21 de Noviembre del 2019

Los dulceros

Por Yonadab Cabrera / /
Los dulceros
Foto: Central

 yonachinguen ident

Aprendí algo muy importante esta semana: "Al César lo que es del César" p "Cada quien a lo suyo".

Por jugar a ser los amigos Mundo y Yayito me fue muy mal. Ya comprendí que eso de ser un experto en eventos no es lo mío, no tengo talento para eso ni se me dan las manualidades.

Verán:

El fin de semana pasado fue la convivencia de CENTRAL por su aniversario y yo y mi buen corazón dije: "Cómo voy a dejar que mis amigos los Ríos Andraca hagan todo, ya están muy estresados, yo los ayudaré".

Y de todas las tareas por hacer agarré la más "fácil": mandar a hacer las tazas que dimos de regalos y llenarlas de dulces, pensaba que era tarea sencilla, nada complicada "en una hora la terminaré. Es pan comido, seré el nuevo Yayito haciendo mesas de dulces (y no por generar competencia)", me decía a .í mismo.

Pero fue tan complicado, estresante y agobiante que estaba a punto de tirar la toalla y las pinches tazas. Para empezar tardé horas en encontrar las bolsas de tamaño adecuado de papel celofán y no las encontré, compré unas del doble de tamaño.

Luego me di a la tarea de buscar los dulces para llenar las putas tazas: "Estos se ven bien, han de ser como 100 dulces por bolsa, si compro 2 bolsas serán 200 dulces y 2 bolsas de chocolates kisses, darán un total de 400. Con eso me alcanza", nuevamente pensé ilusamente.

Me dediqué al resto de mis labores encomendadas, y ya no revisé las tazas. Llegué a su casa a las 10 de la noche y por fin a esa hora entré en catarsis, no fue lo que imaginaba y pronto me di cuenta que 50 tazas no podían ser decoradas y envueltas en una hora.

Para empezar mis cuentas eloteras me fallaron, las bolsas de dulces con una pasa no tienen 100 caramelos como pensaba, solo 30 y los kisses son 60 no 100. Me llevó una hora saber cuántos dulces y chocolates tenía que incluir por taza. Sí, una cuenta de primaria la hice en una hora.

Total que iba a quedar como un codo, miserable, culero ante mis compañeros de trabajo, pues por taza apenas y me alcanzaron las bolas para poner 2 dulces y 2 chocolates. Me dispuse a ponerle el papel China, los dulces y chocolates escondidos y ponerles las bolsas celofán. Eso me llevó más de una hora casi dos y luego me di cuenta que no tenía cómo amarrar las bolsas.

¡No había comprado listón, lazo ni nada!

Pobre de mi mamá la desperté a la 1 de la mañana para que me dijera si en alguna parte de sus cosas había algo para amarrar las bolsas. Afortunadamente sí, y terminé de hacer todo el argüende a las 2 de la mañana. Pero lo peor fue al día siguiente, no me fijé que varias tazas no quedaron sublimadas y por supuesto la lluvia de críticas por mi miseria no pararon.

Nadie podía creer que fuera tan miserable para haberle puesto a cada taza dos chocolates y dos dulces, pero, además, bien escondidos para que no los vieran.

Mi debut como organizador y decorador de dulces y recuerdos fue un fracaso.

Moraleja: "Al César lo que es del César".

¡Claro! Chinguen al guapo.

ANTERIORES