14 de Noviembre del 2019

Echen aguaaaaaaaassss

Por Yonadab Cabrera / /

yonachinguen ident

No saben lo terrible que me pasó la madrugada de este jueves 23 de mayo.

De hecho este jueves quedará marcado para la historia. Hice el ridículo en el gimnasio, pero eso será tema de otra historia.

Lo que me ocurrió no tiene temor de Dios. Aún no sé qué fue lo que pasó.

¡Santo marranazo, Batman!

¡Santas caídas, Batman!

¡Santos demonios y espíritus chocarreros, Batman!

De verdad es la hora en que no entiendo cómo me caí de la cama. Pero no solo eso, cómo llegué hasta el otro extremo de mi habitación, porque no caí a lado de la base de la cama.

No, caí a metros de mis aposentas como si hubiera levitado, como si un demonio de El conjuro se hubiera apropiado de mi cuerpo y lo hubiera dirigido hasta el otro extremo.

Ha sido de las cosas más extrañas que me han ocurrido.

Solo sé que apagué la tele a las 12 de la noche y plácidamente me dispuse a dormir, para mí habrían pasado 5 minutos, pero ya eran las 3 de la mañana.

Cuando abrí los ojos, ya había hecho un desmadre: caí sobre una zapatera tubular, todos los zapatos salieron volando, los tubos se me enterraron en las costillas, me llevé un madrazo del lado derecho de mi espalda, otro más en mi nalga derecha y uno tercero en la pierna derecha.

No me podía levantar y sabía que algo malo estaba pasando, pues al otro lado de la puerta de mi habitación, Serafina ladraba desesperadamente y empujaba la puerta queriendo entrar, pues me quería auxiliar.

Tardé mucho en incorporarme, pasaron como 2 minutos para que me pudiera parar y de inmediato sentí un dolor agudo en el cuello, en la espalda, mi nalga y pierna.

Miré a mi alrededor, no había nada ni nadie, intenté analizar las cosas, imaginar cómo llegué hasta ahí y lo primero que se me ocurrió es que una extraña presencia maligna se metió a mi cuerpo y me lastimó.

Eso o soy sonámbulo y caminé directo al despeñadero.

Como quiere que haya sido, ahora me amarraré a la cama todos los días para que no me vuelva a pasar.

Moraleja: ya no vean películas de terror en la noche.

¡Claro! Chinguen al guapo.