01 de Junio del 2020

Un día con mi amigo Kito

Por Yonadab Cabrera / /

yonachinguen ident

Y yo que pensaba que era el único distraído, nada practico, intenso y con pésimo sentido común, pero ya vi que hay alguien peor que yo.

Nunca me doy cuenta de lo rápido que pasa el tiempo, a veces me levantó a las 7 de la mañana y cuando me doy cuenta ya son las 2 de la tarde, pero no he hecho nada.

La buena noticia para mí es que descubrí que hay alguien peor que yo, la mala es que me tocó padecerlo y saber todo lo que sufren mis amigos y familiares conmigo por este estado de letanía.

¡Ay mi adorado amigo Kito! Tanto lo quiero, con todo y su letanía cual larva de caracol, con sus distracciones, ocurrencias de último minuto, su hosteria y cara regordeta. Aunque lo mandaré a la maleta por unas semanitas, hasta que me reponga de la fatiga que me ocasionó pasar todo un día con él.

La historia fue más o menos así:

8:15 de la mañana

Rin, riiiiin, riiiiiiin (suena mi celular)

Yo: Bueeeeeenoooo (léase en tono de voy despertando)

Kito: Amogo Yona ¿A poco estás durmiendo? Pero si ya es tarde ¿En cuánto tiempo llegas a la casa para ir por el coche? (Respondió del otro lado de la línea con tono optimista y muy alegre)

Yo: Aaaaah, ahí voy. Dame 20 minutos (dije resignado a levantarme de la cama).

Salí hacia su casa y por supuesto, no iba a sacrificar la hora de paseo de Serafina.

Kito: ¡Ay amigo Yona! Trajiste a Serafina (dijo con cara de fuchi al verla entrar)

Pasaron los segundos, los minutos, los segundos y los minutos, y aún no salíamos, su esposa quien por cierto es una noble mujer a quien debemos darle un premio a la paciencia, lo correteba y correteaba mientras él jugaba con el celular.

9:30 am
Noble y paciente esposa: ¡Ya Kito que ya se le hizo tarde a la niña! ¿Kito a qué hora? ¡Ya se le hizo tarde para el Kinder! (Repetía una y otra vez sin ver reacción alguna por parte de él).

Por fin se dignó a levantar su enorme personalidad de su sillón favorito.

Kito: Vente amigo Yona, acompáñame a dejar a Bebota a la escuela y luego vamos por el coche.

Nos subimos a su carro y emprendimos el viaje. La escuela de Bebora está atrás de Walmart de San Manuel, para lo cual tomó Valsequillo, se metió a la BUAP por San Claudio, tomó la 18 sur, avanzó hasta em Colegio Oriente, bajó a la 14 sur, siguió hasta la 39 oriente, dio vuelta en la 20 sur y bajó por la cuarenta y tantos.

Sí, como lo leen, Kito nos llevó a dar toda una vuelta de 40 minutos cuando el trayecto al Kinder es de 15 minutos, se metió por tantas calles para evitar los semáforos y el tráfico, que terminó en los semáforos y el tráfico.

10:30 am

Kito: Ahora acompáñame a dejar un dinero del carro de mi hermana.

Han de saber que fuimos a un taller mecánico que está sobre la 24 sur y Corcuito Juan Pablo II. Nos subimos al carro, arrancó se metió a la 20 sur, salió por la 39 oriente, tomó la 22 sur, dio vuelta a la izquierda pars tomar la 24 sur y otra vez dimos tantas vueltas y perdimos tantos minutos, cuando el taller mecánico está a 3 cuadras de la escuela de Bebota.

Ahora vamos a ver a Rueda. Otra vez tomó la 24 sur, bajó por Circuito Juan Pablo II, dio la vuelta por la 18 sur, luego tomó la 14 zur para salir a la 39 oriente.

Sí, solo estábamos dando de vueltas en la misma pinche zona, íbamos de un lado a otro cuando era tan sencillo trazar una sola ruta y no regresar al mismo pinche lugar.

