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Crónicas marxianas

Domingo, 24 Marzo 2013 23:17
Zeus Munive

Los motivos de Agüera

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La razón por la que fue Enrique Agüera y no otro fue simple: no dejó de hacer campaña, en esta ocasión no cedió a las presiones y se arriesgó.

Aunque Pablito Fernández del Campo y  Fernando Moreno Peña lo nieguen, Agüera les impuso la agenda.

Se sabe que la convocatoria estaba lista desde el martes de la semana pasada, porque por ahí todavía existía la ligera intentona de imponer al amigo de Peña Nieto, José Chedraui Budib.

Agüera al renunciar a su cargo como rector le ganó la jugada al PRI.

El problema de José Chedraui fue que tanto él como sus fervientes seguidores sólo confiaron en una sola cosa: en la amistad con el presidente Peña Nieto.

Ese atributo fue el único con el que contaba.

Nomás.

De administración pública no sabe nada. Eso sí cuenta unos chistes –dicen- buenísimos, es muy cómico, muy gracioso.

Recuerdo que por allá por octubre, en la casa de un conocido dogerista- ex dogerista (como diría doña Petra: en veces síen veces no) hubo un delicioso mole de caderas.

Ahí aparecieron varios directores de medios de comunicación locales. Cuentan que llegó el mismo Chedraui, así como algunos empresarios del viejo marinismo. Todos los asistentes brindaron con tequila y aplaudieron la unción del libanés.

Le juraron amor.

Le prometieron cariño.

Atención.

Todos sus desvelos.

Y  hasta el 14 de febrero le mandarían flores y mariachis, pos qué caray.

Muchos de los asistentes al mole, por cierto, le dieron espacios como banners en sus páginas. Les concedieron entrevistas. Algunos de ellos se atrevían a decirle de manera muy romántica, pero sobre todo húmeda y cálida a manera de susurro en el oído: “candidato”.

Y juraron que por ser amigo de Enrique Peña Nieto sería el “bueno”, quien todas las puede, pensaron que ese factor sería el decisivo.

Claro, muchos de esos personajes ya se olvidaron de Chedraui y hasta del compromiso que hicieron mientras le succionaban el tuétano a unos huesitos en la comilona.

Pepe Chedraui se tiró a la hamaca. Pensó que sólo por su lindo rostro sería el abanderado. Y se confió en su amistad, pero se le olvidó algo muy, muy importante: “en la política no hay amigos… hay intereses y el presidente de la República sabe que él no llegó por sus amigos sino por sus intereses”.

La jugada de llevar a Enrique Agüera es para ganarle la partida a Rafael Moreno Valle, no a Tony Gali.

En términos reales Gali es una mascarada, pues quien actúa en este momento más como candidato es el gobernador.

Agüera, si es inteligente, reunirá en torno a él a muchos olvidados del sexenio, entre ellos panistas, priistas, periodistas, yunquistas, (y todos los istas habidos y por haber) para dar la batalla.

Y es que Moreno Valle al salir en aquella portada de la revista Líder con Tony Gali, sólo puso de manifiesto que esta elección es un referéndum a su administración, pues así se interpretó ese mensaje.

Moreno Valle echará el peso de su administración para la contienda.

Existe una versión de que hay acuerdos entre Peña Nieto y Moreno Valle tras la detención de Elba Esther Gordillo.

Yo no lo creo.

Más bien creo que será una batalla campal.

Veremos si es que los priistas que trabajaron para esta administración estatal como –Leobardo Soto, Édgar Salomón Escorza, Fernando Morales, Jesús Morales- siguen comiendo su plato de lentejas o apoyan a su partido.

No se les olvide que son cuatro años y ocho meses.