12 de Noviembre del 2019

La Flor de la Abundancia y las mil veces que ha intentado atraparme

Por Yonadab Cabrera / /

yonachinguen ident

Por aplicar ese viejo y reconocido refrán que dice “Lo cortés no quita lo valiente” es que he perdido en más de una ocasión horas importantes de mi vida, ya sea para dormir, ir al cine o trabajar. No entiendo mi falta de asertividad para decir “No gracias” o “Si es la Flor de la Abundancia no me interesa”.

Les juro, he perdido la cuenta de todas aquellas veces que me escriben o llaman por teléfono diciendo las siguientes frases:

“Mi Yona, te tengo un proyecto que seguro te interesará”.

“Yona, estoy trabajando en un proyecto, me gustaría presentártelo”.

“Mijito chulo, te quiero platicar sobre un nuevo proyecto de VIDA”.

“Yona, me urge que entres a este proyecto”.

Y así infinidad de veces, me han pedido tiempo para conocer a fondo todos estos “proyectos de vida que me sacarán de la pobreza”. Omitiré los nombres de las personas para no quemarlas, pero siempre he pensado que si se trata de ganar dinero fácil, seguramente es una estafa.

Entonces así me hagan perder 5 o 6 horas de mi vida, mi respuesta siempre es la misma, un “NO”. Por muy atractiva que parezca la oferta, por muy convincentes que sean los ponentes o mis amigos, además la mayor parte de las veces me han agarrado sin un quinto, situación que complica más la inversión.

Pero ¿A poco no les ha pasado que aunque digan que no, insisten y hasta dan facilidades de pagos o hasta préstamos para entrarle?

Por supuesto, la primera vez que me invitaron a uno de estos “proyectos” fue la tan famosa y conocida Flor de la Abundancia. Y estuve tentado a decir que sí, pues era inexperto y no sabía realmente de lo que trataba; creí que la oferta era muy atractiva y seguramente familiares o amigos le querrían entrar.

Bendito Dios, en aquella ocasión no tenía dinero, por lo que no pude hacer la inversión. Luego me invitaron a los “Lingotes de oro”, un proyecto de vida en el que comprabas un lingotito de oro por 20 mil pesos y si querías dos lingotes, podías invertir ese más otra lana y así, el caso es que podías ganar hasta 200 mil pesos y vivir de los lingotes de oro para toda la vida.

Luego vino el “Círculo de la Amistad” que era para puros amigos y familiares, por lo que no podía haber fraude: “La única manera de que se acabe esta cadena es si se acaban las personas, pero eso no puede pasar”, me dijo uno de mis conocidos que estaban en el proyecto e invirtiendo 24 mil pesos podía ganar hasta 100 mil pesos.

Y de verdad, me hicieron un “círculo de la amistad”, para convencerme de invertir y como tenía que invitar a otras dos personas, para que fuera más seguro querían que invitara a mis hermanos o amigos.

Además, mis amigos que entraron a este proyecto metieron a sus familiares y amistades para que no hubiera tranzas y todo fuera en confianza.

Pero ¿Qué creen que pasó con este proyecto de vida que era muy esperanzador?

Uno de los participantes perdió la vida y ahí se truncó la cadena, por lo que su teoría de que “La única forma de que se acabe esto, es acabándose las personas” resultó ser cierta y ahora nadie podrá ver de nueva cuenta sus 24 mil pesos.

Luego vinieron las “Piedras de río” que es un círculo en el que eres piedra, verde, café, amarilla y así hasta que te acercas al centro, también necesitas dos invitados para que puedas ganar tu dinero. Después el Inmunocal, que la neta nunca entendí que era eso o en qué consistía pero también tenías que invertir 24 mil pesos.

Y hace unas semanas me invitaron al famoso “Círculo para Emprendedores”, en el que también necesitas llevar dos conocidos o familiares, y ahí hasta tienes que hacer una fiesta para que te entreguen tu dinero y la gente vea que es real.

Ya hasta miedo me da cada vez que alguien me dice “¡Amigo! Te quiero platicar de un proyecto de vida. Y aunque esta historia no tiene nada de chistoso, la verdad para mí es un logro salir avante y con todos mis pesos cada vez que me quieren invitar.

Moraleja: No caigan en la trampa de la Flor de la Abundancia.

¡Claro! Chinguen al guapo.