11 de Noviembre del 2019

La Flor de la Abundancia Aérea

Por Yonadab Cabrera / /

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Ahí estaba, muy ilusionada alumbrándose con una vela a las 2 de la mañana, buscando las mejores ofertas para su tan anhelado viaje a Europa. Ahorró toda su vida para este gran viaje, desde su adolescencia sacó su pasaporte y desde entonces cada 3 años lo renueva esperando su gran oportunidad. En el documento oficial no hay ningún sello de que haya visitado algún país, pero ella luchona, perseverante, aguerrida, jamás perdió la esperanza.

Pasaron 15 años desde que sacó su pasaporte para que su gran sueño se hiciera realidad —¡Amigaaaaaaas! (léase en tono de Niña bien— dijo Villana Moscado a su grupo de cuatro amigas muy emocionada —Encontré la mejor oferta de nuestras vidas para que podamos ir por fin a Europa— de inmediato los ojos se les iluminaron a las 5. Primero se les pusieron de corazoncitos, luego de estrellitas y al final de Gato con Botas.

Sí, después de 18 años por fin Villana Moscado encontró la forma más segura y barata para viajar a Europa: su vendedor de Avon le vendió 5 boletos por la módica cantidad de 5 mil pesos cada uno, con vuelo redondo, intersecciones y hasta agüitas y sabritas por aquello de que serían muchas horas de viaje.

—Ay amighola, pero nos mandarán en juajolojet o de esos aviones cubanos que hay que darles cuerda— dijo Ñaña Ñajera la más incrédula y escéptica del grupo de amigas. No estaba muy convencida, pero aun así dijo —Si se va una al despeñadero, nos vamos todas— y así que todas sacaron sus botellas de coca, sus alcancías, vendieron sus alhajas y hasta su dignidad para irse a Europa.

No solo compraron los boletos de avión, también apartaron hoteles, restaurantes, tours como un paseo nocturno en bici por Roma, lucharían como gladiadoras en el Coliseo de Roma, y ya saben todas las cosas que hay que ver en Europa. Las cinco amigas estaban tan emocionadas hasta que:

Riiiiin, riiiiiiiin, riiiiiiiiiiiiiiiiin (sonó el teléfono de Villana)

—Siiiiiiiiiiiiiii, amigo vendedor de Avon ¿En qué te puedo ayudar? Ya estamos listas para nuestro viaje.

—Hola Villana. Eeeeeeste, sí, justamente para eso te llamaba. Mira, estará muy padre tu viaje solo que hay dos situaciones. Esto de los boletos es una Flor de la Abundancia, entonces ahorita tú y tus amigas están en fase piedra, o sea son bien piedras de río, para pasar a piedra pómez tienen que conseguir a otras cinco personas para que paguen otros 5 mil pesos pa´tu viaje, para ser rocas volcánicas otras cinco y así hasta que se conviertan en un bello capullo de flor, o en su defecto, pagar los 30 mil pesos que cuesta cada boleto.

Villana no supo qué decir, tragó saliva, regurgitó bilis  y se desmayó. Al poco rato se incorporó y cuando recordó lo que había sucedido, se quiso desmayar de nuevo —¡No maaaaaaames! ¿Qué haré? Me van a matar. Ya sé, me fugaré del país con su dinero, y si me desaparezco, me inventaré una nueva identidad, me declararé loca, fuera de mis cabales ¡No sé qué haaaaaaaaacer!— gritó desesperada.

No le quedó más remedio que contarle toda la verdad a sus amigas, quienes lo tomaron con filosofía —Mira, seremos las defraudaditas. Claro, nos burlaremos de ti por tus #VillanaOfertas, pero de eso no pasará— dijo Argentina, la amiga más alivianada.

Y así armaron toda una estrategia para empezar a juntar su dinero: tandas, cajas de ahorro, venta de alhajas, lavado de coches, cremitas, mascarillas, tupper y todo lo que se les ocurriera para ganar más dinero y poder juntar los 30 mil pesos de sus boletos.

Al final no lo lograron, pero fueron tan entusiastas que les alcanzó para viajar a Tolantongo.

Moraleja: acuérdense, lo barato sale caro.