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El jueves por la mañana, en la Rectoría de la BUAP, un personaje con unas enormes ojeras —evidentemente por no haber dormido en días— pedía audiencia con el rector Alfonso Esparza Ortiz.
—Oiga, quisiera hablar con el rector, con Poncho.
—El maestro Alfonso Esparza no está.
—Pero si lo acabo de ver.
—No está.
Pasaron una, dos, tres horas y dicho personaje seguía en la antesala.
Una de las secretarias entró a ver al Rector y preguntó:
—Oiga sigue ahí ¿qué le digo?
—Que no estoy.
Y la secretaria entonces repitió la orden al personaje que se consumía en ansiedad y desvelos: “Nostá”.
Solo faltó decir: “Que dice que nostá”.
Más tarde se reunió con un personaje que enviaron de Rectoría para hablar con él.
El corrido pidió que aunque ya no trabajaba en la Vicerrectoría de Cultura, lo dejaran en el Instituto de Ciencias de Gobierno y Desarrollo Estratégico.
—Bueno, ya chínguenme la Vicerrectoría de Cultura, pero déjenme en el Instituto. A mí me interesa la academia. De veras.
—No. Presentaste tu renuncia el viernes 31 enero. Hoy se oficializa tu salida.
—Pero, pero.
—Gracias por trabajar para la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.
Y así terminó todo.
Jorge David Cortezno entendió que fue el único agüerista a quien Alfonso Esparza le tendió la mano y la rechazó.
Nunca midió consecuencias.
Nunca pensó que tenía muchas facturas por cobrar.
En su expediente que ya está en Rectoría existen casos de pagos a revistas que dejaron de existir, portales de Internet que no salían, o que solo se cubrían con testigos.
Denuncias de periodistas a quienes reportaba se les había “apoyado” y que éstos jamás recibieron nada desde la oficina de Comunicación Social cuando éste era el director.
Pero lo peor, cuando el rector buscaba a Jorge David para un encargo, éste siempre le respondía: “es que no ando en México”.
Efectivamente, se sabe que constantemente viajaba con su novia Karla Herrera hacia San Antonio, Texas.
Fuentes consultadas de la propia casa de estudios apuntan queel ex vicerrector de Cultura tenía ya una propiedad en San Antonio para, por lo menos una vez al mes, ir de Shopping con su pareja.
Jorge David Cortez fue cosechando su propio destino. Cuando era el director de Comunicación Social se encargó de bloquear a muchos funcionarios y académicos de la Universidad.
Uno de ellos, el ex director de Bibliotecas, Alfredo Avendaño Arenaza. Éste siempre pedía difusión del trabajo desarrollado por su equipo y siempre era bloqueado por Comunicación Social.
—¿Qué hacemos, jefe, con lo que nos pidió Avendaño?
—Ahí luego.
Y así como a él a muchos.
También se dio a conocer que en la revista Contralínea, en su última etapa en Puebla, el entonces director de Comunicación Social aún reportaba pagos a dicha publicación y, por supuesto, pedía que se le devolviera ya blanqueado el dinero.
Pero lo grave no fue eso, pues era de todos sabidos sus negocios para blanquear dinero, lo grave fue que ninguneó al rector Esparza. Que no lo pelaba.
Que él presumía de mantener el control en la BUAP y que señalaba que detrás del secretario general, René Valdiviezo, estaba él así como del actual director de Comunicación Social, Alfredo Avendaño. Obvio, sin que estos dos estuvieran enterados.
Esparza ya le había perdonado la guerra sucia que se inició en su contra cuando aún era Tesorero y en la que participó Jorge David, pues este también era candidateable para suceder a Enrique Agüera.
En esa época una serie de anónimos y correos electrónicos circularon contra Esparza. El actual rector ya sabía el origen. En ese entonces no dijo nada. Después, perdonó a uno de los responsables y esperaba que se reuniera en su equipo, pero se dio cuenta que le mordió la mano.
Jorge David presumía su cercanía con Marcelo García Almaguer, con Fernando Alberto Crisanto, con Luis Maldonado y por ello siempre dijo que a él no le ocurriría nada.
Se le olvidó que su jefe era Alfonso Esparza y que fue al único que le tendió la mano.
Pero esto no queda aquí hay muchas, muchas más historias, de traiciones, golpes bajos ah y por supuesto mal uso del erario universitario.
Dicen algunos que es karma.
Otros dicen otra cosa.
Y muchos consultados dijeron: no es venganza, sólo es cobranza.
¿Será?
Esta historia continuará…