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Una y otra vez, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación pone en evidencia al Tribunal Electoral del Estado y al Instituto Electoral del Estado por sus decisiones pro morenovallistas. Y en todas han hecho el ridículo.
Los organismos electorales en Puebla se rehusaron a sancionar a Tony Gali por actos anticipados de campaña; le dieron el triunfo al perredista Julián Rendón en el distrito 16; negaron elecciones extraordinarias en tres municipios y por si fuera poco, le dieron sobre representación a la mega coalición morenovallista en el Congreso de Puebla.
En cambio, el TEPJF, sancionó a Tony Gali; determinó que Víctor Manuel Giorgana era el ganador en el distrito 16; apelaron a elecciones extraordinarias en los tres municipios y le arrebataron la sobre representación a la mega coalición morenovallista. Así de fácil.
La integración de los organismos electorales se realizó en octubre de 2012 y el mandatario logró colar a sus incondicionales. El control de Moreno Valle sobre los organismos es innegable, sin embargo, lo único que ha provocado la necedad del gobernador para tener en el Congreso de Puebla la mayoría calificada (28 votos) lo ha dejado en ridículo a él y a sus cómplices.
El problema es que Moreno Valle arrastró a los organismos encargados ni más ni menos que de darle certeza a los procesos electorales locales, de defender y pugnar por la decisión de los ciudadanos, de la democracia, pues. En menos de un año de funciones, el TEE y el IEE están dinamitados, evidenciados.
¿Y con este tipo de zapes que reciben los organismos electorales morenovallistas pretenden hacer un frente contra el Instituto Nacional Electoral? De pena ajena.