarra.

El trato de un agente ajeno a los civiles, en este caso un marino, no siempre ha sido lo mejor y más recomendable para puestos directivos en las áreas de seguridad pública.

No muestran ni cercanía ni empatía con los policías de a pie. Ahí está el caso del ex secretario de Seguridad Pública con Mario Marín Torres, el famosísimo Miss Clairol, Mario Ayón.

Venía de la milicia y del retiro. Casi o muy similar a Amezaga, a quien le dieron el cargo de Vicealmirante en pos de su jubilación y que siempre fue un mero administrativo en la SEMAR.

Ayón, como Amezaga, pintaba su raya de los agentes operativos. No era cercano a la tropa e incluso fue protagonista de una verdadera escena cuando los policías estatales lo corrieron de su base de operaciones en el Centro Histórico de Puebla.

Los policías se sentían humillados porque Ayón cuidaba más a sus caballos percherones y les ordenaba a algunos uniformados a cuidarlos en vez de estar patrullando las calles.

Ayón, como Amezaga, limitaba hasta lo imposible el contacto con los medios de comunicación, era pésimo en su trato a los reporteros y fue entonces que muchos de sus subalternos utilizaron esta carencia de poder porque las filtraciones salían por todos lados. Él no las controlaba y terminaba a merced de sus inferiores jerárquicos.

Para ser titular de una dependencia como SSP se necesita ser un buen líder. Y un buen líder no debe negar que un tanto de carisma, de cercanía, de flexibilidad, de compañerismo (aunque él sea el jefe) y de corazón motiva y ayuda a hacer la talacha diaria.

A Amezaga no se le ha visto patrullar con los uniformados, no se le ha visto encabezar algún operativo, no se le ha acercado a los medios de comunicación más que en aquellos espacios que sabe que tendrá una red de protección en donde lo mimarán y cuidarán.

Sí, quizá haya muchos que quieren a Amezaga fuera de la dependencia pero, quizá tiene niveles de interlocución que nosotros no estamos atinando a identificar.

Sí, el estado sigue en llamas, pero hay visos de que podría mejorar la cosa. Las ejecuciones por lo menos este fin de semana fueron a la baja. A veces vamos bien un fin y el siguiente revientan el doble de muertes. Así que mejor no cantemos victoria.

Volviendo a la odiosa comparación Ayón-Amezaga, ante todo lo criticable y cuestionable que fue Miss Clairol en la dependencia, hubo una constante. El crimen organizado estuvo fuera del estado. Los Zetas entraron a cuenta gotas por Veracruz y se detuvo a varios de ellos en sus primeras incursiones. Realmente los grupos organizados crecieron con la llegada de Rafael Moreno Valle.

Ayón, tuvo por ejemplo en sus manos esta negociación invisible con los grupos y las mafias. Y el estado, pero sobre todo, la capital, se encontraba en paz. Tanto que fue zona vedada para los ataques entre grupos delictivos.

Cosa que no pasa hoy.

Podrá hacer Amezaga lo mismo.

Porque la máxima del poder indica que todo vacío de liderazgo se llena... Aguas.

¿Así que quién quiere fuera a Amezaga?

O la pregunta sería... ¿Amezaga quiere estar dentro del proyecto de Barbosa?