06 de Diciembre del 2019

Cuando te das un buen baño de pueblo

Por Yonadab Cabrera / /

yonachinguen ident

Hola mis adorados #GuapoFans. Es un honor estar de vuelta con ustedes luego de dos semanitas de tenerlos abandonados, pero tuve que recabar más historias porque ya se me habían agotado y miren con qué historia regreso. Lo mejor de todo es que el protagonista no fui yo y cuando digo que fue “lo mejor de todo” es porque de verdad me salvé de tremendo oso.

Bueno, quiero aclarar que no estuve ni así de cerca de protagonizar la siguiente historia, solo digo que hubiera sido terrible estar en ella, solo fui testigo, solo a lo lejitos la vi y si yo fuera el protagonista, le pediría a Diosito que me lleve, que me trague la tierra y me escupa en China o simplemente enterraría la cabeza en la tierra, claro en una parte que esté limpia.

Hace unas semanas fui a la bonita y siempre divertida feria de Huauchinango, para ser exactos el 23 de marzo. Después de tanta insistencia por parte de mis primos, accedí a ir a las carpas, bares y cantinas que montan en una parte del recinto ferial, es decir, a donde todos los borrachos se van a embriagar. Veníamos de una comida y por supuesto, luego de comer dos kilos de carnitas más las chelas, obviamente mi aparato digestivo empezó a hacer de las suyas.

No me quedó más remedio que dirigirme a los baños de manera apresurada, pensaba en cualquier cosa para aguantar unos minutos más, tuve que meterme en la larga fila de niñas para entrar a alguno de sus baños. Los cuales eran dos camper adaptados con inodoro, lavabo y hasta espejo.

“Este baño es para niñas”, me dijo una muchacha muy malhumorada y sangrona y con el mismo tono y la misma actitud le respondí “pues voy a hacer del dos”, ante contundente respuesta la muchachita igualada se cambió a la otra fila ¿Qué pensaba? ¿Qué se cree? Como si ella cagara rosas.

Bueno, pero esa no es la historia. Después de pelearme con esa tipa igualada, llegó un wey muy pedo, ya no podía con su alma ni con su tremenda humanidad, quiso colarse a la fila, aventó a una muchachita para meterse al baño, trató de abrir la puerta y como no pudo, le ganó el peso y se fue de lado, cayendo con todo y escaleras metálicas para subir al camper. Tanto el borracho como las escaleras se fueron encima de la señora que estaba cobrando y repartiendo el papel.

Lo jalaron del cinturón con todo y escalera para regresarla a su posición original. Después el borrachito se metió a los mingitorios, los cuales estaban a un lado de los camper, al aire libre y solo eran cubiertos con lonas, atrás de éstos había un canal de tierra al que iban a dar el excremento de los baños portátiles. Sí, una cosa muy bonita, ecológica y saludable.

El caso es que este borrachito no conforme con caerse en las escaleras de los baños portátiles, se abalanzó sobre los mingitorios echándose todos los orines encima, y al tratarse de levantar perdió el equilibrio y se fue directo al canal de la popo. Sí, el pobre ebrio se cayó sobre la caca de los visitantes de la Feria de Huauchi. Uno de sus amigos lo sacó del canal.

Al salir parecía el abominable hombre de la popo, estaba todo cubierto de kk, olía a kk, y todo quedó batido. Lo sentaron en una silla y con unas franelas, pedazos de papel y ropa vieja lo empezaron a limpiar.

Ya no supe en que acabó el show, pues tocó mi turno para entrar al baño. Lo único bueno fue que se me olvidaron las tremendas ganas que tenía de hacer del baño por estar viendo cosa tan chistosa.

Moraleja: Si vas a tomar aléjate de la calabaza.

¡Claro! Chinguen al guapo.

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