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Enrique Agüera Ibáñez se la jugó. No le importaron ni los riesgos ni consecuencias. Su renuncia a la Rectoría de la UAP –que presentará este viernes- a sabiendas de lo que ello implica, fue dura pero congruente.
Riesgosa.
Peligrosa.
Fue el primero de todos los aspirantes que mostró valentía, pues el aún rector bien sabe que a partir de la próxima semana saldrán sus verdaderos amigos pero sobre todo sus verdaderos enemigos. Los que estaban con él sólo por un tema económico y los que estaban con él los que verdaderamente lo apoyan.
Agüera no obstante es quien tiene más positivos para la contienda. Si Tony Gali confirma su candidatura a la alcaldía por el PAN sería el que le ganaría o por lo menos más batalla le daría.
La salida de Agüera, empero, no es la señal esperada por todos. No, no es la “pinche señal” que tanto anhelaba en las elecciones internas del PRI a la gubernatura, el otrora perdedor Germán Sierra.
La pinche señal no baja y es que los mensajes sólo han sido para imponer o para tratar de justificar la llegada de José Chedraui Budib, quien cuenta con el apoyo de un puñado de empresarios y un determinado grupo de medios de comunicación, de la amistad del Presidente de la República, y dicen los propios priistas que de Mario Marín quien ve en Pepe Chedraui la posibilidad de cobrar venganza contra los morenovallistas.
Agüera se la jugó. Se arriesgó. Y ya no hay vuelta atrás.
La apuesta de los seguidores de Chedraui es que dicen que si Blanca Alcalá que tenía menos cero cuando el PAN estaba veinte puntos arriba pudo derrotar a los albiazules, pues Pepe Chedrui puede derrotar al delfín del morenovallismo.
Además, aseguran que si es él (Chedraui) es porque detrás de él está Peña Nieto y si es así que los morenovallistas se cuiden. En serio, es lo que dicen y en estos rejuegos no hay nada para nadie.
Enrique Doger, por su parte, juega su propia batalla. Sigue más tranquilo. No reacciona como en otros tiempos.
Agüera cuenta con su trayectoria. Cuenta con muchos amigos que fue armando y sobre todo su punto a favor es que sabe cumplir acuerdos y eso en política es lo más valioso. Muchos que le juraron amor eterno seguro le darán la espalda.
La cargada no sabe qué hacer. Tienen algunos parientes apoyando a Agüera para ellos declararle su amor a Doger o a Pepe Chedraui total una vez que llegue quien tenga que llegar “ya nos ponemos de acuerdo”.
Difícil ha sido el recorrido sobre todo para Chedraui, pues en todo el tiempo con pagos de espectaculares con fotos de viejitas y deseando feliz navidad sigue sin poder posicionarse y menos posesionarse de la estructura.
Estas son las horas más largas. Todos están en espera. Las declaraciones de la semana pasada tanto de la secretaria general Ivonne Ortega así como del delegadazo Fernando Moreno Peña en los días pasados fueron poco afortunadas, pues apuntaban hacia Pepe Chedraui.
Las horas están contadas.
La actitud de Agüera sólo demostró algo: valentía, pues a pesar de todo fue el primero en dar la cara.
Reuniones en lo oscurito
El lunes por la noche estuvieron reunidos por más de tres horas Pablo Fernández del Campo y su verdadera jefa Blanca Alcalá Ruiz, en la víspera de la renuncia de Enrique Agüera y a unas horas de que se emita la convocatoria del PRI –la cual se espera ya venga con todo y dedicatoria.
El café se lo tomaron en Mestiza, el que está casi contra esquina de Profética. Ahí custodiaba la entrada Édgar Chumacero. Dicha reunión se extendió y sólo se veían manotazos.
¿De qué hablaron la jefa y su empleado? Sólo ellos lo saben, pero ambos tienen como su candidato a Pepe Chedraui.