Kito: ¡Ay no me contesta! ¿Le habrá pasado algo? (Expresó con tono de tristeza y una cara de afligido que me inspiró ternura como si se tratara del amor de su vida. Además le llamó unas 20 veces).

Yo: Está en el gym, no vendrá corriendo a verte y dejar de hacer ejercicio, ni que fueras su vieja o te ande cogiendo.

11:00 am

Después de minutos de esperar a que Rueda le contestara, se dio cuenta que eso no iba a ocurrir.

Kito: Listo amigo Yona, ahora sí vamos por el carro.

Tomó la 39 oriente, bajó a Plaza Dorada, dio vuelta hacia el 2 de Octubre, tomó la 31, siguió hasta la 9 sur, dio vuelta a la derecha avanzó por la 9 sur, luego tomó la 27 poniente hasta la 19 sur.

11:40 am

El carro por el que fuimos no arrancó, lo tuvimos que empujar por la 19 sur hasta que arrancara, él lo manejó.

Kito: Ahora vamos a Central a dejarlo.

Yo: ¿No preferirías que yo me lo lleve y lo ande trayendo y ya en la noche paso por mi carro a tu casa? (Le pregunté preocupado por el sentido común, para ser practico en términos de movilidad).

Kito: No, no, no. Lo quiero llevar a Central, dejarlo ahí, tomarle fotos para que todos vean que ya está y vean lo bonito que quedó.

Yo: Ok.

Y nos fuimos a Central.

12 pm

Acompáñame a la obra tengo que hablar con mis ingenieros.

Y fuimos a la obra que está en la privada de la 37 Oriente a hablar con sus ingenieros.

Kito: Amigo Yona, deberías de comprar una tortas, esas de la esquina están buenas.

Yona: ¡No chingues! Ya que me has traído de un lado a otro dando vueltas, si quiera invitarme a desayunar rico, vamos a Los Almuerzos.

Aceptó, y citó a sus muchachos en Los Almuerzos de la 31 oriente.

Kito: Señorita junteme las mesas por favor, es que somos 4 y estaremos incómodos. Pero no, no quiero donde dé el sol.

Y pobre señorita hizo malabares y movió cielo, mar y tierra para acomodar la mesa de acuerdo a la petición de Kito.

Kito: Está muy salada la longaniza, llévesela señorita.

Total salimos de Los Almuerzos.

13 horas

Kito: Vamos de regreso a la obra y ya de ahí te llevo a mi casa por tu carro.

Yo: Ok. De todas formas ya no fui al gimnasio.

Y así regresamos a la obra, pues después de que platicó por una hora con sus muchachos, se le olvidó decirles algo y como no le gusta usar el teléfono para llamar, prefirió que fuera en persona.

Los siguió, llegamos a la obre y les dijo:

Kito: Bueno Arqui, así le hacemos eeeeh.

Y después tomó la 14 sur, siguió hasta Valsequillo, tomó Valsequilló, dio vuelta en Xilotzingo y por fin llegamos a su casa.

Sí, todo el día me trajo dando vueltas como pollito en fuga, sin destino, sin estrategia, sin una ruta que nos ayudara a eficientar el tiempo. Al final encendí mi carro, me fui a bañar a mi casa, salí disparado a Central y llegué a las 4 de la tarde.

Pero cuando pensé que ya todo había pasado, de nuevo mi celular suena.

Rin, rin, riiiiiiiiiiiin.

Celular de Yona: llamada de Kito.

Yo: Bueeeeno.

Kito: Amigo Yona, te espero en el Autozone para comprar lo que necesita el carro para que arranque.

Yo: ¡Ya no! ¡Ya no! ¡Yaaaaa por el amor de Dios! ¡Ya déjame ser feliz, te lo imploro! (Dije llorando a moco tendido).

Y claro es que todo un día con el amigo Kito requiere de mucha sabiduría y paciencia.

Moraleja: si tienen un amigo así, invéntense una serie de actividades o que están ocupados.

¡Claro! Chinguen al guapo.